REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL
¿QUÉ NECESITA HOY TU CORAZÓN?
Hay una
pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿Qué necesita hoy mi corazón?
Tal vez
necesita descansar.
Tal vez
necesita perdonar.
Tal vez
necesita dejar de preocuparse por aquello que no puede controlar.
Tal vez
necesita una palabra de esperanza, un abrazo, una oración… o simplemente
quedarse un momento en silencio delante de Dios.
Muchas veces
nos preocupamos por lo que necesita nuestra casa, nuestros hijos, nuestro
trabajo, nuestra familia y hasta las personas que amamos. Pero olvidamos
preguntarnos cómo está nuestro propio corazón.
Y un corazón
cansado también necesita atención.
Quizá hoy tu
corazón necesita paz.
Quizá necesita
recordar que no tienes que resolverlo todo tú solo. Hay situaciones que están
fuera de nuestras manos, pero nunca están fuera de las manos de Dios.
Jesús nos dice:
“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados,
y yo les daré descanso.” Mateo 11,28
Qué hermosa
invitación.
No dice: “Vengan cuando tengan todo solucionado”.
Dice: “Vengan cuando estén cansados.”
Puedes
acercarte a Dios tal como estás: con tus preocupaciones, tus lágrimas, tus
dudas, tus heridas y también con aquello que todavía no sabes cómo resolver.
Hoy pregúntate
delante de Él:
¿Qué necesita
mi corazón?
Si necesita
perdonar, pide la gracia de perdonar.
Si necesita
sanar una herida, entrégasela a Dios.
Si necesita
fortaleza, pídesela.
Si necesita
dejar una preocupación, ponla en sus manos.
Y si
simplemente necesita descansar, quédate un momento con Él.
Porque a veces
no necesitamos que Dios cambie inmediatamente nuestras circunstancias.
Necesitamos que Dios cambie la manera en que las enfrentamos.
No olvides
esto: tu corazón también merece cuidado. Y uno de los lugares más seguros donde
puedes llevarlo es a la presencia de Dios.
Y tú que estás
leyendo esto, dime:
¿Qué necesita
hoy tu corazón: paz, fortaleza, perdón, consuelo o esperanza?
No tengas miedo
de decírselo a Dios. Él ya conoce tu corazón; solo está esperando que se lo
entregues.
Cita bíblica: “En paz me acuesto, y al punto yo me
duermo: porque Señor, tú solo me das seguridad .” Salmo 4, 9
Para terminar, haz esta ORACIÓN
Hoy, antes de
dormir, haz silencio y dile:
Señor, aquí
está mi corazón. Tú sabes lo que necesita, incluso aquello que yo no sé
expresar. Sana lo que está herido, fortalece lo que está débil, dame paz donde
hay preocupación y enséñame a confiar en Ti.
Esta noche
pongo en tus manos mis desasosiegos, mis temores y todo aquello que inquieta mi
corazón.
Perdona mis
faltas, sana mis heridas y ayúdame a dejar atrás lo que ya no puedo cambiar.
Bendice mi
hogar y a mi familia. Protégeme durante esta noche y dame un sueño tranquilo y
reparador.
Lo que hoy no
pude resolver, lo dejo en tus manos. Confío en Ti, Señor, porque sé que nunca
me abandonas.
Dame paz para
dormir y esperanza para despertar. Amén.
Duerme en paz.
Dios está contigo.
¡DIOS TE
BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!
Tu amiga
Mirtha Villarroel
de Rocha
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