REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

CUANDO EL AMOR SE CONVIERTE EN CUIDADO

Hay momentos en la vida matrimonial en los que uno de los dos puede enfermar, perder fuerzas o necesitar más atención. Y entonces descubrimos que el amor verdadero no se demuestra solamente en los momentos felice, sino también cuando cuidar al otro se convierte en una misión diaria.

Si tienes a tu esposo o esposa enfermo, cuídalo con paciencia y compasión. No permitas que el cansancio te haga olvidar todo lo que han vivido juntos.

Dile que lo amas.

Tómale la mano. Háblale con ternura.

Reza con él.

Pregúntale cómo se siente.

Dale ánimo cuando esté triste o sin fuerzas.

Y cuando haya momentos de tranquilidad, hagan memoria de su historia de amor.

Recuerden cómo se conocieron.

Cómo comenzó el noviazgo.

Aquel primer encuentro.

Las dificultades que tuvieron que superar.

Las anécdotas que hoy les provocan una sonrisa.

El día de su matrimonio.

El nacimiento de sus hijos.

Los momentos difíciles que juntos lograron superar.

Hablen de sus hijos, de sus nietos, de los sueños que compartieron, de todo aquello que construyeron durante tantos años.

Porque cuando la enfermedad llega, puede parecer que muchas cosas cambian. Pero la historia compartida permanece.

Tal vez hoy tu esposo o tu esposa no necesite grandes cosas.

Quizás solamente necesite escuchar:

“Estoy aquí contigo.”

“No estás solo.”

“Te sigo amando.”

“Vamos a seguir caminando juntos.”

Y si las fuerzas faltan, oren juntos.

No siempre necesitamos palabras complicadas. A veces basta tomar su mano y decir: Señor, gracias por todos estos años que nos has permitido compartir. Quédate con nosotros y danos fuerzas para seguir amándonos.”

La enfermedad puede cambiar el ritmo de una vida, pero no tiene por qué apagar la llama del amor.

Al contrario, puede ser una oportunidad para descubrir que el amor matrimonial no es solamente juventud, belleza, salud o momentos agradables.

El amor verdadero también sabe cuidar, esperar, acompañar y permanecer.

Y quizá un día, cuando mires hacia atrás, comprenderás que aquellos momentos de cuidado fueron también algunos de los momentos más profundos de su historia de amor.

Para terminar

Si hoy tienes a tu esposo o esposa a tu lado, no esperes mañana para decirle que lo amas.

Y si está enfermo, no veas solamente su enfermedad: mira a la persona que Dios puso a tu lado y recuerda todo el camino que han recorrido juntos.

 “El amor es paciente, servicial, no tiene envidia, no busca aparentar ni sentirse superior; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.” 1 Corintios 13, 4.7

“Cuida el amor. Alimenta la llama. Reza juntos. Recuerda juntos. Y mientras Dios les conceda vida, sigan caminando de la mano, amándose, perdonándose y poniendo siempre a Cristo en el Centro de su Hogar.”

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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