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                       REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL DEFENSORES DEL DON DEL MATRIMONIO Llamados a vivir según la voluntad de Dios El matrimonio es un don y una alianza de amor confiada por Dios, elevada por Cristo a la dignidad de sacramento. Por eso, como católicos, estamos llamados a conocerlo, valorarlo, defenderlo y vivirlo con fidelidad. Jesús nos recuerda: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.” (Mateo 19, 6) Defender el matrimonio no significa atacar, despreciar o humillar a quienes viven de una manera diferente. Toda persona merece respeto, dignidad y amor, porque es criatura de Dios. Pero respetar a la persona no significa que debamos renunciar a nuestras convicciones de fe ni dejar de anunciar aquello que la Iglesia, fundada en la Palabra de Dios, enseña sobre el matrimonio. Como católicos, estamos llamados a custodiar la verdad del sacramento: la unión matrimonial entre un hombre y una mujer...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL ¡NO RESPONDAS DESDE EL ENOJO! Muchas veces es preferible callar por un momento, pero no significa guardar para siempre lo que sentimos. Significa no responder mientras el enojo está hablando por nosotros. Cuando estamos heridos queremos defendernos, explicar todo y demostrar que tenemos razón. Pero en ese momento podemos pronunciar palabras que hieren profundamente. Después podemos pedir perdón, pero la palabra ya quedó en el corazón de la otra persona. El silencio, cuando nace de la prudencia, no es cobardía ni indiferencia. Es decirse a uno mismo: “Ahora estoy enojado. Si hablo, puedo herir. Mejor espero, me calmo y después hablamos.” Y cuando pase el enojo, sí debemos hablar, pero desde la serenidad: decir lo que nos dolió sin atacar, explicar sin humillar y defender nuestra verdad sin destruir al otro. “El que refrena su lengua protege su vida, pero el que habla demasiado termina arruinándose.” Proverbios 13, 3 Una buena regla par...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL.  ¡NO ESPERES A QUE SEA DEMASIADO TARDE! A veces, una familia deja de hablarse por una discusión, por una palabra mal interpretada, por un orgullo que nadie quiere reconocer o simplemente porque cada uno espera que sea el otro quien dé el primer paso. Pasan los días… después los meses… y aquella distancia que comenzó con algo pequeño se convierte en un muro. Pero dime: ¿vale la pena perder el tiempo que tenemos por una ofensa? No esperes una enfermedad terminal. No esperes una llamada que llegue demasiado tarde. No esperes estar frente a un ataúd para preguntarte: “¿Por qué no la llamé?” “¿Por qué no fui a buscarlo?” “¿Por qué dejé pasar tantos años?” La vida es demasiado frágil para dejar palabras importantes para después. Tal vez no puedas cambiar lo que ocurrió, pero sí puedes decidir qué hacer a partir de hoy. Busca la manera de acercarte. Haz esa llamada. Envía ese mensaje. Da el primer abrazo. Pide perdón si...
FELICITACIÓN A MONSEÑOR JORGE SALDÍAS PEDRAZA   ¡Felicidades, Monseñor Jorge Saldías Pedraza! Con profunda alegría y mucha gratitud, hago llegar mi más sincera felicitación a usted Monseñor Jorge agradeciendo a Dios por el don de su vida, su vocación y el servicio pastoral que brinda a nuestra Iglesia. Que el Señor continúe iluminando su camino, fortaleciendo su corazón de pastor y concediéndole sabiduría, salud y fortaleza para seguir guiando a nuestra comunidad diocesana. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, lo acompañe siempre y que el Divino Niño Jesús bendiga abundantemente su ministerio. ¡Muchas felicidades, Monseñor Jorge! Con mis oraciones, cariño y mucho agradecimiento por su bondad, le deseo abundantes bendiciones en su misión pastoral. Con cariño y agradecimiento                               Mirtha Villarroel ...
  REFLEXIÓN: CUANDO PARECE QUE DIOS NO RESPONDE Dios escucha nuestra plegaria, incluso cuando sentimos que guarda silencio. El silencio de Dios no significa ausencia; muchas veces significa que está obrando de una manera que todavía no podemos ver. A veces oramos y esperamos una respuesta inmediata: “Señor, dime qué hacer; Señor, ayúdame; Señor, cambia esta situación.” Y no ocurre lo que esperamos. Entonces pensamos : ¿Me estará escuchando? La Biblia nos recuerda: “Clama a mí y te responderé.” Jeremías 33, 3 Pero responder no siempre significa concedernos aquello que pedimos, en el momento que lo pedimos. A veces Dios responde dándonos fortaleza para atravesar aquello que no puede cambiarse todavía; otras veces nos muestra un camino diferente; y otras, sencillamente, nos pide esperar. También Jesús conoció el silencio y la angustia. En Getsemaní oró al Padre y dijo: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Lucas 22, 42 ...
MI PRIMERA ANÉCDOTA...   EL SOLDADO QUE FINGIÓ NO SABER LEER... Y TERMINÓ SIENDO EL AMOR DE MI VIDA   Después de 50 años de matrimonio, puedo mirar hacia atrás y descubrir que algunas de las historias más importantes de nuestra vida comenzaron de una manera sencilla, inesperada y hasta divertida. Esta es una de ellas. Una historia que comenzó cuando yo era una joven maestra y él, un joven aparentemente soldado que, curiosamente, decidió fingir que no sabía leer. Lo que entonces parecía una simple anécdota de aquellos primeros encuentros, con el paso de los años se convirtió en el comienzo de una historia de amor, de familia, de aprendizajes, de dificultades y de muchas bendiciones. Quién iba a imaginar que aquel soldado que fingió no saber leer terminaría siendo el amor de mi vida y el compañero con quien compartiría 50 años de matrimonio. Y así comienza mi primera anécdota…  Ahora sí, ha llegado el momento de abrir la primera página y dejar que los recuerdo...
  " LA SRTA. MIRTHA": CUANDO UNA MAESTRA DESCUBRE QUE SEMBRÓ UNA VIDA ENTERA DE SUEÑOS. ¿Por qué, señorita Mirtha? Durante más de cuatro décadas no sólo enseñé a leer, escribir o resolver problemas. Aprendí junto a mis alumnos que la educación también consiste en escuchar, comprender, corregir con amor, animar cuando alguien quiere rendirse, celebrar los pequeños logros de cada niña y cada niño y por qué no decirlo, aprender de los mismos. Solían decirme simplemente “ Srta. Mirtha ”, y seguramente más de uno se preguntará: ¿por qué “señorita”? En aquellos tiempos no decíamos “ profesora” ; para nuestros alumnos, siempre éramos “señorita” . Y lo curioso es que seguíamos siendo “señorita” aunque nos casáramos, tuviéramos hijos o llegáramos a la escuela con nuestra pancita de embarazadas. ¡Así eran las costumbres de aquellos años! Hoy, al recordarlo, no puedo evitar sonreír. Porque detrás de ese sencillo “Srta. Mirtha” quedaron muchos años de enseñanza, incontables exp...