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  EL BANCO QUE PAGA EL INTERÉS MÁS ALTO: LA MISERICORDIA Existe un banco que no guarda dinero, pero conserva cada obra realizada con amor: el banco espiritual de la misericordia. En él depositamos cuando ayudamos al pobre, compartimos nuestro pan, acompañamos al enfermo, perdonamos una ofensa y oramos por quienes nos persiguen. Cuando damos con generosidad, no perdemos. Quizá no recibamos la recompensa de la misma persona ni de la manera que imaginamos, pero Dios nunca olvida el bien que hacemos. Él nos devuelve con la tasa de interés más alta: paz en el corazón, fortaleza en las dificultades, consuelo en el sufrimiento y bendiciones que muchas veces llegan cuando más las necesitamos. La Palabra de Dios nos dice: “El que se compadece del pobre presta al Señor, que le pagará su buena obra”. Proverbios 19,17 Es como si, al ayudar al necesitado, Dios mismo firmara un pagaré espiritual. Sin embargo, no debemos hacer el bien únicamente para recibir algo a cambio. La verdadera ...
  ¿QUÉ PUEDO HACER CUANDO TENGO UN FAMILIAR GRAVEMENTE ENFERMO? Cuando una persona que amamos padece una enfermedad grave o terminal, sentimos miedo, tristeza e impotencia. Quisiéramos encontrar las palabras exactas, aliviar su dolor o detener el paso del tiempo. Sin embargo, muchas veces lo más importante no es hablar demasiado, sino permanecer a su lado con amor. Acompañar a un enfermo es escucharlo, sostener su mano y recordarle que no está solo. Como católicos, llamemos oportunamente al sacerdote, sin esperar sus últimos momentos, su visita no anuncia la muerte: lleva el consuelo, la fortaleza y la misericordia de Dios. El sacerdote no llega únicamente para acompañar la muerte; llega para llevar a Cristo, que sostiene, perdona, fortalece ¿Cuándo debemos llamar a un sacerdote? Es conveniente llamarlo cuando: Se recibe el diagnóstico de una enfermedad grave. La salud comienza a deteriorarse. La persona será sometida a una cirugía delicada. El enfermo pide confes...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL ESCUCHA Y ABRAZA A TUS HIJOS MIENTRAS PUEDAS Escucha a tus hijos cuando te hablen. Aunque estés cansado, preocupado o lleno de ocupaciones, detente un momento y míralos a los ojos. Tal vez aquello que quieren contarte parezca insignificante para ti, pero para ellos puede ser todo su mundo. Cuando un hijo se acerca a sus padres para hablar, no solamente busca respuestas: busca sentirse importante, comprendido, protegido y amado. Cuando te busquen, atiéndelos. Cuando te pidan un abrazo, no se lo niegues. Cuando necesiten escuchar un “te amo”, díselo sin vergüenza y con el corazón. No pienses que ya saben cuánto los amas; necesitan escucharlo y sentirlo por medio de tus palabras, tu paciencia y tu presencia. Los hijos crecen más rápido de lo que imaginamos. Un día dejan de correr hacia nuestros brazos, comienzan a guardar sus secretos y buscan respuestas lejos del hogar. Quizá llegue el momento en que esquiven nuestros abrazos o se incomoden cua...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL NO DESISTAS: DIOS ESTÁ CONTIGO La vida tiene altibajos. Hay momentos de alegría, pero también etapas en las que una enfermedad, un problema económico, la falta de trabajo, una ruptura matrimonial o una dificultad familiar parecen quitarnos la esperanza. Tal vez resulte difícil decirle a quien está sufriendo: “No te desesperes”. Sin embargo, cuando nuestras fuerzas se debilitan, la fe y la confianza en el Señor pueden sostenernos y ayudarnos a continuar. Confiar en Dios no significa quedarse de brazos cruzados. Significa orar y, al mismo tiempo, actuar: buscar atención médica, terapia familiar, pedir ayuda, organizar los gastos, tocar puertas, preparar una hoja de vida, aceptar un trabajo digno mientras aparece una mejor oportunidad y dejarnos acompañar por quienes nos aman. No te avergüences de pedir ayuda. Habla con tu familia, tu comunidad, tu parroquia o alguna institución que pueda orientarte. Dios muchas veces responde por medio de la...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL LA CORRECCIÓN FRATERNA Tomada del Evangelio del domingo 6/9/26 según san Mateo 18,15-20 Jesús nos enseña que, cuando una persona nos ofende o actúa mal, no debemos divulgar su falta ni humillarla delante de los demás. Primero debemos hablar con ella a solas, con respeto, serenidad y amor. Corregir fraternalmente no significa juzgar ni demostrar que somos mejores. Significa ayudar al hermano a reconocer su error y darle la oportunidad de cambiar. Si no escucha, Jesús aconseja buscar la ayuda prudente de una o dos personas; y solo después acudir a la comunidad. La corrección fraterna debe nacer del amor, no del enojo ni del deseo de venganza. Antes de corregir, debemos preguntarnos: ¿Quiero ayudar a esta persona o solamente descargar mi molestia? L a caridad en la corrección fraterna Nos da el valor para hablar con sinceridad y la fortaleza para escuchar, comprender y perdonar. Por eso, Jesús une la corrección fraterna con la oración com...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL MANTENER EL CONTACTO CON DIOS Mantener el contacto con Dios no significa recordarlo solamente cuando atravesamos una dificultad o necesitamos su ayuda. Es procurar su presencia todos los días, hablar con Él mediante la oración y permitir que su Palabra ilumine nuestras decisiones. Dios nos habla de muchas maneras, pero especialmente por medio de la Sagrada Escritura. Por eso es importante dedicar cada día unos minutos a leer el Evangelio, aunque sea un breve pasaje. No se trata de leer apresuradamente para cumplir una obligación, sino de guardar silencio, prestar atención y preguntarnos: ¿Qué quiere decirme Dios hoy? Escuchar, comprender y vivir La Palabra de Dios necesita recorrer tres caminos en nuestra vida : Primero , escucharla. Debemos acercarnos a ella con un corazón abierto, dejando por un momento las preocupaciones, los ruidos y las distracciones. Segundo , asimilarla. No basta con leerla; necesitamos meditarla, guardarla e...
  REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL CUANDO UN HIJO CONSUME DROGAS: ACOMPAÑAR SIN JUZGAR Detrás de un hijo que consume drogas puede haber una madre que llora en silencio y un padre que no sabe cómo acercarse. Muchas veces se preguntan: ¿En qué fallamos? ¿Qué más pudimos hacer?. Y a ese sufrimiento se suman las miradas y los comentarios de quienes desconocen su historia. No podemos concluir que faltó, amor o cuidado porque un hijo esté atravesando esta situación. Cada familia tiene una historia que merece ser escuchada. Si hubo errores, reconocerlos puede abrir un camino de reparación; señalarlos con crueldad solo aumenta el dolor. La Palabra de Dios nos invita a ayudarnos a llevar las cargas. Podemos hacerlo escuchando sin acusar, ofreciendo compañía y alentando a buscar ayuda profesional. También los padres necesitan apoyo para sostenerse y cuidar de toda la familia. Amar a un hijo en estas circunstancias exige ternura y firmeza. Significa decirle: “Te amo, me preocupa lo que estás viv...