LOS SIETE SACRAMENTOS: LA GRACIA DE DIOS NOS ACOMPAÑA TODA LA VIDA
Dios no nos deja solos en nuestro caminar. Desde que
comenzamos nuestra vida cristiana hasta los momentos de enfermedad, de servicio
y de entrega, su gracia nos acompaña a través de los sacramentos.
Los sacramentos no son solamente ceremonias o
tradiciones de la Iglesia. Son signos eficaces de la gracia de Dios,
instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia, mediante los cuales Dios actúa
en nuestra vida.
BAUTISMO: NACEMOS A UNA VIDA NUEVA
Por el Bautismo comenzamos nuestra vida cristiana.
Somos liberados del pecado, renacemos como hijos de Dios y pasamos a formar
parte de la Iglesia.
Es el primer gran encuentro sacramental con la gracia
de Dios.
CONFIRMACIÓN: EL ESPÍRITU SANTO NOS
FORTALECE
En la Confirmación recibimos de manera especial la
fuerza del Espíritu Santo para vivir nuestra fe con mayor madurez y dar
testimonio de Cristo.
Dios nos fortalece para que nuestra fe no quede
solamente en palabras, sino que se manifieste en nuestra manera de vivir.
EUCARISTÍA: JESÚS SE QUEDA CON
NOSOTROS
En la Eucaristía recibimos a Cristo mismo. Bajo las
especies del pan y del vino, Jesús se hace realmente presente y se nos entrega
como alimento espiritual.
Cada Eucaristía nos recuerda que Cristo quiso
permanecer cerca de nosotros: «Hagan esto en memoria mía» (Lc 22,19).
PENITENCIA O RECONCILIACIÓN: DIOS
NOS PERDONA
Somos débiles y podemos alejarnos de Dios, pero Él
siempre nos ofrece el camino de regreso.
En el sacramento de la Reconciliación reconocemos
nuestros pecados, nos arrepentimos y recibimos, por medio del sacerdote, el
perdón y la gracia de Dios.
No importa cuántas veces hayamos caído: la
misericordia de Dios nos invita a levantarnos y comenzar nuevamente.
UNCIÓN DE LOS ENFERMOS: DIOS NOS
FORTALECE EN EL DOLOR
Cuando llegan la enfermedad grave, la fragilidad o las
dificultades propias de la vejez, Cristo se acerca de una manera especial
mediante la Unción de los Enfermos.
No es un sacramento reservado únicamente para los
últimos instantes de la vida. Es un sacramento de consuelo, fortaleza, paz y
esperanza para quien atraviesa una enfermedad seria o una situación de especial
fragilidad.
ORDEN SACERDOTAL: LA GRACIA PARA
SERVIR
Por el sacramento del Orden, algunos hombres son
consagrados para servir a Dios y a su pueblo como diáconos, sacerdotes y
obispos.
A través de su ministerio, Cristo continúa acompañando
a su Iglesia: anuncian la Palabra, celebran los sacramentos y sirven al Pueblo
de Dios.
Por eso también debemos rezar por nuestros sacerdotes,
para que permanezcan fieles a su vocación y encuentren fortaleza en los
momentos difíciles.
MATRIMONIO: DIOS BENDICE EL AMOR DE
LOS ESPOSOS
En el Matrimonio, el hombre y la mujer bautizados se
entregan mutuamente y reciben la gracia para vivir su alianza de amor y
fidelidad.
Dios entra en la historia de esa familia y acompaña a
los esposos en las alegrías, las dificultades, la crianza de los hijos, la
enfermedad, el envejecimiento y todos los desafíos de la vida compartida.
El sacramento no significa que nunca existirán problemas;
significa que los esposos cuentan con la gracia de Dios para caminar juntos y
santificarse en su amor.
LA GRACIA DE DIOS EN CADA ETAPA DE
NUESTRA VIDA
Si observamos los siete sacramentos, descubrimos algo
hermoso: Dios quiere acompañarnos durante toda nuestra existencia.
En el Bautismo, nos recibe.
En la Confirmación, nos fortalece.
En la Eucaristía, nos alimenta.
En la Reconciliación, nos perdona.
En la Unción de los Enfermos, nos consuela y fortalece.
En el Orden Sacerdotal, llama y da gracia para servir a su pueblo.
En el Matrimonio, santifica el amor y la entrega de los esposos.
Los sacramentos nos recuerdan que la vida cristiana no
consiste solamente en creer que Dios existe. Es permitir que Dios entre en
nuestra historia y transforme nuestra vida con su gracia.
REFLEXIÓN
Pregúntate hoy: ¿valoro verdaderamente los sacramentos
que he recibido? ¿Me acerco a ellos por costumbre o reconozco en ellos un
encuentro con Cristo?
Tal vez fuimos bautizados siendo pequeños y otros
decidieron por nosotros. Pero hoy podemos renovar personalmente aquel sí.
Podemos volver a la Eucaristía, buscar la Reconciliación, fortalecer nuestro
Matrimonio, acompañar cristianamente a nuestros enfermos y rezar por quienes
han recibido el Orden Sacerdotal.
Los sacramentos son regalos de Dios para su pueblo. No
los dejemos guardados como recuerdos de determinados momentos de nuestra vida;
vivamos la gracia que hemos recibido.
ORACIÓN
Señor Jesús,
gracias por acompañarnos siempre
y regalarnos tu gracia en los sacramentos.
Fortalécenos con tu Espíritu,
aliméntanos con la Eucaristía,
perdónanos cuando caemos
y consuélanos en la enfermedad.
Bendice a nuestros sacerdotes y matrimonios
y ayúdanos a vivir siempre unidos a Ti. Amén.
“Cada uno ponga
al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de
las diversas gracias de Dios”. 1 Pedro 4,10
“En cada sacramento, Dios sale a nuestro encuentro y nos regala su
gracia para acompañarnos en las distintas etapas de nuestra vida.”
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
