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  COMENZAMOS UNA NUEVA SERIE DE CATEQUESIS… "CONOCER EL TEMPLO ES APRENDER A ENCONTRARNOS CON DIOS Y VIVIR COMO IGLESIA." Descubriendo la Casa de Dios Cada espacio del templo tiene un significado; cada creyente tiene una misión. Conozcamos ambos para vivir nuestra fe con mayor amor y compromiso. Con gran alegría iniciamos un nuevo camino de formación: "Conociendo el templo, fortalecemos nuestra fe y nuestra identidad católica", para descubrir la riqueza de la Casa de Dios, comprender el significado de cada uno de sus espacios y crecer en nuestra fe, en nuestra identidad y en nuestro amor por la Iglesia. En esta nueva serie conoceremos cada espacio del templo y descubriremos su profundo significado espiritual y litúrgico. Recorreremos el atrio, la nave, el presbiterio, el altar, el ambón, la sede del sacerdote, el sagrario y muchos otros lugares que forman parte de la Casa de Dios. Será un camino para comprender el significado del templo, la misión de ...
  LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO… Concluye la Santa Misa PASO 47. La veneración del altar y la procesión de salida Concluida la celebración, el sacerdote y el diácono veneran nuevamente el altar con un beso, como signo de amor y respeto a cristo, representado por el altar. luego se retiran en procesión, mientras la asamblea permanece en su lugar hasta que los ministros salen del presbiterio. Es recomendable no abandonar el templo antes de que concluya la procesión de salida. Permanecer hasta el final expresa respeto por la celebración y gratitud por el don recibido en la Eucaristía. Reflexión: La Santa Misa ha terminado, pero Cristo permanece con nosotros. Llevemos a Jesús en el corazón y hagamos de nuestra vida una continua acción de gracias. Cita bíblica: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.” (Mateo 28, 20) MENSAJE DE DESPEDIDA Hoy llegamos al final de esta hermosa catequesis: "La Belleza de la Santa Misa. Paso a paso…" Du...
  LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA   PASO 40. La Sagrada Comunión La Sagrada Comunión es el momento culminante de la Liturgia Eucarística. Después de habernos preparado con la oración y de responder con humildad: “Señor, no soy digno…” , nos acercamos al altar para recibir a Jesucristo, verdaderamente presente en la Eucaristía. La Iglesia nos enseña que, al comulgar, no recibimos un símbolo, sino al mismo Jesús: su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad . Es el Señor resucitado que viene a nuestro encuentro para alimentarnos con su vida, fortalecer nuestra fe y permanecer en nosotros. Por ello, nos acercamos a comulgar con profundo recogimiento, respeto y devoción, evitando distracciones o conversaciones. Antes de recibir la Sagrada Comunión, es una hermosa tradición hacer una genuflexión o una inclinación profunda de la cabeza, según las normas de la Iglesia y la costumbre legítima del lugar, como signo de adoración a Cristo realmente presente. ...
  LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA   PASO 37. La mezcla del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Conmixtión) Después del Cordero de Dios, el sacerdote toma un pequeño fragmento de la Hostia consagrada y lo deja caer dentro del cáliz que contiene la Preciosísima Sangre de Cristo. Este gesto litúrgico se llama conmixtión. La conmixtión simboliza la unión del Cuerpo y la Sangre de Cristo y nos recuerda que Jesús ha resucitado y vive glorioso. No recibimos a un Cristo muerto, sino al Señor vivo, vencedor del pecado y de la muerte, realmente presente en la Eucaristía. Este rito también expresa la unidad del sacrificio de Cristo y la comunión de toda la Iglesia reunida en torno al mismo Pan y al mismo Cáliz. Al participar de la Eucaristía, todos formamos un solo Cuerpo en Cristo. Este es un gesto que realiza únicamente el sacerdote y que los fieles contemplan en silencio y oración. ¿Cómo debemos vivir este momento? Permanecer en silencio y recogim...
  LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA PASO 34. El rito de la paz Después del Padrenuestro, del embolismo y de la respuesta de la asamblea: “Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor”, el sacerdote pide a Cristo el don de la paz diciendo: “Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: La paz les dejo, mi paz les doy…” Luego invita a los fieles: “La paz del Señor esté siempre con ustedes.” Y el pueblo responde: “Y con tu espíritu.” Si se considera oportuno, el sacerdote añade: “Dense fraternalmente la paz.” El rito de la paz no es un simple saludo social ni un momento para conversar o recorrer el templo. Es un gesto litúrgico mediante el cual expresamos la paz, la reconciliación y la comunión fraterna antes de recibir a Jesucristo en la Eucaristía. El intercambio de la paz debe hacerse con sobriedad, respeto y con las personas más cercanas, sin romper el clima de oración. ¿Cómo debemos vivir este momento? Ofr...
  LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA PASO 33. La Doxología Final y el Gran Amén Al concluir la Plegaria Eucarística, el sacerdote eleva el Cuerpo y la Sangre de Cristo y proclama: "Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos." Esta oración, llamada Doxología Final que significa “ palabras de gloria o de alabanza a Dios” , resume toda la Plegaria Eucarística y ofrece al Padre el sacrificio perfecto de Jesucristo. La asamblea responde con un "Amén" solemne y convencido. Este es conocido como el Gran Amén , porque con él confirmamos toda la oración que la Iglesia ha elevado a Dios. No es un "amén" cualquiera. Es el Amén más importante de toda la Santa Misa, pues expresa nuestra adhesión al sacrificio de Cristo y nuestra participación en el misterio de la Eucaristía. Significado espiritual La Doxología nos recuerda...
  LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA PASO 30. El relato de la Institución y la Consagración Llegamos al momento más sagrado de toda la Santa Misa. El sacerdote repite las mismas palabras que Jesucristo pronunció en la Última Cena, cuando tomó el pan y el vino y los entregó a sus discípulos. En ese instante, por la acción del Espíritu Santo y el ministerio del sacerdote, se realiza el gran misterio de nuestra fe: el pan y el vino dejan de ser pan y vino y se convierten verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. A este cambio la Iglesia lo llama transubstanciación . Aunque nuestros ojos siguen viendo pan y vino, su realidad más profunda ha cambiado. Jesús está realmente presente: vivo, glorioso y entero en cada especie consagrada. Por eso, durante la Consagración vivimos este momento con profundo silencio, recogimiento y adoración. Si nuestra salud lo permite, nos arrodillamos como signo de humildad y reverencia ante Cris...