SAN JOSÉ DORMIDO: CUANDO LA ORACIÓN SE CONVIERTE EN MISERICORDIA
En la Fundación CENDINI –
Centinelas del Divino Niño ubicados en Tarija-Bolivia, dos a
tres veces al año preparamos las Canastas
de San José Dormido, con artículos de primera necesidad y de limpieza para repartir
a familias numerosas y con muchas escaseces. También llegamos al asilo de ancianos
de la misma forma. Nos reunimos los
Centinelas y cada uno aporta lo que puede: dinero, alimentos o simplemente su
tiempo y disposición para ayudar.
No importa cuánto damos. Lo importante es que, sumando
pequeñas generosidades, podemos llegar hasta hogares donde la necesidad es
grande.
Hace pocos días fuimos a entregar una canasta a una
familia de muy escasos recursos. Nos habían dicho que allí vivían dos hijos de
cinco, con discapacidad y que necesitaban pañales. Pero una cosa es escuchar
una necesidad y otra muy distinta es entrar en una casa y encontrarse frente al
sufrimiento humano.
Encontramos a un joven de 26 años postrado en cama,
sin poder movilizarse y dependiente completamente del cuidado de su madre.
Mientras conversábamos apareció una joven caminando con mucha dificultad, nos
parecía de diez años.
¿Cuántos años tiene? preguntamos.
Tiene 25 años respondió su madre.
Ella también necesita pañales nos dijo.
Nos quedamos profundamente conmovidas hasta derramar
lágrimas.
El amor de una madre que no
descansa
Aquella madre sale desde muy de madrugada buscando
cómo conseguir el alimento para sus hijos. Limpia patios y casas, lava ropa,
cultiva plantas, vende abono y luego sale a vender sus plantines.
Mientras trabaja, sus dos hijos con discapacidad
permanecen muchas veces solos, esperando que mamá regrese. Los otros hijos
deben asistir a la escuela.
Y ella sigue adelante.
La familia vive muy lejos de la ciudad; solamente
llegar hasta allí puede significar pagar entre Bs 40 y Bs 50 de taxi. Necesitan
colchones, ropa de cama y, especialmente, muchos pañales talla M.
Al salir de aquella casa, quienes realizamos la visita
comentábamos algo que nos había impresionado: esa madre no estaba reclamándole
a Dios por la vida que le había tocado.
Simplemente seguía luchando por sus hijos y hasta
percibimos paz en su corazón a pesar de la adversidad.
Cuánto puede enseñarnos el amor de una madre. Hay
madres que se olvidan incluso de sí mismas, de su descanso y hasta de su propia
salud porque primero están sus hijos.
Pero surge inevitablemente una pregunta:
¿Qué pasaría con estos jóvenes si un día mamá faltara?
SAN JOSÉ DORMIDO
San José también conoció la preocupación por su
familia. Mientras dormía, Dios le habló en sueños y le mostró el camino que
debía seguir para proteger a María y al Niño Jesús.
Por eso ponemos nuestras preocupaciones debajo de la
imagen de San José Dormido, confiando en su intercesión.
Pero nuestra devoción no puede quedarse solamente en
escribir una cartita con una petición y esperar el milagro.
Mientras San José duerme, nosotros debemos despertar.
Despertar ante el hambre.
Despertar ante la enfermedad.
Despertar ante una madre agotada.
Despertar ante quien necesita alimento, un colchón,
ropa de cama o simplemente un paquete de pañales.
Porque algunas veces aquello que pedimos a Dios en
oración, encuentra respuesta a través de nuestras propias manos.
“El
Rey responderá. En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los
más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Mateo 25,40
REFLEXIÓN
Quizás no podamos solucionar todos los problemas de
una familia, pero podemos aliviar una parte de su carga.
Un paquete de pañales puede parecernos poco, pero para
una madre que debe elegir entre comprar alimento o pañales significa muchísimo.
Un colchón que ya no utilizamos puede convertirse en
el descanso de quien permanece todo el día postrado.
Una sábana, una frazada, alimentos o una pequeña
colaboración económica pueden transformarse en una verdadera obra de
misericordia.
No siempre necesitamos tener mucho dinero para ayudar.
Necesitamos, sobre todo, un corazón capaz de ver la necesidad del otro y no
pasar de largo.
Una invitación a la solidaridad
Desde la Fundación CENDINI – Centinelas del Divino
Niño, invitamos a quienes deseen unirse a esta obra de amor.
Actualmente necesitamos especialmente pañales talla M,
colchones, ropa de cama y alimentos para esta familia.
Puedes colaborar con lo que esté dentro de tus
posibilidades. No importa si parece poco. Cuando muchas manos se unen, una
pequeña ayuda puede convertirse en una gran obra de misericordia.
San José, custodio de la Sagrada Familia, enséñanos no
solamente a confiar nuestras preocupaciones a Dios, sino también a levantarnos
y servir cuando alguien nos necesita.
ORACIÓN
San José Dormido,
hoy ponemos bajo tu cuidado a esta madre y a sus
hijos.
Intercede para que nunca les falte el alimento,
el abrigo, los pañales y unas manos generosas que los
acompañen.
Y despierta también nuestro corazón,
para que sepamos reconocer a Jesús
en cada hermano que necesita nuestra ayuda.
San José, protector de las familias, ruega por ellos y
por nosotros. Amén.
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE
ACOMPAÑE!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha