LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO… PASO 8. La señal de la cruz y el saludo inicial La Santa Misa comienza en el nombre de la Santísima Trinidad. Cuando hacemos la señal de la cruz recordamos que pertenecemos a Cristo y renovamos nuestra fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es un gesto que debe hacerse con respeto, sin prisa y con devoción. Después, el sacerdote nos saluda diciendo: "El Señor esté con ustedes", y la asamblea responde: "Y con tu espíritu". Con este saludo comienza oficialmente la celebración, recordándonos que Cristo está presente en medio de su pueblo reunido. Cita bíblica: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.» (2 Corintios 13,13) PASO 9. El acto penitencial Antes de escuchar la Palabra de Dios y participar en el Sacrificio Eucarístico, reconocemos humildemente que somos pecadores y necesitamos la misericordia del Señor. No es un momento para sentir m...
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LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO… Ritos Iniciales PASO 8. La veneración del altar Al comenzar la Santa Misa, el sacerdote, el diácono y los demás ministros llegan al altar, hacen una profunda inclinación y el sacerdote besa el altar con respeto y veneración. ¿Por qué lo hace? Porque el altar representa a Cristo, la piedra angular de la Iglesia. Además, es el lugar sagrado donde se renovará sacramentalmente el único sacrificio de Jesús en la cruz y donde el pan y el vino se convertirán en su Cuerpo y su Sangre. El beso al altar es un gesto de amor, respeto y veneración a Cristo. Si en el altar se conservan reliquias de santos, ese beso también expresa comunión con quienes siguieron fielmente al Señor y dieron testimonio de su fe. En las celebraciones más solemnes, el sacerdote también inciensa el altar. El incienso simboliza el honor debido a Cristo y representa la oración de la Iglesia que se eleva hacia Dios. Al finalizar la Santa Misa, antes de retira...
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LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO… PASO 5. La genuflexión y la inclinación: cuándo y por qué En la Santa Misa, nuestros gestos también expresan la fe. La genuflexión y la inclinación no son simples actos de cortesía; son signos de adoración y respeto hacia Dios. Cuando el Santísimo Sacramento está reservado en el Sagrario, al entrar o salir del templo hacemos una genuflexión , apoyando la rodilla derecha en el suelo por un instante. Con este gesto reconocemos que Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía. Si por edad o enfermedad no podemos hacerla, realizamos una inclinación profunda con el mismo espíritu de respeto. La i nclinación profunda se realiza como signo de veneración al altar cuando el Santísimo Sacramento no se encuentra en el presbiterio o cuando así lo indican las normas litúrgicas durante la celebración. El altar representa a Cristo, sobre él se renovará sacramentalmente el sacrificio de la Cruz y se ofrecerá el Banquete Eucarístico. ...
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LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. "PASO A PASO APRENDEREMOS A AMAR, COMPRENDER Y VIVIR LA SANTA EUCARISTÍA." Muchas personas asisten a la Santa Misa cada domingo desde hace años. Participan con fe, responden las oraciones y reciben la Sagrada Comunión. Sin embargo, no siempre conocen el profundo significado de cada gesto, cada palabra, cada silencio y cada signo que la Iglesia nos ofrece en la celebración eucarística. Paso 1. Antes de salir de casa: preparémonos para encontrarnos con Jesús La Santa Misa comienza mucho antes de entrar en la iglesia. Empieza en el momento en que decidimos responder a la invitación del Señor. Antes de salir de casa, dediquemos unos instantes a prepararnos espiritualmente. Hagamos una breve oración, pidamos a Dios un corazón limpio, ofrezcámosle nuestras alegrías, preocupaciones e intenciones, y dispongámonos a escuchar su Palabra y a recibirlo en la Eucaristía. No vamos simplemente a cumplir una obligación; vamos a encontrarnos con Jesús, que nos e...
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LA BELLEZA Y EL MISTERIO DE LA SANTA MISA. ENTRAR AL TEMPLO... ES ENTRAR EN LA PRESENCIA DE DIOS. Desde hace mucho tiempo el Señor ha puesto en mi corazón el deseo de compartir con ustedes pequeñas reflexiones sobre nuestra fe. Durante los próximos días nos daremos el tiempo para recorrer, paso a paso, el maravilloso significado de la Santa Misa. Cada día reflexionaremos sobre un aspecto diferente de la Santa Misa: cómo prepararnos para entrar al templo, el significado de nuestros gestos, palabras y silencios, y cómo vivir con mayor conciencia el misterio de la Eucaristía. No será un curso de liturgia ni una explicación complicada. Será una catequesis sencilla, nacida del amor a Jesús Eucaristía y del deseo de que todos participemos con mayor fe, respeto y devoción. No pretendo corregir a nadie ni señalar errores. Todos estamos aprendiendo. Yo misma sigo descubriendo cada día la inmensa riqueza de la liturgia. Mi único deseo es que juntos aprendamos a amar más la Santa Mi...
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CUANDO DIOS NOS LLAMA A SERVIR EN SU IGLESIA ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?" Yo respondí: "Aquí estoy, envíame a mí." Isaías 6,8 El Señor continúa llamando hombres y mujeres dispuestos a servir. Ese llamado no está reservado únicamente a sacerdotes o religiosos; alcanza a todos los bautizados. Cada cristiano tiene una misión dentro de la Iglesia y está invitado a poner sus dones al servicio de Dios y de la comunidad. Uno de los servicios más hermosos es el de quienes proclaman la Palabra de Dios durante la Santa Misa. El lector no sube al ambón simplemente para leer un texto. En ese momento presta su voz para que la Palabra de Dios llegue al corazón de la asamblea. Por eso, este ministerio merece prepararse con oración, respeto, comprensión de las Sagradas Escrituras y una proclamación clara que permita a todos escuchar y meditar el mensaje del Señor. Muchas veces encontramos personas de gran buena voluntad que desean colaborar en la liturgia. Ese d...
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VIVAMOS LAS OBRAS DE MISERICORDIA. Segunda parte En el tema anterior conocimos qué son las obras de misericordia y descubrimos que no se limitan a una lista de buenas acciones, sino que constituyen un verdadero camino para vivir el Evangelio. Por ello, les dejé la tarea de leerlas, reflexionar sobre ellas y pensar cómo pueden ponerlas en práctica en su vida cotidiana. Ahora es momento de compartir lo aprendido. Cada obra de misericordia es una oportunidad para amar a Jesús, presente en cada persona que necesita de nosotros. Muchas veces creemos que para hacer el bien debemos realizar cosas extraordinarias, cuando en realidad las obras de misericordia comienzan con pequeños gestos: escuchar con paciencia a quien está triste, visitar a un enfermo, compartir un alimento, enseñar con cariño, perdonar una ofensa o rezar por quienes atraviesan momentos difíciles. Cada día Dios nos presenta ocasiones para practicar la misericordia. En nuestra familia, en el trabajo, en el colegi...