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PARA ESTAR BIEN CON DIOS, EL PRIMER PASO ES DEJAR DE HACER EL MAL Y DECIDIRSE POR UNA VIDA NUEVA MARCADA POR EL AMOR. No se puede caminar con el Señor mientras se hace daño al hermano, mientras se miente o se oprime al débil. El verdadero camino comienza cuando el corazón decide obrar con amor, practicar la justicia y vivir con humildad delante de Dios. Si el pueblo viviera según la voluntad de Dios, su oración no sería vacía, sino un clamor sincero que llega al cielo. El Señor escucharía, perdonaría los pecados y sanaría la tierra. Entonces la vida se llenaría de luz, de santidad y de justicia, y la gloria de Dios se manifestaría en cada hogar, en cada comunidad y en todo corazón dispuesto a cambiar. Las familias serían restauradas, las comunidades sanadas y los pueblos transformados. La luz de Dios alumbraría los caminos oscuros, la santidad guiaría las decisiones y la justicia correría como un río que da vida. La gloria del Señor se manifestaría en vidas obedientes, en corazones hum...
SER SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO EN LA ACTUALIDAD… Hoy, Jesús sigue diciéndonos a nosotros:  "Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo" . No habla a personas perfectas, sino a hombres y mujeres que viven en medio de dificultades, injusticias, cansancio y desafíos diarios. En un mundo marcado por la indiferencia, la violencia y el egoísmo, ser sal y luz es más necesario que nunca.  Somos sal de la tierra cuando damos sabor a la vida con gestos sencillos de bondad con el necesitado y cumplir con el primer Mandamiento de la Ley de Dios, cuando compartimos,  cuando no dejamos que el amor se enfríe,  cuando defendemos la dignidad del otro y cuando no permitimos que el egoísmo y la corrupción pervierta nuestro corazón.  Ser sal hoy significa no perder el sabor del Evangelio (Mateo 5,13-16) en medio de la rutina, del miedo o de la comodidad.   Pero Jesús nos advierte que la sal puede perder su sabor. Esto ocurre cuando la fe se vive solo de aparienci...
  SER SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO EN LA ACTUALIDAD… Hoy, Jesús sigue diciéndonos a nosotros: "Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo" . No habla a personas perfectas, sino a hombres y mujeres que viven en medio de dificultades, injusticias, cansancio y desafíos diarios. En un mundo marcado por la indiferencia, la violencia y el egoísmo, ser sal y luz es más necesario que nunca.  Somos sal de la tierra cuando damos sabor a la vida con gestos sencillos de bondad con el necesitado y cumplir con el primer Mandamiento de la Ley de Dios, cuando compartimos,  cuando no dejamos que el amor se enfríe,  cuando defendemos la dignidad del otro y cuando no permitimos que el egoísmo y la corrupción pervierta nuestro corazón.  Ser sal hoy significa no perder el sabor del Evangelio (Mateo 5,13-16) en medio de la rutina, del miedo o de la comodidad.   Pero Jesús nos advierte que la sal puede perder su sabor. Esto ocurre cuando la fe se vive solo de aparie...
  UN LLAMADO A LA CONCIENCIA Y A LA ESPERANZA “Sepan esto, hermanos queridos: que cada uno sea pronto para escuchar, lento para hablar y lento para enojarse.” Carta de Santiago 1,19 Recordar el tema de ayer, que es difícil gobernar rectamente una nación sin Dios y sin la Biblia , porque cuando Dios es apartado del centro, la conciencia se debilita y la justicia se vuelve frágil. La Palabra de Dios no es un adorno espiritual: es luz para el discernimiento, guía para la autoridad y refugio para el pueblo. Allí donde se escucha la Palabra, nace la certidumbre; donde se la ignora, crece la confusión. “Feliz la nación cuyo Dios es el Señor.” Salmos 33,12  Hoy elevamos una súplica serena y respetuosa por quienes conducen nuestra nación, por el Presidente y el Vicepresidente, para que recuerden que toda autoridad es servicio y toda palabra tiene peso. Cuando se pierde la unidad, cuando la palabra hiere en lugar de sanar y cuando el protagonismo desplaza al trabajo responsable...
  “ES DIFÍCIL GOBERNAR RECTAMENTE UNA NACIÓN SIN DIOS Y SIN LA BIBLIA…” Porque cuando se pierde a Dios, también se pierde el sentido de la justicia, del servicio y del bien común. Cuando una nación aparta a Dios de su horizonte y deja de beber de la sabiduría de la Biblia, pierde el norte moral que orienta las decisiones justas. Gobernar no es sólo administrar recursos o ejercer poder; es servir con conciencia y responsabilidad, es servir al bien común, es proteger la dignidad humana y promover la justicia. Cuando una nación se aleja de Dios y de la Palabra del Señor, se debilita el fundamento moral que sostiene la justicia, la verdad y el respeto por la vida. La Biblia no es un simple libro religioso: es una escuela de valores universales verdad, justicia, misericordia, respeto por la vida y solidaridad que han sostenido a los pueblos a lo largo de la historia. Cuando estos principios se ignoran, el poder corre el riesgo de convertirse en arbitrariedad, la ley en convenienc...
  LA VIDA EN MANOS DE DIOS Y CADA DÍA CUENTA. Este mensaje nace de una experiencia vivida desde lo más hondo del corazón hace días atrás. Mi esposo necesitaba una cirugía urgente que duró seis horas y, mientras él estaba en manos de los médicos, mis hijas y yo sólo pudimos hacer una cosa: ORAR. No todo estaba bajo control ni había seguridades humanas que aferraran el corazón, porque cualquier cirugía corre riesgos. Sin embargo, en medio de esa fragilidad, nació una confianza más honda puesta en Dios y el equipo de médicos, fue una súplica silenciosa que sólo brota cuando se ama de verdad a un ser querido. Y en esa vulnerabilidad por la que pasaba mi esposo, comprendí que el amor verdadero no es sólo permanecer cuando todo va bien, ni sentir compasión ante las circunstancias difíciles. El amor auténtico puede renacer, hacerse más consciente, más fuerte y más agradecido, cuando se entrega sin reservas y se confía en Dios. No nace del miedo ni de la lástima, sino de una decisión pr...
  “CUANDO EL DOLOR NO SE VE: APRENDER A ESCUCHAR EL GRITO SILENCIOSO DEL ALMA” “El Señor está cerca de los que tienen el corazón herido; Él salva a los de espíritu abatido.” Salmo 34, 19 Toco este tema con una gran pena en mi corazón por la decisión tomada de una amiga muy querida y otras almas conocidas. Hablar del suicidio siempre conmueve y duele. No es una noticia cualquiera: sacude el alma porque nos enfrenta al misterio del dolor humano, a preguntas profundas sobre la vida, la fe y el sentido de existir. No es valentía, pero tampoco es justo llamarlo cobardía. La mayoría de las veces es el resultado de un sufrimiento extremo, silencioso, acumulado, que la persona ya no sabe cómo expresar ni cargar. Detrás suele haber depresión, angustia profunda, soledad, culpa, miedo, enfermedades, pérdidas, violencia emocional… y muchas veces una sensación terrible: sentirse una carga o sentirse invisible.   Lo más duro es pensar que quizá nadie vio las señales, o que alguien...