REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

UNA MUJER DE FE PUEDE LUCHAR POR SU MATRIMONIO SIN PERDER SU DIGNIDAD

Hay momentos en la vida matrimonial en los que una mujer siente que todo aquello que construyó con amor se está desmoronando. El esposo se aleja, busca otra mujer, abandona el hogar, los hijos sufren y ella queda preguntándose: ¿Qué puedo hacer? ¿Debo seguir luchando? ¿Debo esperar? ¿Debo aceptar que todo terminó?

Desde la fe, luchar por el matrimonio no significa perseguir, suplicar ni obligar a alguien a regresar.

Una mujer de fe puede pedir a Dios el regreso de su esposo, pero también debe respetar su libertad. Puede perdonar sin justificar el abandono. Puede mantener la esperanza sin dejar de aceptar la realidad.

El matrimonio cristiano es una alianza que busca la fidelidad y la permanencia. Lo que Dios unió que no lo separe el hombre Mateo,19,6 Por eso, cuando existe una posibilidad de reconciliación, vale la pena buscar el diálogo, la oración, el acompañamiento y la sanación de las heridas.

Pero también debemos comprender que nadie puede obligar a otra persona a amar, cambiar o regresar.

Ante una ruptura matrimonial, no comencemos buscando culpables. Comencemos poniendo a la familia en las manos de Dios.

Cuida a tus hijos. Cuida tu corazón. Busca apoyo. No permitas que el dolor te lleve a tomar decisiones desesperadas. Y si existe una posibilidad de reconciliación, que ésta sea fruto de un verdadero cambio y no solamente del miedo a estar solos.

Tal vez hoy no puedas cambiar la decisión de tu esposo. Pero puedes decidir cómo vivir este momento delante de Dios.

Puedes decir:

“Señor, yo quisiera que mi familia se reconstruya, pero no quiero imponer mi voluntad. Si es posible la reconciliación, toca nuestros corazones. Sana nuestras heridas y enséñanos a perdonarnos. Y si el camino es diferente al que yo esperaba, dame fortaleza para aceptarlo sin perder mi fe.”

Una mujer de fe no lucha por su matrimonio desde la desesperación, sino desde el amor, la oración y la dignidad. Puede tender la mano para salvar su hogar, pero nunca debe olvidar que también merece ser amada, respetada y valorada.

Porque la esperanza cristiana no significa negar la realidad. Significa confiar en Dios aun cuando no sabemos cómo terminará nuestra historia.

 CITA BÍBLICA: “Que no canten victoria los que me odian sin razón, ni se guiñen el ojo.” Salmo 34,19.

REFLEXIÓN

Cuando un matrimonio se rompe, el dolor puede ser profundo, especialmente cuando hay hijos. Pero una mujer de fe no necesita perder su dignidad para luchar por su familia.

Puede orar por el regreso de su esposo, perdonar sin justificar el abandono y mantener la esperanza, pero también debe aceptar aquello que no puede controlar.

Cuida tu corazón, protege a tus hijos y pon tu familia en las manos de Dios.

Cuando ya no sepas qué hacer, todavía puedes orar: “Señor, yo no puedo, pero Tú sí. Guía mi camino y ayúdame a confiar en Ti.”

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

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