REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

EL PODER DEL ROSARIO PARA SANAR EL ALMA Y FORTALECER EL CORAZÓN

Hay momentos en que no encontramos palabras para expresar lo que sentimos. Tenemos preocupaciones, enfermedades, pérdidas, problemas familiares y heridas que llevamos en silencio.

Entonces tomemos el Rosario.

Una cuenta tras otra, un Ave María tras otra, y poco a poco nuestro corazón comienza a descansar.

El Rosario no es magia. Su fuerza está en la fe y en Jesús, a quien contemplamos junto a María. Cuando rezamos el Rosario, no solamente repetimos oraciones. Recorremos con María los momentos más importantes de la vida de su Hijo: su nacimiento, su pasión, su muerte y su resurrección.

Y mientras nuestros labios rezan, nuestro corazón va entregando nuestras preocupaciones a Dios.

El Rosario puede ayudarnos a encontrar paz en la angustia, fortaleza en el duelo, esperanza en las dificultades y consuelo en las heridas del corazón.

También podemos rezarlo por nuestros enfermos, confiando en Dios y buscando siempre la atención médica necesaria.

 ¿Por qué seguir rezando?

Quizás hoy estás rezando por un hijo, un nieto, un esposo, tus padres, un enfermo o alguien que se alejó de Dios.

Toma tu Rosario.

No importa si hoy solamente puedes rezar un misterio. Empieza y dile a María:

“Madre, yo no sé cómo resolver esto, pero te lo entrego. Llévalo a Jesús.”

Y sigue rezando.

Porque cada Ave María puede ser una pequeña entrega de confianza.

Jesús nos dice:

“Vengan a mí todos los que están cargados y agobiados, porque yo los aliviaré.” Mateo 11,28

Quizás todavía no ha llegado la respuesta que esperas.

Sigue rezando.

Quizás todavía no ves la solución.

Sigue confiando.

Y cuando no tengas palabras, simplemente toma el Rosario.

María rezará contigo y te conducirá siempre hacia su Hijo.

 ORACIÓN

 Santa María Reina,

pongo en tus manos mi vida, mi familia y todas mis preocupaciones.

Acompáñame mientras rezo este Santo Rosario. Que cada Ave María traiga paz a mi corazón, fortaleza en mis dificultades y esperanza cuando sienta que no puedo más.

Intercede ante Jesús por nuestros enfermos, por quienes sufren, por nuestros hijos y nietos y por todos los que necesitan una gracia especial.

Enséñanos a confiar en Dios aun cuando no comprendamos sus caminos.

Que nunca abandonemos la oración y que, de tu mano, lleguemos siempre al corazón de Jesús. Amén.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog