QUE MI ORACIÓN SIEMPRE ENCUENTRE EL CAMINO HACIA DIOS.

Hoy me levanté muy tempranito. Miré por mi ventana y ya comenzaba a amanecer. Hay mañanas en las que uno despierta antes que todos y, en medio del silencio, descubre algo que durante el día muchas veces olvidamos: qué grande es nuestra necesidad de Dios. Y en ese silencio le dije:  

Hoy por esta vez no pido nada. Sólo agradecer su compañía, su amor y ese cuidado que tantas veces siento como una caricia de Dios.

Después me alisté para ir a misa. Y mientras caminaba hacia el templo, pensé que no lo hago por costumbre, ni por obligación, ni simplemente porque “hay que ir”. Voy por amor al Dador de la vida.

Qué grande es la necesidad que tenemos de alimentar también nuestro espíritu. Así como cuidamos nuestro cuerpo, necesitamos detenernos, entrar en silencio, buscar a Dios, escuchar su Palabra y dejar que Él vuelva a poner en orden nuestro corazón.

Porque cuando descubrimos que Dios no es una idea distante, sino alguien que camina con nosotros, nace espontáneamente el deseo de encontrarnos con Él.

Tenemos necesidades materiales, preocupaciones, problemas y responsabilidades; pero también tenemos una necesidad más profunda: alimentar el alma.

Necesitamos silencio para escucharlo, oración para acercarnos, la Eucaristía para encontrarnos con Él y su Palabra para iluminar nuestro camino.

Quizá muchas veces buscamos afuera lo que solamente Dios puede poner dentro de nuestro corazón: paz, esperanza y sentido para seguir adelante.

Por eso, hoy mi oración es sencilla. Hoy sólo quiero agradecer.

Gracias Señor por regalarme un nuevo amanecer,

por el don maravilloso de la vida,

por mi familia, por las personas que me rodean

y por cada día que me permites comenzar nuevamente.

Gracias por tu paciencia, por tu misericordia

Enséñame a tener un corazón agradecido,

a valorar lo que tengo,

a confiar en lo que vendrá

y a reconocer tu presencia en cada momento de mi vida.

Y que nunca me falte la necesidad de buscarte ni la alegría de encontrarte.

¡Gracias, ¡Señor, por la vida!

Reflexión

A veces creemos que necesitamos muchas cosas para estar bien, cuando en realidad lo que más necesita nuestro corazón es volver a Dios. Buscarlo no debe ser una obligación, sino una respuesta de amor a quien nos regala cada día la vida, nos acompaña y nunca nos abandona.

 Cuando comenzamos el día dando gracias, nuestro corazón cambia: dejamos de mirar solamente lo que nos falta y empezamos a reconocer todo lo que hemos recibido.

Que nunca me falte la necesidad de buscarte, Señor, ni la alegría de encontrarte.

Cita bíblica “Busquen al Señor mientras lo puedan encontrar, llámenlo mientras está cerca.” Isaías 55, 6

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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