¿CÓMO NACIÓ TOQUE ESPIRITUAL?

Toque Espiritual nació por la gracia del Señor.

No nació buscando seguidores, “likes”, reconocimiento ni beneficio económico. Nació de una oración, de una inquietud en el corazón y del deseo de seguir llevando una palabra de esperanza cuando el mundo parecía haberse detenido.

El 22 de marzo de 2020, con el inicio del confinamiento por la pandemia, nuestras vidas cambiaron. Llegaron el temor al contagio, las medidas de seguridad sanitaria, la distancia entre las personas, los zapatos y la ropa que debían quitarse, el uso permanente del alcohol, el cuidado extremo al acercarnos unos a otros y hasta el gesto de saludarnos con una inclinación, porque ya no podíamos darnos la mano.

Los templos  se cerraron. Ya no podíamos asistir a la Santa Misa como lo hacíamos habitualmente. Nos quedamos sin esos encuentros comunitarios que alimentaban nuestra fe. Pero comprendimos que la Iglesia también podía hacerse presente en nuestro hogar.

Así nació para nosotros la experiencia de la Iglesia doméstica.

Comenzamos a vivir la fe en familia. Rezábamos juntos, participábamos de las celebraciones a través de los medios de comunicación y, durante la Semana Santa, incluso realizábamos el Viacrucis en familia, preparando las estaciones con objetos reutilizables. ¡Aquellos momentos fueron realmente hermosos! .

La pandemia nos había quitado muchas cosas, pero también nos regaló algo que quizá habíamos dejado de lado: tiempo para mirarnos, escucharnos y acercarnos como familia.

Nos permitió volver a rezar juntos, compartir la fe y, de alguna manera, “arrancarnos el corazón” para volver a llenarlo del amor de Dios.

Porque no todo fue malo.

En medio del miedo hubo también gestos de amor. Una videollamada podía convertirse en un abrazo. Una voz al otro lado de una pantalla podía hacernos sentir acompañados. Una familia separada físicamente podía volver a encontrarse a través de un teléfono.

Una pantalla no podía reemplazar un abrazo, pero sí podía acercar corazones.

Y eso fue precisamente lo que comenzamos a descubrir.

Desde hacía más de treinta años veníamos rezando el Santo Rosario en los domicilios, llevando a nuestra Madre Santísima a las familias que necesitaban consuelo, especialmente a quienes atravesaban momentos de crisis, enfermedades, cáncer y situaciones incluso terminales.

La pandemia interrumpió esos encuentros presenciales. Ya no podíamos reunirnos ni visitar a las familias como antes.

Pero la Virgen María no soltó nuestra mano.

Fue entonces cuando, poco a poco, aprendimos a utilizar la tecnología. Descubrimos que una pantalla también podía convertirse en un lugar de encuentro cuando detrás de ella había corazones unidos en oración.

Así nació nuestro Rosario por Facebook y Zoom.

Y hasta el día de hoy seguimos rezando. No importa cuántas personas se conecten. Puede ser una, pueden ser diez, veinte o muchas más. Lo importante es que, llegado el momento, todos los días a las cinco de la tarde abrimos el Zoom y comenzamos a rezar, todos dejando de lado nuestras obligaciones.

Eso nos enseñó algo muy importante: la perseverancia también es una forma de amor. No se trata de estar solamente cuando hay entusiasmo o cuando somos muchos. Se trata de permanecer, de ser constantes, de abrir cada día ese espacio y decir:

¡Señor, aquí estamos nuevamente! ¡Madre Santísima acompáñanos y lleva nuestras peticiones ante tu amado hijo!

Y en ese camino nació Toque Espiritual.

Lo que comenzó como una experiencia de oración fue convirtiéndose poco a poco en un espacio de reflexión. Un espacio donde podemos hablar de diferentes temas, porque sabemos que el ser humano tiene muchas necesidades: necesita una palabra, un consejo, consuelo, esperanza, fortaleza y, sobre todo, necesita recordar que Dios no lo abandona.

Por eso hoy quiero compartir contigo esta maravillosa experiencia.

Toque Espiritual no busca competir con nadie. No busca “likes”, “me gusta” ni acumular seguidores. Tampoco busca un beneficio económico.

Busca algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más grande: llegar a tu corazón.

Si alguna de estas reflexiones te ayuda, te hace pensar, te devuelve la esperanza, te acerca a Dios o simplemente te acompaña en un momento difícil, entonces ya habrá cumplido su propósito.

Comunicarte que este proyecto irá creciendo y cambiará muy pronto de formato, así Dios permita su momento. No tenemos prisa, porque este proyecto está puesto en las manos de Dios y de nuestra Madre Santísima.

Queremos ampliar nuestro campo de acción para llegar a más personas que tienen hambre espiritual y sed de justicia, que necesitan una palabra de esperanza. Y, por qué no decirlo, también acercarnos a quienes tienen necesidades materiales, porque la fe verdadera no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento del hermano.

Son ya seis años caminando con Jesús y con María, unidos por el Santo Rosario y por las obras de misericordia.

Seis años aprendiendo que cuando ponemos nuestros proyectos en las manos del Señor, Él va abriendo caminos que nosotros jamás habríamos imaginado.

Por eso, cuando me preguntan cómo nació Toque Espiritual, mi respuesta es sencilla:

Nació en una pandemia, pero no nació del miedo. Nació de la fe.

Nació cuando las puertas de los templos se cerraron, pero descubrimos la belleza de convertir nuestro hogar en una pequeña iglesia doméstica.

Nació cuando no podíamos reunirnos físicamente, pero descubrimos que nuestros corazones podían seguir unidos en oración.

Nació cuando una videollamada nos enseñó que, aunque separados por una pantalla, podíamos sentirnos cerca.

Y nació porque un día dijimos:

“Señor, si Tú quieres, permítenos llevar tu mensaje a través de las redes.”

Y aquí estamos.

Seguimos caminando. Seguimos rezando. Seguimos sirviendo.

Porque Toque Espiritual no es nuestro.

Es de Dios.

Y mientras Él nos conceda la gracia de continuar con vida, queremos seguir siendo simplemente instrumentos en sus manos, llevando una pequeña palabra que pueda convertirse en un gran toque de esperanza para quien la necesite.

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

Sigue con Toque Espiritual…

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