REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL
DOS PILARES QUE DEBEMOS PROTEGER: EL MATRIMONIO Y EL SACERDOCIO
Dentro de la vida de la Iglesia Católica hay dos realidades que merecen una especial valoración, respeto y cuidado: el matrimonio y el sacerdocio.
Ambos son caminos de vocación, entrega y servicio. Ambos requieren fidelidad. Ambos necesitan oración. Y ambos atraviesan hoy grandes desafíos.
EL MATRIMONIO: CUNA DE LA FAMILIA
El matrimonio cristiano es una alianza entre un hombre y una mujer, fundada en el amor y elevada por Cristo a la dignidad de sacramento.
“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.” Mateo 19, 6
Cuando protegemos el matrimonio, protegemos también a la familia, porque la familia es el lugar donde los hijos aprenden a amar, perdonar, compartir, respetar y descubrir la fe.
Por eso debemos trabajar para que los esposos no solamente lleguen al altar, sino que aprendan a permanecer juntos, a superar las crisis, a pedir perdón y a renovar cada día su compromiso.
Defender el matrimonio no significa atacar a quienes viven situaciones diferentes. Significa ser fieles a lo que creemos y anunciar la enseñanza de Cristo con verdad y caridad, respetando siempre la dignidad de cada persona.
EL SACERDOCIO: SERVICIO A DIOS Y A SU PUEBLO
El sacerdote también necesita ser protegido, no porque esté por encima de los demás, sino porque ha recibido una misión particular al servicio de Dios y de la comunidad.
El sacerdote celebra la Eucaristía, anuncia la Palabra, administra los sacramentos, acompaña al que sufre, escucha, aconseja y está presente en momentos decisivos de la vida de las personas.
Por eso, orar por nuestros sacerdotes es una responsabilidad de toda la comunidad.
No debemos destruir su vocación con críticas injustas, rumores o juicios apresurados. Pero proteger el sacerdocio tampoco significa encubrir conductas graves o impedir que existan mecanismos de justicia y rendición de cuentas cuando sean necesarios.
La verdadera protección consiste en acompañar, formar, corregir cuando corresponde y ayudar al sacerdote a vivir fielmente su vocación.
Señor Jesús
Te pedimos que bendigas y protejas a nuestros matrimonios y a nuestros sacerdotes. Fortalece a los esposos en el amor, la fidelidad y el perdón, y a nuestros sacerdotes dales santidad, sabiduría y fortaleza para servir a tu pueblo.
Que nuestras familias y nuestros sacerdotes caminen siempre contigo y sean testimonio de tu amor. Amén.
Cita bíblica: “Les daré pastores según mi corazón, que los alimentarán con conocimiento y prudencia.” Jeremías 3,15
EL MATRIMONIO SOSTIENE LA FAMILIA Y EL SACERDOCIO SOSTIENE LA VIDA ESPIRITUAL DE LA COMUNIDAD; AMBOS NECESITAN ORACIÓN, FIDELIDAD Y PROTECCIÓN.
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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