el señor es mi pastos

nada me faltara

miércoles, 31 de diciembre de 2025

 UN EXAMEN DEL CORAZÓN. CERRAR EL AÑO EN LA PRESENCIA DE DIOS.

Permíteme, Señor, autoevaluarme

“Examíname, oh Dios, mira mi corazón; ponme a prueba y conoce lo que siento” (Salmo 139,23)

Permíteme, Señor, detenerme en tu presencia y mirar mi vida con sinceridad.

Enséñame a reconocer si te puse en primer lugar, si respondí a tu llamado y si viví conforme al propósito que tú sembraste en mí.

Muéstrame cómo amé a mi familia, cómo cuidé mis relaciones con amigos y amistades y cómo serví en aquello que me confiaste.

Si fui luz, gracias; si fui sombra, transfórmame.

Nada de lo bueno fue mío, todo vino de tu gracia.

Gracias por sostenerme sin condiciones, por bendecirme aún cuando no supe pedir.

Hoy pongo mis proyectos, mi camino y mi futuro en tus manos.

Sigue siendo Tú mi fuerza, mi ayuda y mi paz. Amén.

Al terminar el año 2025, me presento ante Dios con el corazón abierto. No para juzgarme con dureza, sino para reconocer con humildad cómo he caminado, qué lugar le he dado al Señor en mi vida y cómo he respondido al propósito que Él me encomendó. Hoy deseo mirar mi vida a la luz de su amor y su misericordia.

 ¿Fue Dios el primer lugar en mi vida?

Me pregunto con sinceridad si Dios ocupó el centro de mis decisiones, pensamientos y acciones.

Si busqué su voluntad antes de actuar.

Si confié en Él en los momentos de alegría y también en los de dificultad.

“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia.” (Mateo 6,33)

 Mi respuesta con la familia, los amigos y el entorno

Reviso cómo amé, cómo escuché, cómo serví.

Si fui paciente, comprensivo y cercano.

Si cuidé los vínculos que Dios puso en mis manos como un regalo sagrado.

“Ámense unos a otros como Yo los he amado.” (Juan 13,34)

 Mis proyectos y mi servicio en la comunidad y grupo de oración

Miro mis proyectos personales y espirituales, preguntándome si nacieron del ego o de la voluntad de Dios.

Si fui constante, responsable y fiel.

Si supe ofrecer mis dones para edificar y no para sobresalir.

“Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores.” (Salmo 127,1)

 ¿Fui testimonio y fuerza dinámica del ejemplo para otros?

Me cuestiono si mi vida fue luz o tropiezo.

Si mis palabras animaron o hirieron.

Si mi ejemplo acercó a otros a Dios o los alejó.

“Que brille su luz delante de los hombres.” (Mateo 5,16)

 Gratitud por la fidelidad de Dios

Reconozco que, aun con mis límites, Dios nunca dejó de sostenerme.

Él fue mi fuerza, mi ayuda y mi refugio y no permitió que la barca se hundiera.

Agradezco la vida, la salud, mi familia, y cada bendición recibida, incluso aquellas que llegaron disfrazadas de prueba.

“El Señor es mi fuerza y mi escudo.” (Salmo 28,7)

 Entrega y esperanza para el nuevo tiempo

Hoy no cierro el año con miedo, sino con esperanza.

Entrego a Dios mis proyectos, mis sueños y mis caminos.

Le pido que los bendiga si vienen de Él y que transforme lo que aún necesita ser purificado.

“Encomienda al Señor tus obras, y tus planes se cumplirán.” (Proverbios 16,3)

 Oración de Agradecimiento

Padre amado, gracias por este año vivido.

Si fallé, recíbeme con misericordia.

Si acerté, fue por tu gracia.

Bendice mi familia, mis proyectos y mi servicio.

Que el nuevo tiempo sea para mayor gloria de tu santo nombre.

Amén.

¡Que el Señor siga bendiciendo este año que se va e igual la Virgen nos proteja ¡

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 UN EXAMEN DEL CORAZÓN. CERRAR EL AÑO EN LA PRESENCIA DE DIOS.

Permíteme, Señor, auto evaluarme

“Examíname, oh Dios, mira mi corazón; ponme a prueba y conoce lo que siento” (Salmo 139,23)

Permíteme, Señor, detenerme en tu presencia y mirar mi vida con sinceridad.

Enséñame a reconocer si te puse en primer lugar, si respondí a tu llamado y si viví conforme al propósito que tú sembraste en mí.

Muéstrame cómo amé a mi familia, cómo cuidé mis relaciones con amigos y amistades y cómo serví en aquello que me confiaste.

Si fui luz, gracias; si fui sombra, transfórmame.

Nada de lo bueno fue mío, todo vino de tu gracia.

Gracias por sostenerme sin condiciones, por bendecirme aún cuando no supe pedir.

Hoy pongo mis proyectos, mi camino y mi futuro en tus manos.

Sigue siendo Tú mi fuerza, mi ayuda y mi paz. Amén.

Al terminar el año 2025, me presento ante Dios con el corazón abierto. No para juzgarme con dureza, sino para reconocer con humildad cómo he caminado, qué lugar le he dado al Señor en mi vida y cómo he respondido al propósito que Él me encomendó. Hoy deseo mirar mi vida a la luz de su amor y su misericordia.

 ¿Fue Dios el primer lugar en mi vida?

Me pregunto con sinceridad si Dios ocupó el centro de mis decisiones, pensamientos y acciones.

Si busqué su voluntad antes de actuar.

Si confié en Él en los momentos de alegría y también en los de dificultad.

“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia.” (Mateo 6,33)

 Mi respuesta con la familia, los amigos y el entorno

Reviso cómo amé, cómo escuché, cómo serví.

Si fui paciente, comprensivo y cercano.

Si cuidé los vínculos que Dios puso en mis manos como un regalo sagrado.

“Ámense unos a otros como Yo los he amado.” (Juan 13,34)

 Mis proyectos y mi servicio en la comunidad y grupo de oración

Miro mis proyectos personales y espirituales, preguntándome si nacieron del ego o de la voluntad de Dios.

Si fui constante, responsable y fiel.

Si supe ofrecer mis dones para edificar y no para sobresalir.

“Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores.” (Salmo 127,1)

 ¿Fui testimonio y fuerza dinámica del ejemplo para otros?

Me cuestiono si mi vida fue luz o tropiezo.

Si mis palabras animaron o hirieron.

Si mi ejemplo acercó a otros a Dios o los alejó.

“Que brille su luz delante de los hombres.” (Mateo 5,16)

 Gratitud por la fidelidad de Dios

Reconozco que, aun con mis límites, Dios nunca dejó de sostenerme.

Él fue mi fuerza, mi ayuda y mi refugio y no permitió que la barca se hundiera.

Agradezco la vida, la salud, mi familia, y cada bendición recibida, incluso aquellas que llegaron disfrazadas de prueba.

“El Señor es mi fuerza y mi escudo.” (Salmo 28,7)

 Entrega y esperanza para el nuevo tiempo

Hoy no cierro el año con miedo, sino con esperanza.

Entrego a Dios mis proyectos, mis sueños y mis caminos.

Le pido que los bendiga si vienen de Él y que transforme lo que aún necesita ser purificado.

“Encomienda al Señor tus obras, y tus planes se cumplirán.” (Proverbios 16,3)

 Oración de Agradecimiento

Padre amado, gracias por este año vivido.

Si fallé, recíbeme con misericordia.

Si acerté, fue por tu gracia.

Bendice mi familia, mis proyectos y mi servicio.

Que el nuevo tiempo sea para mayor gloria de tu santo nombre.

Amén.

¡Que el Señor siga bendiciendo este año que se va e igual la Virgen nos proteja ¡

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

domingo, 21 de diciembre de 2025

 DESDE UNA PERSPECTIVA  PERSONAL SOBRE LA SITUACIÓN DE BOLIVIA Y LA SUSPENSIÓN DE LA SUBVENCIÓN A LOS CARBURANTES.

La Palabra de Dios nos recuerda que la justicia no es solo una idea espiritual, sino una responsabilidad concreta frente al sufrimiento del pueblo. Cuando las decisiones económicas afectan directamente la mesa, el trabajo y la dignidad de las familias, la fe nos llama a reflexionar, discernir y actuar con sabiduría, comprensión y  compasión. 

“Aprended a hacer el bien; buscad la justicia, socorred al oprimido; defended al huérfano, amparad a la viuda. Isaías 1,17

Bolivia atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Durante más de veinte años, la subvención a los carburantes fue sostenida como un mecanismo para aliviar el costo de vida de las familias. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta política terminó convirtiéndose en una pesada carga para el Estado: debilitó las finanzas públicas, favoreció el contrabando, alimentó redes de corrupción y facilitó actividades ilícitas como el narcotráfico. El país, aunque resistía, lo hacía sobre bases frágiles.

El pueblo boliviano soportó estos flagelos con paciencia y sacrificio. Vivió con dificultades, pero también con la esperanza de que algún día la situación pudiera cambiar. En ese contexto, el nuevo gobierno decide modificar el rumbo y decretar la suspensión de la subvención a los carburantes, una medida dura, impopular y dolorosa, pero planteada como necesaria para evitar un colapso mayor y sentar las bases de una recuperación futura.

Es comprensible que la población sienta temor e incertidumbre. La subida de los carburantes afecta directamente a las familias, aprieta los presupuestos del hogar y, casi de inmediato, genera especulación y un aumento en la canasta familiar y de transporte. Negar ese impacto sería insensible. Nadie está ajeno al sufrimiento cotidiano que estas decisiones generan, especialmente en los sectores más vulnerables.

Sin embargo, también es importante entender que no todas las medidas difíciles son injustas, ni todas las decisiones impopulares son equivocadas. Hay momentos en la historia de un país en los que seguir postergando cambios solo profundiza el problema. Corregir una economía dañada requiere sacrificios compartidos, transparencia y, sobre todo, tiempo.

Preocupa que, en medio de este escenario, surjan sectores que impulsan la desestabilización, el enfrentamiento y la división entre bolivianos. La confrontación no resolverá la crisis económica, ni aliviará el costo de vida. Por el contrario, solo debilita al país y agrava el sufrimiento colectivo.

Hoy, más que nunca, Bolivia necesita unidad, diálogo y responsabilidad. Esto no significa renunciar a la crítica ni al derecho a exigir justicia social, sino comprender que el futuro del país no se construye desde el caos, sino desde el esfuerzo conjunto. Si el sacrificio es real, también debe serlo el compromiso del Estado de combatir la corrupción, proteger a los más vulnerables y garantizar que este camino difícil tenga resultados concretos.

Las familias se verán más apretadas, sí, pero enfrentar esta etapa unidos puede marcar la diferencia entre un país que se hunde y uno que se reconstruye. Bolivia no saldrá adelante si unos avanzan mientras otros intentan derribar. Sólo saldrá adelante si camina como un solo pueblo, con memoria del pasado, conciencia del presente y esperanza en el futuro.

Como recuerda la Biblia, en un mensaje que invita a la convivencia y a la paz:

“Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos” (Romanos 12,18)

Que este tiempo difícil sea también una oportunidad para reencontrarnos como nación, fortalecer nuestra solidaridad y enfrentar juntos los desafíos que vienen, con firmeza, paciencia y fe en un mañana mejor.

“Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja “

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

sábado, 6 de diciembre de 2025

 BOLIVIA MERECE UN TIEMPO NUEVO

Bolivia no pide milagros imposibles: pide sensatez, humildad y grandeza de espíritu.

Nuestro país ha resistido crisis, tormentas y silencios largos. Hoy sólo espera que quienes recibieron la confianza de la Nación vuelvan a mirarse sin espada ni sombra, sino con la voluntad sincera de construir.

Si las autoridades vuelven al diálogo, Bolivia respirará.

Respirará en las aulas, en las calles, en las familias.

Respirará el trabajador que madruga para ganar el pan de cada día, la madre que sostiene el hogar como vendedora ambulante o con un puesto en el mercado sin poder ver a sus hijos durante el día.

Respirará el joven que sueña con quedarse, no dejar a su familia y no con marcharse a otra nación para vivir como emigrante.

Porque un país se levanta cuando quienes lo guían se escuchan, se reconocen y ponen primero la Patria.

Si cada uno renuncia al ego por el bien del país, habrá luz.

Una luz que no se compra ni se impone: se elige.

Una luz que nace de la humildad, del deber ético y del respeto por la voz de millones que quieren paz.

La historia no recuerda a quienes ganan discusiones, sino a quienes ganan futuro para su pueblo.

Si en lugar de rivalidad hay encuentro, este capítulo no será herida: será punto de partida.

Seremos un país que aprendió, que maduró, que eligió la unidad en vez del ruido y el silencio obligado.

Porque las naciones que se reconstruyen desde el respeto dejan huella; las que se fragmentan desde el orgullo, se pierden.

Aún estamos a tiempo.

El disenso no es enemigo del progreso, pero la soberbia sí.

El debate fortalece, la agresión debilita.

El diálogo salva.

Que Bolivia sea el lugar donde la palabra restaure y no destruya.

Donde la mirada pese más que el grito.

Donde la responsabilidad esté por encima del ego.

Que el poder recuerde para quién existe y es para la gente del país y el que llega de afuera para invertir en esta tierra bendita,

Para la historia que estamos escribiendo hoy.

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán reconocidos como hijos de Dios.” (Mateo 5,9)

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

viernes, 5 de diciembre de 2025

 LÍDERES NO SON LOS QUE HABLAN FUERTE, SINO LOS QUE ALUMBRAN CON HECHOS. Mirar acciones, no palabras.

Responsabilidad pública frente a los discursos apasionados en redes sociales como guía ética y ciudadana “El árbol que no da frutos se corta y se echa al fuego” (Mateo 5, 20)

Para quienes escuchan discursos vehementes en redes sociales, la invitación es clara y urgente: mirar acciones, no palabras. En una era de inmediatez digital, donde la opinión se confunde con verdad y el escándalo tiene más alcance que la reflexión, es necesario aprender a evaluar no lo que alguien grita, sino lo que realmente construye con su vida.

Las palabras pueden encender masas, dividir sociedades, alimentar resentimientos o generar adhesiones vacías. Muchos pueden hablar bonito, prometer cambios o mostrarse como defensores del pueblo, pero las acciones revelan quién es quién. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es la verdadera medida del carácter humano.

Es aquí donde cobra fuerza la luz del Evangelio, que ilumina tanto lo espiritual como lo social y ciudadano.

“Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” (Mateo 5,16)

Mateo no invita a brillar por apariencia ni por discurso, sino por obras, por frutos, por decisiones que aporten bien común. La luz no necesita gritar para existir, simplemente ilumina. De igual manera, un verdadero líder no necesita confrontar para demostrar grandeza; se le reconoce por el impacto de sus actos, por la dignidad con la que sirve y por la paz que construye alrededor.

¿Qué significa esto para la ciudadanía?

• Significa que debemos analizar hechos y no dejarnos arrastrar por emociones momentáneas.

• Significa que un discurso provocador no es liderazgo, sino ruido.

• Significa que la responsabilidad pública exige ejemplo, no espectáculo.

Quien tiene voz pública, sea autoridad, influencer o comunicador, no está llamado a incendiar el ambiente ni polarizar; está llamado a ser luz. Ser luz es iluminar con servicio, con transparencia, con verdad. No es viralizar la ofensa, sino multiplicar el bien.

Un árbol no se conoce por sus promesas, sino por sus frutos.

Una autoridad no se mide por sus discursos, sino por los resultados que genera.

Un ciudadano consciente no repite lo que oye: discierne, contrasta y observa.

Si la Palabra dice “que vean nuestras buenas obras”, entonces la medida no es la voz estridente sino el fruto visible. Ante el ruido digital, la mejor defensa es el criterio, y el mejor juicio es la obra tangible.

Quien escucha discursos impulsivos debe recordar:

la luz evalúa hechos, no palabras.

Porque sólo los hechos construyen historia, y sólo la luz verdadera transforma al mundo.

“Ustedes los conocerán por sus frutos. No se sacan uvas de los espinos, ni higos de los cardos.” (Mateo 7,16)

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

 RIESGO DE INGOBERNABILIDAD EN BOLIVIA: UN LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD NACIONAL.

El conflicto público mediático y prolongado entre las principales autoridades del Estado no es un asunto menor, amenaza la estabilidad, la economía, la gobernabilidad y y algo más delicado, al prestigio internacional de nuestro país. Cuando los desacuerdos se exponen al público, es una amenaza directa a la estabilidad del futuro de país,  la institucionalidad y generan un riesgo real de ingobernabilidad,  a la inversión, a la seguridad y al futuro de todas las familias bolivianas.

No es un secreto que la confrontación, cuando se expande por redes sociales y medios, se convierte en un espectáculo que confunde, polariza y desgasta. El país no puede seguir atrapado en la narrativa del enfrentamiento mientras persisten problemas urgentes como la economía debilitada, la inseguridad, el desempleo, corrupción, narcotráfico, la migración y la pérdida de valores. Cuando las tensiones entre quienes deben conducir el país se exponen sin filtros, se fractura la serenidad nacional y se debilita la confianza que la ciudadanía depositó en sus autoridades.

Las redes sociales son útiles para comunicar, pero jamás para gobernar ni para resolver diferencias. Lo que se discute por TikTok, Facebook o prensa se vuelve sensacionalismo, no política pública. Mantener el conflicto en lo mediático solo profundiza la división y convierte a la ciudadanía en espectadora de una disputa que merece ser resuelta en privado y con responsabilidad.

El diálogo es la herramienta más poderosa para prevenir la escalada de cualquier conflicto. Cuando quienes están llamados a conducir el Estado no conversan, no coordinan o se responden mediante indirectas, el país entero entra en zona de riesgo. La comunicación directa no es un gesto político, es un deber de Estado desactivar el conflicto del escenario mediático.

Bolivia necesita autoridades que honren el rol para el cual fueron electas. La institucionalidad no puede ser sacrificada por egos, impulsos o estrategias de posicionamiento personal. Un país sin coordinación interna es un país debilitado frente a la economía global, las relaciones internacionales y la inversión.

La población está cansada de la confrontación permanente. El pueblo quiere ver líderes que actúen como estadistas, no como adversarios. La confianza se reconstruye cuando las autoridades se dedican a trabajar, a proponer soluciones y a mirar por el bien común en lugar de alimentar rivalidades.

¿Qué se necesita para evitar el daño al país?

Restablecer la comunicación directa entre las autoridades.

El diálogo frontal, transparente y respetuoso es la base mínima para desmontar tensiones. Sin comunicación, cualquier malentendido se amplifica y se transforma en crisis.

Desactivar el conflicto del escenario mediático.

Las redes sociales no son el lugar para resolver diferencias de Estado. Cuando un conflicto político se ventila públicamente, se agrava, se distorsiona y se usa como arma de presión. Sacarlo del espacio mediático es una necesidad urgente.

Priorizar la institucionalidad y la estabilidad nacional.

El país no puede estar sometido a disputas personales o políticas. La población exige que prevalezcan la Constitución Política del Estado, la independencia de funciones y la responsabilidad en el ejercicio del cargo encomendado.

El pueblo observa, evalúa y se cansa. La confianza se reconstruye con acciones, no con discursos. Cada autoridad debe asumir que su comportamiento impacta directamente en la credibilidad del Estado.

Lo que está en juego no es un cargo ni una imagen personal: es el destino de un país entero. La historia nos enseñó que la ingobernabilidad nunca trae desarrollo, sólo trae retrocesos.

Por eso, este llamado no es un reclamo ni una crítica: es una súplica de una ciudadanía que quiere paz, trabajo, estabilidad y futuro.

 Es momento de bajar la tensión, apagar el ruido, elevar el nivel y actuar con la madurez que exige el cargo.

 Sobre el peligro de la división interna

Los pueblos no se destruyen desde afuera, sino desde adentro, cuando sus líderes no saben escucharse.

“Todo reino dividido contra sí mismo quedará desolado; toda casa dividida no podrá subsistir.” Mateo 12,25

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

martes, 2 de diciembre de 2025

 ANÁLISIS DE LA PROBLEMÁTICA POLÍTICA EN BOLIVIA. Sobre la situación política que actualmente vive nuestro país.

En Bolivia estamos viviendo una situación de inestabilidad política interna en el más alto nivel del gobierno, donde se evidencia un conflicto directo entre las máximas autoridades del Estado: el Presidente y el Vicepresidente. Esta confrontación se manifiesta de manera abierta, visible y continua, especialmente a través de los medios de comunicación y las redes sociales, exponiendo al país a una creciente falta de coordinación institucional y a un riesgo real de ingobernabilidad.

Sin embargo, este conflicto que nace entre ellos, se traslada a toda la población boliviana, convirtiéndose en un conflicto indirecto para la ciudadanía. Aunque no somos parte de su origen ni de sus decisiones, sus efectos nos alcanzan profundamente, provocando incertidumbre colectiva, polarización social, debilitamiento de la confianza en las instituciones y preocupación por el futuro y la estabilidad del país.

Este conflicto no sólo es institucional, sino que se vuelve público y mediático, y, por lo tanto, de alto impacto emocional para toda la ciudadanía.

En lugar de un trabajo conjunto y coordinado, se ha optado por la confrontación pública usando RRSS como plataforma con Denuncias indirectas. Señalamientos. Descalificaciones emocionales. Generación de sospechas e intriga política ...

Todo esto contribuye a deslegitimar al propio gobierno y a aumentar la sensación de incertidumbre en la población. análisis completo del conflicto político actual en Bolivia, identificando qué clase de conflicto es y definiendo cada dimensión que lo caracteriza:

ANÁLISIS DESDE LA PERSPECTIVA DE LA GESTIÓN DE CONFLICTOS Y LA CONCILIACIÓN.

El conflicto entre las máximas autoridades del país es multidimensional. Reúne varias clases de conflicto al mismo tiempo:

1️. Conflicto Interpersonal

Surge entre dos personas por diferencias de intereses, percepciones o estilos de liderazgo.

En este caso: El Presidente y el Vicepresidente poseen visiones políticas distintas y formas de comunicación opuestas, lo que genera enfrentamiento directo y público.

Se expresa en ataques, descalificaciones y rivalidad por el protagonismo político.

2️. Conflicto Político–Institucional

Enfrentamiento que afecta el funcionamiento del Estado y de sus instituciones.

En este caso la pugna afecta la coordinación entre los órganos Ejecutivo y Legislativo, generando bloqueos, parálisis y pérdida de legitimidad institucional.

Se corre el riesgo de ingobernabilidad.

3️. Conflicto de Poder (Liderazgo y Control)

Lucha por influencia, autoridad o reconocimiento.

En este caso se observa una competencia por controlar la agenda pública, los discursos, y la atención mediática.

Cada parte busca posicionarse como “el líder real” ante la población.

4️. Conflicto Mediático y de Opinión Pública

El conflicto se desarrolla y escala a través de redes sociales y medios de comunicación.

En este caso, se usan plataformas como TikTok u otros medios para: Polarizar opiniones. Debilitar la imagen del otro. Crear climas emocionales y división social. La ciudadanía es expuesta a mensajes que alimentan la escalada del conflicto.

5️ Conflicto Indirecto para la Población

El público no decide ni participa, pero recibe las consecuencias.

En este caso, la confrontación genera: Incertidumbre Económica, Desconfianza Institucional. Riesgo para la seguridad jurídica y la inversión. Fractura social. Afecta la tranquilidad de las familias y la estabilidad nacional.

¿Por qué es tan peligrosa la Escalada del Conflicto? Porque no se queda en el ámbito político, sino que: Genera polarización social. Afecta la gobernabilidad y la estabilidad económica. Destruye la imagen del liderazgo nacional. Provoca pérdida de confianza en las instituciones.

La escalada emocional se ve alimentada por:

 Reacciones impulsivas. Comunicación agresiva o irónica. Búsqueda de apoyo popular en redes. Falta de diálogo directo. Orgullo y necesidad de protagonismo

 ¿Cómo bajar esta escalada emocional?

Desde la conciliación y manejo responsable del conflicto, se requieren acciones inmediatas… lo sabremos en el siguiente artículo de opinión.

Conclusión

El conflicto no es un único problema, sino una combinación peligrosa de:

 Conflicto interpersonal + político–institucional + lucha de poder que se amplifica por su exposición mediática, afectando directamente la gobernabilidad y de forma indirecta a todos los bolivianos.

"Si al presentar tu ofrenda en el altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda." Mateo 5, 23-24

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

 CONSTRUIR PUENTES EN TIEMPOS DE TENSIÓN POLÍTICA: Desde la experiencia de una abogada conciliadora extrajudicial dirigida a la nueva gestión gubernamental.

Bolivia los eligió como dupla, confiando en que serían un buen equipo para enfrentar los desafíos de la Patria. Hoy, sin embargo, vemos con preocupación que un conflicto temprano se está haciendo público, generando inquietud y dividiendo miradas, cuando lo que necesitamos es sanar y reconstruir. El conflicto no es un enemigo, es una oportunidad para dialogar y comprendernos mejor.

Durante más de 30 años, he dedicado mi vida profesional como abogada conciliadora extrajudicial a resolver conflictos y a ayudar a las personas a reencontrarse en la palabra, en la escucha y en el entendimiento. Siempre he creído y demostrado que la confrontación nunca construye; en cambio, el diálogo abre caminos donde parecía no haberlos. En una conciliación extrajudicial o judicial no hay ganadores ni perdedores, porque el verdadero triunfo es la paz social y un acuerdo que beneficie a todos. Sé que mi voz no tiene un alcance gubernamental, pero como conciliadora  levanto mi mensaje con convicción.

El enemigo no es la persona, son los malentendidos, el orgullo, el silencio y la falta de diálogo. En una conciliación verdadera ya dijimos, no hay vencedores ni vencidos. El único ganador debe ser Bolivia. Después de tantos años de crisis, confrontación y corrupción, muchos bolivianos depositaron su esperanza en un nuevo rumbo, un país con paz, respeto institucional y estabilidad. Cuando desde dentro del mismo gobierno surge una actitud que genera incertidumbre, claramente se toca la sensibilidad y el cansancio de toda una nación.

Bolivia necesita unidad y sensatez. La verdadera grandeza de un líder se demuestra en su capacidad de construir puentes, escuchar y buscar soluciones con humildad y responsabilidad.

No hay espacio para actitudes que generen desconfianza, división o ingobernabilidad, especialmente desde quienes han sido llamados a trabajar por el bien común.

Quienes ejercen altos cargos tienen un compromiso profundo con la estabilidad del país, con la institucionalidad y con la esperanza de millones de bolivianos que merecen paz, trabajo y seguridad.

Hoy más que nunca, Bolivia exige respeto, colaboración y madurez política.

Porque el futuro de la Patria está por encima de los egoísmos y protagonismos individuales. Por la paz y el bienestar de todos los bolivianos, caminemos siempre hacia la unidad.

Como ciudadanos, sentimos preocupación, incertidumbre y, a veces, impotencia. Pero también somos parte fundamental de la solución.

Recién iniciada la nueva gestión gubernamental con dos hombres a quienes encomendamos el poder y destino de la nación ya se muestran señales públicas de desacuerdo. Esa confrontación, si se deja crecer, puede perjudicar no sólo su relación institucional, sino a todos los bolivianos que esperan gobernabilidad, paz y trabajo conjunto.

Los cargos no son para competir, sino para servir. Hay que detener la confrontación y abrir espacios de diálogo directo. Ningún conflicto se soluciona exponiendo al país.

Hay que cambiar el “yo tengo la razón” por un “podemos solucionarlo juntos”

Esa es la clave de la convivencia democrática. Dar ejemplo de respeto institucional y empatía. Porque gobernar es escuchar, no imponer.

“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5,9

Continuará…

“Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja”

Tu amiga 

Mirtha Villarroel de Rocha

  LA MISIÓN DEL SACERDOTE Cura animarum: el cuidado de las almas ¿por qué llamamos “cura” al sacerdote? Su misión Tradicionalmente l...