Una oración puede mantener viva la esperanza de una madre.
Santa Mónica, es patrona de las madres, esposas y viudas, ejemplo de esperanza para
quienes atraviesan dificultades matrimoniales o sufren por sus hijos rebeldes o
alejados de la fe.
Fue una mujer de profunda fe, una esposa paciente y una madre amorosa
que, en medio de las lágrimas, las pruebas y el sufrimiento, nos dejó una
hermosa lección: nunca
perder la esperanza en Dios ni dejar de confiar en el poder de la oración.
Como
esposa, enfrentó dificultades con fortaleza, paciencia y oración. Como madre,
sufrió durante muchos años al ver a su hijo Agustín alejado de Dios. Sin
embargo, jamás dejó de amarlo ni de pedir por su conversión.
Durante
muchos años sufrió al ver a su hijo Agustín alejado de la fe y llevando una
vida contraria a los valores que ella le había enseñado. Sin embargo, nunca
perdió la esperanza. Sus lágrimas, sufrimientos y constantes oraciones no fueron inútiles porque dieron frutos,
cuando Agustín abrió su corazón a Dios. Después de muchos años, Agustín se convirtió al cristianismo convirtiéndose
con el tiempo en San Agustín, uno de los grandes santos y doctores de la
Iglesia.
Pero
Mónica nunca se rindió. En lugar de condenarlo, lo acompañó con amor, lloró por
él y oró incansablemente por su conversión.
Las
lágrimas de una madre y la perseverancia en la oración pueden abrir caminos
donde parece que ya no existe esperanza.
REFLEXIÓN:
Para las madres que sufren
por sus hijos
¡Cuántas
madres sufren hoy en silencio! Madres que lloran por un hijo atrapado en las
adicciones, alejado de la familia, perdido en malas amistades o que ha tomado
caminos equivocados.
Algunas
sienten que sus consejos ya no sirven, que sus sacrificios fueron olvidados y
que sus oraciones no son escuchadas.
Santa
Mónica nos enseña que una madre puede cansarse de esperar, pero no debe perder
la esperanza.
La
oración perseverante no garantiza que todo suceda como deseamos, pero nos
sostiene, transforma los corazones y deja abierta la puerta a la gracia de
Dios.
Madre,
no te rindas. Sigue orando, sigue amando, sigue confiando. Acompaña a tus hijos
con paciencia, sin dejar de buscar la ayuda que necesiten.
Quizás
hoy no veas los frutos de tus lágrimas, pero Dios escucha cada oración que nace
de un corazón de madre.
“Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y
perseverantes en la oración”. Romanos 12,12.
ORACIÓN A SANTA MÓNICA
Santa
Mónica, madre de fe inquebrantable, intercede por todas las madres que sufren
por sus hijos.
Consuela
a las que lloran en silencio, fortalece a las que están cansadas de esperar y
devuelve la esperanza a quienes sienten que han perdido a sus hijos por los
caminos de la vida.
Enséñanos
a perseverar en la oración, a corregir con amor y a confiar en la misericordia
de Dios.
Señor,
toca el corazón de nuestros hijos, ilumina sus decisiones, apártalos del mal y
guíalos siempre por el camino del bien. Amén.
Una madre no puede entrar a la vida de sus hijos, pero sí puede acompañarlos con amor, paciencia y oración .
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!
Tu
amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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