viernes, 23 de octubre de 2026

PEQUEÑAS OBRAS DE MISERICORDIA QUE HACEN GRANDE NUESTRA FE


¡TE PROPONGO UN RETO! Hacer una obra de misericordia

Hoy, antes de que termine el día, haz una obra de misericordia por pequeña que sea. No busques aplausos ni reconocimientos; hazla por amor a Dios y al prójimo.

Porque mientras tú decides ayudar, alguien está esperando un gesto de amor.

¿Tienes comida? Comparte un plato con quien tiene hambre.

¿Conoces a un niño con cáncer? Ayuda a su familia con medicamentos, alimentos o una pequeña colaboración. También puedes ofrecer una oración y palabras de esperanza.

¿Una madre que vende caramelos o heladitos para mantener a sus hijos? Cómprale algo, aunque no lo necesites Si puedes, dale un poquito más.

¿Un anciano que vive solo? Visítalo, escúchelo con paciencia o llámalo. Quizás tu compañía sea el mejor regalo.

¿Una familia sin alimentos? Comparte algo de tu despensa. Haz una canasta y no esperes a tener abundancia.

Visita un enfermo. Dedícale unos minutos, acompáñalo, reza una oración corta y hazle sentir que no está solo y hasta ayúdalo a comprar su medicamento.

¿Alguien que te ofendió? Atrévete a perdonar y libera tu corazón del resentimiento. También es una obra de misericordia.

 ¿Una persona que sufre en silencio? ¿Escúchala sin juzgarla y regálale una palabra de aliento?

¿Sabes de una madre que sufre violencia? Acompáñala y ayúdala a buscar protección y apoyo. Recuérdale que Dios no quiere su sufrimiento, que merece vivir sin miedo y que sus hijos también necesitan crecer en un ambiente de paz y amor.

¿Tienes unas monedas? Compártelas con los niños que limpian parabrisas en los semáforos. Para ti es poco, para ellos puede significar mucho.

¿No tienes dinero para ayudar? Ofrece tu tiempo, una palabra de consuelo o una oración.

¿Tienes ropa que no usas? Entrégala a quien la necesita.

¿ACEPTAS EL RETO?

No necesitamos hacer cosas extraordinarias para agradar a Dios. Basta hacer las cosas pequeñas con un amor extraordinario.

¡No esperes tener mucho para compartir! No esperes que te sobre, alguien está esperando que le tiendas la mano.

REFLEXIÓN: 

¿Qué estoy esperando?

Quizás tenemos tiempo para mirar el celular y nos dejamos absorver, conversar, descansar o entretenernos, pero decimos que no tenemos unos minutos para ayudar.

¿Será que nos hemos acostumbrado demasiado a nuestra comodidad?

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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