sábado, 17 de octubre de 2026

SOMOS HEREDEROS DE DIOS: UNA HERENCIA QUE SE ALIMENTA CON SU PALABRA

 Por el bautismo hemos recibido una herencia maravillosa: la fe y la promesa de la vida eterna. Somos hijos de Dios, llamados a vivir para alabanza de su gloria.

“En Cristo hemos sido constituidos herederos, destinados a ser alabanza de su gloria”. (Cf. Efesios 1,11-12).

Cada día, especialmente en la Santa Misa, Dios nos habla a través de su Palabra. El Evangelio no es una simple lectura: es fuerza que alimenta nuestra alma, fortalece nuestra fe y transforma nuestra vida.

Hemos sido marcados con el sello del Espíritu Santo, garantía de nuestra herencia celestial (Efesios 1,13-14). Cuanto más escuchamos la Palabra y la ponemos en práctica, más crecemos espiritualmente y aprendemos a vivir como verdaderos hijos de Dios.

Hemos recibido una herencia que no se compra con dinero

Cuando hablamos de una herencia, generalmente pensamos en bienes materiales, propiedades o riquezas que nuestros padres nos dejan. Pero existe una herencia mucho más grande: la herencia de la fe y de la vida eterna que Dios nos promete en Jesucristo.

Por el bautismo hemos sido incorporados a la familia de Dios. No somos extraños ni visitantes en su casa. ¡Somos sus hijos y herederos!

La importancia de escuchar diariamente la palabra de dios

Escuchar diariamente la Palabra de Dios alimenta nuestra alma, fortalece nuestra fe y nos enseña a vivir como verdaderos cristianos. Pero no basta con escucharla: debemos practicarla y transmitirla con amor a nuestros hijos, nietos y a quienes nos rodean. La fe es una herencia que recibimos y tenemos la responsabilidad de compartir.

Porque no basta con escuchar la Palabra de Dios; debemos llevarla al corazón y convertirla en obras en nuestra vida diaria.

Cada día Dios tiene algo que decirnos, pero ¿estamos dispuestos a escucharlo?

Cuanto más escuchamos la Palabra con fe y la ponemos en práctica, más crecemos en nuestra relación con Dios y aprendemos a vivir como verdaderos herederos de su Reino.

REFLEXIÓN

¿Escuchamos la Palabra de Dios solamente en la iglesia o permitimos que transforme nuestra vida diaria?

La fe es una herencia que debemos cuidar, practicar y transmitir a nuestros hijos y nietos.

ORACIÓN

Señor, gracias por hacerme heredera de tu Reino. Ayúdame a escuchar, vivir y compartir tu Palabra. Que el Espíritu Santo guíe mi vida para gloria tuya. Amén.

La fe es una herencia que crece y da frutos cuando la compartimos.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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