miércoles, 21 de octubre de 2026

CENDINI Y ROSA MÍSTICA: UNIDOS PARA SERVIR

Una sola misión: oración, solidaridad y acción.

Cuando dos corazones solidarios se unen, el amor se multiplica

Los Centinelas del Divino Niño (CENDINI), grupo nacido hace 26 años con una hermosa trayectoria de fe, oración y servicio solidario, constituido hace un año como Fundación CENDINI-Centinelas del Divino Niño, y el Voluntariado Virgen Rosa Mística, con seis años de labor solidaria mediante la recolección de aportes en latitas de un boliviano para ayudar a mujeres con cáncer de mama, unimos nuestros esfuerzos y corazones bajo una misma misión: ORACIÓN, SOLIDARIDAD Y ACCIÓN.

Dos grupos con historias y trayectorias propias, pero unidos por un mismo propósito: servir a Dios ayudando a quienes más lo necesitan.

¡EL DIVINO NIÑO NOS SORPRENDIÓ UNA VEZ MÁS!

Como todos los años, nos preparábamos para realizar nuestra tradicional actividad solidaria. Sin embargo, el Divino Niño fue poniendo en nuestro camino nuevas necesidades y oportunidades de ayudar.

Lo que comenzó como una sola actividad se multiplicó en tres hermosas obras de misericordia y una donación especial:

Brindamos alimentación a 130 personas en situación de indigencia.

Acompañamos a quienes sufren. Llevando alimentación a los familiares de pacientes internados en el Hospital General San Juan de Dios, quienes permanecen junto a sus seres queridos en momentos de preocupación y angustia.

Y una tercera, tender la mano a una madre enferma, entregando una ayuda económica solidaria a una madre que enfrenta un cáncer en etapa terminal, acompañándola con nuestro cariño y nuestras oraciones.

Y EL AMOR TAMBIÉN LLEGÓ DE LA MANO DE DOS NIÑOS.

Junior y Sarita Bress Rocha tuvieron un hermoso gesto de generosidad al llevar peluches nuevos para los niños internados en Pediatría del Hospital San Juan de Dios.

Un ejemplo que nos recuerda que la solidaridad no tiene edad y que enseñar a los niños a compartir es sembrar amor en sus corazones.

NUESTRA REFLEXIÓN

Estas actividades nos dejaron una hermosa enseñanza: cuando abrimos nuestro corazón para servir, Dios multiplica las oportunidades de hacer el bien.

Las obras de misericordia no deben quedarse solamente en nuestras oraciones o buenas intenciones. Debemos convertirlas en acciones concretas, dando de comer al hambriento, acompañando al enfermo, consolando al que sufre y compartiendo con quien menos tiene.

“Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. (Mateo 25,40).

¡Qué alegría y qué bendición poder servir! Cada obra de misericordia es un paso en nuestro camino hacia el cielo.

Gracias a todos los Centinelas del Divino Niño, e integrantes del Voluntariado Rosa Mística, colaboradores y personas generosas que hicieron posibles estas actividades.

Hoy reafirmamos que no se necesitan grandes riquezas para hacer el bien, sino corazones dispuestos a compartir.

Un reconocimiento especial a los padres de Junior y Sarita, por inculcarles desde temprana edad el amor al prójimo, la generosidad y la solidaridad. Estos pequeños de 9 y 5 años, con las debidas precauciones para proteger su salud, se acercaron sin temor a la cama de cada niño enfermo, compartiendo su dolor y entregándoles un peluche nuevo acompañado de unas palabras propias y llenas de ternura: “Dios te bendiga y te sane”.

¡Qué hermosa enseñanza! La solidaridad también se aprende en el hogar, y estos padres están sembrando en sus hijos las semillas del amor y la misericordia. ¡Dios bendiga a esta familia!

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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