Una sola misión: oración, solidaridad y acción.
Cuando dos corazones
solidarios se unen, el amor se multiplica
Los Centinelas del Divino
Niño (CENDINI), grupo nacido hace 26 años
con una hermosa trayectoria de fe, oración y servicio solidario, constituido
hace un año como Fundación CENDINI-Centinelas del Divino Niño, y el Voluntariado
Virgen Rosa Mística, con seis años de labor solidaria mediante la
recolección de aportes en latitas de un boliviano para ayudar a mujeres con
cáncer de mama, unimos nuestros esfuerzos y corazones bajo una misma misión: ORACIÓN, SOLIDARIDAD Y ACCIÓN.
Dos
grupos con historias y trayectorias propias, pero unidos por un mismo
propósito: servir a Dios ayudando a quienes más lo necesitan.
¡EL DIVINO NIÑO NOS
SORPRENDIÓ UNA VEZ MÁS!
Como
todos los años, nos preparábamos para realizar nuestra tradicional actividad
solidaria. Sin embargo, el Divino Niño fue poniendo en nuestro camino nuevas
necesidades y oportunidades de ayudar.
Lo
que comenzó como una sola actividad se multiplicó en tres hermosas obras de
misericordia y una donación especial:
Brindamos
alimentación a 130 personas en situación de indigencia.
Acompañamos
a quienes sufren. Llevando alimentación a los familiares de pacientes internados
en el Hospital General San Juan de Dios, quienes permanecen junto a sus seres
queridos en momentos de preocupación y angustia.
Y
una tercera, tender la mano a una madre enferma, entregando una ayuda económica
solidaria a una madre que enfrenta un cáncer en etapa terminal, acompañándola
con nuestro cariño y nuestras oraciones.
Y EL AMOR TAMBIÉN LLEGÓ DE
LA MANO DE DOS NIÑOS.
Junior y Sarita Bress Rocha tuvieron
un hermoso gesto de generosidad al llevar peluches nuevos para los niños
internados en Pediatría del Hospital San Juan de Dios.
Un
ejemplo que nos recuerda que la solidaridad no tiene edad y que enseñar a los
niños a compartir es sembrar amor en sus corazones.
NUESTRA REFLEXIÓN
Estas
actividades nos dejaron una hermosa enseñanza: cuando abrimos nuestro corazón
para servir, Dios multiplica las oportunidades de hacer el bien.
Las
obras de misericordia no deben quedarse solamente en nuestras oraciones o
buenas intenciones. Debemos convertirlas en acciones concretas, dando de comer
al hambriento, acompañando al enfermo, consolando al que sufre y compartiendo
con quien menos tiene.
“Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo
hicieron conmigo”. (Mateo 25,40).
¡Qué
alegría y qué bendición poder servir! Cada obra de misericordia es un paso en
nuestro camino hacia el cielo.
Gracias
a todos los Centinelas del Divino Niño, e integrantes del Voluntariado Rosa
Mística, colaboradores y personas generosas que hicieron posibles estas
actividades.
Hoy
reafirmamos que no se necesitan grandes riquezas para hacer el bien, sino
corazones dispuestos a compartir.
Un reconocimiento especial
a los padres de Junior y Sarita, por inculcarles desde temprana edad el amor al prójimo, la generosidad
y la solidaridad. Estos pequeños de 9 y 5 años, con las debidas precauciones para proteger su
salud, se acercaron sin temor a la cama de cada niño enfermo, compartiendo su
dolor y entregándoles un peluche nuevo acompañado de unas palabras propias
y llenas de ternura: “Dios te bendiga y te sane”.
¡Qué hermosa enseñanza! La solidaridad también se aprende en el hogar,
y estos padres están sembrando en sus hijos las semillas del amor y la
misericordia. ¡Dios bendiga a esta familia!
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!
Tu
amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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