SAN JOSÉ DORMIDO: UNA HERMOSA DEVOCIÓN
PON TU PREOCUPACIÓN EN SUS MANOS
¿Hay algo que te preocupa y no sabes cómo resolver?
¿Una necesidad familiar, una enfermedad, un problema económico, un hijo que
necesita ayuda, una dificultad en tu matrimonio o una situación que parece no
tener salida?
Escríbele una carta a San José
Dormido.
Consiste en escribir nuestras preocupaciones y
colocarlas junto a una imagen de San José Dormido, pidiendo su intercesión.
Puedes escribir aquello que hoy pesa en tu corazón:
Tu familia. Tus hijos. Tu matrimonio. Tu enfermedad.
Tus problemas económicos. Tu falta de trabajo. Una decisión que debo tomar. Aquello que
no me deja dormir.
Cuéntale con sencillez aquello que llevas en el corazón. No necesitas palabras bonitas: escribe como si estuvieras hablando con un padre bueno y silencioso.
Puedes comenzar así:
“Querido San José: hoy vengo a dejar en tus manos esta
necesidad que tanto me preocupa…”
Después escribe concretamente tu petición y termina
diciendo:
“San José, tú que supiste escuchar a Dios incluso
mientras dormías, presenta mi necesidad ante Jesús. Ayúdame a confiar, a
esperar y a aceptar la voluntad de Dios. Tú sabes hacer posible lo que a
nuestros ojos parece imposible. Amén.”
Dobla tu carta y colócala en la cajita de San José o
debajo de la imagen de San José Dormido. Después, no te quedes solamente en
pedir: acompaña tu petición con oración y una vida más cerca de Dios.
Si puedes, ofrece una Santa Misa por tu intención y
acércate más que todo a hacer una buena confesión. También puedes rezar el
Santo Rosario de San José, una novena a San José, la Treintena de San José u
otra devoción aprobada que te ayude a perseverar en la oración.
Y cuando Dios te permita hacerlo, transforma también
tu petición en caridad: prepara una ayuda, alimentos o una pequeña canasta para
una o dos familias necesitadas. inclusive piensa en los recolectores de basura que madrugan para dejar limpia nuestra ciudad. Haz una canasta para ellos. Te cuento que yo tomo la mañanita para hacerles entrega de una y no te imaginas la felicidad con la que reciben. Hazlo tú también. Que aquello que pediste de rodillas se convierta
también en amor hacia el prójimo.
REFLEXIÓN DE TOQUE ESPIRITUAL
Tal vez esta noche tengas un problema que no puedes
solucionar.
Has pensado demasiado. Has buscado respuestas. Has
preguntado muchas veces:
“Señor, ¿qué hago?”
Mira a San José Dormido.
Haz lo que esté en tus manos y aquello que ya no
puedas resolver, entrégaselo a Dios.
Descansa.
Pero mañana, cuando despiertes, no olvides
preguntarte:
“¿Qué puedo hacer hoy para comenzar a solucionar
aquello por lo que anoche recé?”
Porque la verdadera confianza en Dios no nos vuelve
indiferentes.
Oramos como San José.
Confiamos como San José.
Descansamos como San José.
Pero también nos levantamos y actuamos como San José.
ORACIÓN A SAN JOSÉ DORMIDO
San José, hombre del silencio y la confianza,
esta noche pongo bajo tu cuidado
todo lo que preocupa mi corazón.
Intercede por mi familia, por mis hijos
y por aquello que no puedo resolver.
Enséñame a confiar en Dios,
a escuchar su voz y cumplir su voluntad.
presenta mis preocupaciones ante Jesús
y dame fuerzas para comenzar un nuevo día.
San José, custodio de Jesús y de María,
ruega por nosotros. Amén.
¡SAN JOSÉ, TÚ SABES HACER POSIBLE LO QUE PARECE
IMPOSIBLE!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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