DÍA 10: Cambiar con ella
Cuenta Anthony de Mehlo una fábula que, más o menos, dice así:
"Durante años fui un neurótico. Era introvertido y egoísta. Y todo el
mundo insistía en decirme que cambiara. Y yo me ofendía, aunque estaba de
acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no me convencía la posibilidad de
hacerlo por mucho que lo intentara.
Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo
estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él
estaba de acuerdo. De manera que me sentía impotente y como atrapado.
Pero un día mi amigo me dijo: no te preocupes si no consigues cambiar, pues yo
te quiero porque eres mi amigo, independientemente de cómo seas.
Aquellas palabras sonaron en mis oídos, entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo.
Y cambié".
"Cuánta razón se encierra aquí: nadie es capaz de cambiar si no se siente
querido, si no siente una fuerza interior suficiente para subirse por encima de
sus fallos", comenta un autor espiritual.
Tú no eres neurótico quizás, pero sí tendrás cosas que cambiar. Cuéntaselas a
la Virgen. Y que sepas que Ella te dice que te quiere como eres y que cuentas
con toda su ayuda, que es bastante, para conseguir cambiar. Te quiere con tus
defectos pero luchando por vencerlos. Con Ella puedes, y... ¡qué fácil! Madre
mía, que me sienta amado por ti. Que sepa y me dé cuenta de que me quieres, me
conoces, me sigues, que sepa que te importo, que estás pendiente de mí,... ¡Ah!
y... gracias MAMITA.
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo
que has leído.
Después termina con la oración final.
Adaptado del texto escrito por José Pedro
Manglano Castellary (Sacerdote

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