LA VIOLENCIA EN TIEMPOS DE ELECCIONES
Es triste y preocupante que, cada vez que llega el
periodo electoral, resurgen la violencia verbal, política e incluso física, la
mentira y la falta de respeto entre candidatos, Es un fenómeno que hiere a
nuestra sociedad y la propia familia: Se abren viejas heridas, se escarban
errores pasados y “se sacan los trapitos al sol”, como si no hubieran existido
cinco años para dialogar, corregir y reconciliar. Se olvida que servir a un
país no es un botín de poder, sino una misión sagrada.
Se pisotean los principios, valores y fines del Estado
contemplados en nuestra Constitución Política, que ordena preservar la
dignidad, la justicia, la igualdad y el bien común. Ignorar estos mandatos es
traicionar la confianza del pueblo.
En esta época, los valores que sostienen la
convivencia y la propia familia se ven debilitados. El respeto se quiebra, la
dignidad humana se pisotea, y el afán desmedido por alcanzar el poder parece
justificar cualquier medio para conseguirlo. Se minimiza que el verdadero
liderazgo no se impone con gritos, amenazas o mentiras, sino que se gana con
servicio, coherencia y entrega desinteresada.
Muchos olvidan que existe un Ser Supremo, el Señor de
la vida, a quien primero se debe agradecer por cada nuevo amanecer y, al llegar
la noche, pedirle un sueño reparador después del ajetreo de las campañas. Que se debe dar gracias por la oportunidad de servir y por la gente que los acompañan.
Servir a un país no debería ser una ambición personal, sino una misión sagrada,
orientada a construir juntos un futuro de justicia, paz y prosperidad.
No podemos perder de vista que la política es, en su
esencia, un acto de amor al prójimo. La corrupción, el narcotráfico y la
injusticia nos hieren como nación. Por eso duele ver cómo se campean estas
lacras que destruyen la sociedad, mientras los ciudadanos observamos
impotentes, con la esperanza de que algún día surjan líderes que se pongan la
patria en el corazón antes que en el bolsillo.
La Palabra de Dios nos exhorta: “Amad la justicia, los que
gobernáis la tierra; pensad correctamente del Señor y buscadlo con sencillez de
corazón” (Sabiduría 1,1). Que
esta cita sea un espejo para quienes buscan el poder, recordando que la
autoridad es un préstamo de Dios, y que un día habrán de rendir cuentas, no
solo ante la historia, sino ante el Juez que todo lo ve.
Que este tiempo electoral sea una oportunidad para
reencontrarnos con la verdad, dejar las armas de la mentira y la división, y
caminar hacia una Bolivia unida, digna y libre. Porque servir es un honor, pero
servir con rectitud es una bendición que trasciende generaciones.
Líder, que buscas ser presidente
de los bolivianos: antes de aspirar a un cargo, pregúntate si estás dispuesto a
servir con integridad y amor por tu gente.
Y toma en cuenta estas citas bíblicas que las
encuentras en:
Proverbios 29,2 “Cuando dominan los justos, el pueblo se
alegra; cuando dominan los impíos, el pueblo gime.” (Contrasta
liderazgo justo vs. corrupto)
Y en Miqueas 6,8 “Hombre, ya se te ha declarado lo que es
bueno: practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con
tu Dios (Resalta los valores que un político debe tener)
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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