CUANDO HAY VIDA, SIEMPRE HAY ESPERANZA, INCLUSO FRENTE A UN DIAGNÓSTICO DE CÁNCER.

SEGUNDA PARTE

Sigo respondiendo a las preguntas que hacen mujeres con este diagnóstico.

Un diagnóstico así puede golpear fuerte, traer miedo y confusión, pero también abre la puerta a la valentía, a la fe y a la oportunidad de luchar día a día. La medicina avanza, los tratamientos mejoran, y sobre todo, la fortaleza del espíritu humano y la confianza en Dios pueden sostener en los momentos más difíciles.

Recordar que la vida no se reduce a una enfermedad ayuda a encontrar motivos para seguir: el amor de la familia, la fe, los sueños que aún esperan cumplirse. Cada nuevo amanecer es una oportunidad de seguir adelante.

¿Qué tratamiento se siguió? Pasé por dos cirugías que dejaron cicatrices visibles, por quimioterapia que ataca células cancerígenas; y la radioterapia dirigida a la zona afectada para eliminar células residuales; puede provocar irritación en la piel y fatiga, que suelen mejorar con cuidados. Cada una tenía su reto. Todo eso lo pasé la primera vez.

 En la segunda cirugía que enfrenté la enfermedad, aún sigo con tratamientos hormonales desde el 2019. Pero te comento que mi actitud fue distinta, no tuve miedo, hasta el oncólogo se sorprendió, reafirmé mi fe en Dios, me sentí más fortalecida porque estaba rodeada una vez más de mi amado esposo y de mis hijos, ya adultos, que me acompañaron con madurez y aceptando la realidad.

¿Cuáles son los síntomas? Síntomas comunes de cáncer de mama:

Bulto o nódulo en la mama o la axila. Generalmente duro, con bordes irregulares y que no duele. Puede aparecer en cualquier parte del seno o bajo el brazo. Cambios en la forma o tamaño del seno. Una mama se ve diferente a la otra. Aparición de asimetría repentina. Alteraciones en la piel de la mama. Hundimientos, hoyuelos (como piel de naranja). Enrojecimiento, descamación o engrosamiento. Cambios en el pezón. Retracción (se mete hacia adentro). Dolor, enrojecimiento o descamación. Secreción anormal (con sangre o transparente, fuera de la lactancia). Dolor persistente en la mama o en la axila

Aunque la mayoría de los cánceres no duelen, a veces sí hay molestias que no desaparecen. Ganglios inflamados en la axila o clavícula. Puede sentirse un volumen pequeño, duro y fijo.

 Importante

Tener uno de estos síntomas no significa automáticamente cáncer, pero sí requiere consulta médica inmediata. La detección temprana aumenta muchísimo las posibilidades de curación. Se recomienda auto exploración mensual (después del periodo menstrual) y mamografía según la edad y riesgo.

¿Qué pasa después de una quimioterapia y radioterapia? Después de una quimioterapia y radioterapia, el cuerpo y la mente atraviesan un proceso de impacto que no solo es físico, sino también profundamente emocional. Te lo explico en dos dimensiones:

Efectos físicos más comunes

Cansancio extremo (fatiga): El cuerpo gasta mucha energía en recuperarse y reparar tejidos dañados. Náuseas y vómitos. Aunque hoy en día existen medicamentos que ayudan a controlarlos, siguen siendo frecuentes. Pérdida de apetito y cambios en el gusto. Muchos pacientes sienten que la comida no sabe igual o que ciertos olores resultan desagradables. Caída del cabello. En la quimioterapia es casi inevitable; en radioterapia depende de la zona tratada.

Cambios en la piel y mucosas. Sequedad, irritación, llagas en la boca o inflamación intestinal. Debilitamiento del sistema inmune. Lo que incrementa el riesgo de infecciones. Dolores musculares o articulares y, en algunos casos, hormigueos en manos y pies (neuropatía periférica). Alteraciones en la memoria y concentración (“niebla mental” post-tratamiento).

Carga emocional

La parte emocional puede ser incluso más dura que la física

Miedo y ansiedad. El temor a una recaída, a lo desconocido o a la efectividad del tratamiento.

Cambios en la autoestima. La pérdida de cabello, de peso o la sensación de fragilidad pueden afectar la imagen personal.

Tristeza o depresión. Es común sentir una “montaña rusa” emocional, alternando esperanza con desánimo.

Sensación de soledad o incomprensión. Incluso con apoyo familiar, a veces el paciente siente que nadie entiende del todo lo que está viviendo.

Necesidad de reconfigurar la vida. Se replantean prioridades, relaciones, espiritualidad y proyectos personales.

Aspecto positivo

Muchas personas descubren una fortaleza interior que no conocían. Se valora más la vida diaria, los pequeños gestos y el cariño de los demás. El acompañamiento espiritual, psicológico y médico resulta esencial para sobrellevar esta etapa.

¿Por qué Dios permite esto? Yo no creo que Dios mande la enfermedad como castigo ni como prueba. La enfermedad forma parte de la fragilidad de nuestra vida humana, nuestro cuerpo es limitado y se desgasta. Lo que sí creo profundamente es que Dios nunca nos abandona en medio de esa fragilidad. Él está presente en nuestro dolor, en el abrazo de los que nos quieren, en la fortaleza que descubrimos cuando creemos que ya no podemos más.

Dios no envía el cáncer, pero sí, nos da la capacidad de resistirlo, de encontrar sentido y hasta de crecer en amor y fe a través de la prueba. A veces lo que parece oscuridad se convierte en oportunidad para experimentar su cercanía y descubrir que la vida tiene un valor inmenso, aun en medio del sufrimiento."

Después del tratamiento.

Hacer los controles periódicos. No abandonar las revisiones médicas. Tener una vida saludable, continuar con buena alimentación, ejercicio y chequeos. Acompañar a otras mujeres y convertir nuestra experiencia dando consejos de esperanza.

 Te dejo una cita bíblica de consuelo

“En el mundo tendrán tribulaciones; ¡Pero sean valientes! “Yo he vencido al mundo”. (Juan 16,33)

Con estas palabras Jesús recuerda que las pruebas existen, pero que Él camina al lado nuestro y su victoria es también nuestra esperanza.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 (No te pierdas la Guía de Autoexploración Mamaria)


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