“DE LA CÁRCEL A LA LIBERACIÓN: LA VOZ DE JUAN BAUTISTA HOY”

Recordamos el martirio de San Juan Bautista.

San Juan Bautista fue encarcelado y decapitado no por un crimen, sino porque se atrevió a proclamar la verdad y denunciar el pecado de Herodes. El rey, enceguecido por sus pasiones y dominado por un poder corrupto, ofreció lo que quisiera a la hija de Herodías, y ella, manipulada por su madre, pidió la cabeza del profeta. Así, la justicia fue doblegada por el capricho, el poder, el deseo mal intencionado, la ambición y la venganza.

Murió como consecuencia de una justicia corrompida o depravada y manejada políticamente. El rey Herodes lo mandó encarcelar no por un delito real, sino porque la verdad que Juan proclamaba enfadaba al poder. Finalmente, a causa de un capricho y la presión de intereses personales, fue decapitado injustamente.

Su martirio nos recuerda que cuando la justicia se somete a los poderes políticos, se convierte en un instrumento de opresión: se priva de la libertad a quienes levantan su voz, se sanciona sin sentencia y se condena a inocentes y sus familias, y se oprime a un pueblo que clama por verdad y dignidad.

La corrupción enceguece a quienes tienen en sus manos el poder de un pueblo, de una sociedad, olvidando que toda autoridad viene de Dios y que será juzgada por Él.

Hoy en Bolivia la corrupción y la injusticia siguen oprimiendo a inocentes, encarcelando y apagando voces que claman verdad. Lo vemos en las autoridades enceguecidas por intereses personales, por buscar impunidad ante la comisión de sus delitos manipulando la ley, encarcelan sin aplicar procedimientos y callan voces que les son incómodas. Pero la verdad no muere en la cárcel ni en la injusticia.

La justicia no puede ser rehén de la corrupción, porque donde la justicia se vende, el pueblo entero sufre.

Hoy, muchos privados de libertad viven situaciones similares, hombres y mujeres que esperan años por una sentencia, otros que sufren prisión siendo inocentes, y también aquellos que luchan por sus ideales y son acallados con la cárcel. Frente a esto, la vida de San Juan Bautista nos da esperanza, porque la última palabra no la tiene la injusticia, sino Dios. Él es quien trae la verdadera liberación, y llegará el momento en que se abran las puertas y la dignidad de los oprimidos sea restituida.

San Juan Bautista nos recuerda que la verdad no se mata, aunque se encarcele o se silencie al mensajero. Llegará el momento en que la liberación se haga presente, porque ningún poder injusto es eterno.

A quienes administran justicia en nuestros tiempos les decimos; no repitan el error de Herodes, y comprendan que la verdadera grandeza del poder está en servir al pueblo con justicia, rectitud y compasión.  La historia enseña que ningún poder injusto es eterno. La dignidad humana no puede ser pisoteada impunemente.

La verdad siempre se abre camino y “la verdad los hará libres” (Juan 8,32)

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog