Es una historia real y conmovedora que será desarrollada en dos partes.
Quiero
compartir una hermosa experiencia que viví con mi nieto de cinco años.
Decidimos organizar una venta de garaje para recaudar fondos destinados a un
Centro de Salud para las personas privadas de libertad en una cárcel de nuestra ciudad. Durante la venta, mi nieto sorprendentemente exclamó: "¡Yo me
encargo de vender a Dios!".
En nuestro
espacio de venta, teníamos imágenes de la Virgen, del Divino Niño, rosarios,
guías y muchas otras cosas relacionadas con la fe. El niño pasó toda la mañana
bajo el fuerte sol sin importarle, ofreciendo con entusiasmo a cuanta gente
entraba a comprar: "¡Compre a Dios, rece el rosario, aquí está su guía!".
Parecía un estribillo que no dejaba de repetir, como una grabadora humana, a
todos nos llamó la atención esa actitud de transmitir sus pensamientos y
emociones, y en este caso, el niño encontró en esas palabras la manera de
comunicar el valor y la importancia de los objetos religiosos que estaban
vendiendo.
Luego, sus
padres decidieron llevarlo a almorzar y no se dieron cuenta de que el niño
llevaba el bolsillo repleto de rosarios con sus guías. Antes entraron a una tienda
de abarrotes, él sacó un rosario y se lo ofreció a la vendedora, diciéndole: "¡Compre
a Dios, rece el rosario!". Pero la señora respondió tajantemente ¡NO!,
lo que significaba que no estaba interesada.
La reacción
del niño fue inmediata. En lugar de desanimarse o insistir, le dijo; ¡entonces
se lo regalo! y hace entrega del rosario más su guía, respondiéndole ésta,
con un simple "ya". Sus padres quedaron totalmente sorprendidos por
su actitud y continuaron su camino, mi nieto vendió todos los rosarios que
llevaba en el bolsillo en un numero de diez, más el que regaló. Durante el día incansable
de la venta, expresó que quería ser
millonario para comprar un submarino y regalárselo a Dios, pues que creen,
cuando se contó lo recaudado sólo por el nieto, había un total de Bs. 274.oo. cuánta alegría demostró ese niño y recalcó que compraría el submarino para Dios.
Cuando el
niño dijo "compre a Dios", es importante entenderlo en el contexto de
su inocencia y su deseo de compartir la fe. En ese momento, el niño estaba
utilizando esas palabras para expresar su deseo de que las personas adquirieran
los objetos religiosos que estaban a la venta, como los rosarios y las guías,
para así acercarse a Dios a través de la oración y la devoción que podrían
ayudar a las personas a acercarse a Dios y fortalecer su relación con Él.
No se trata
de vender a Dios como si fuera un objeto material que se puede adquirir, sino
más bien de ofrecer herramientas espirituales que pueden ayudar a las personas
a conectarse con Dios y vivir su fe de una manera más profunda.
Recordar que los niños pueden tener una comprensión limitada de
ciertos conceptos, y su forma de expresión puede reflejar eso. Como adultos, es
nuestro papel comprender el significado detrás de sus palabras y brindarles la
guía y el apoyo necesarios para que puedan crecer en su fe de manera adecuada.
La pureza de
intención del niño y su deseo de compartir su fe de la manera que pudo es digno
de admiración. En lugar de corregirlo o imponer una forma "correcta"
de expresión, es valioso valorar y celebrar su autenticidad y el mensaje de
amor y fe que deseaba transmitir.
Esta
experiencia me dejó una importante lección y la replico para aquellos que a
veces dudamos en evangelizar. La valentía y la sinceridad de mi nieto al
compartir su fe sin miedo, a pesar del rechazo, es un recordatorio poderoso. Su
actitud de amor y generosidad mostró que no necesitamos grandes palabras o
conocimientos profundos para compartir la fe, sino un corazón abierto y
dispuesto.
Agradezco a
mi nieto por enseñarme esta valiosa lección y animo a todos aquellos que, como
yo, a veces dudamos en evangelizar, a seguir su ejemplo. No se trata de imponer
o forzar la fe, sino de compartir el amor y la esperanza que Dios nos ha dado
de una manera auténtica y compasiva.
Que esta
historia inspire a más personas a superar sus temores y compartir su fe con
valentía y amor.
Continuará…
“Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos
proteja”
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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