PERO ASIMILEMOS QUE EL MAYOR APRENDIZAJE DE LA EDAD, RESIDE EN ACEPTAR LA VIDA EXACTAMENTE COMO NOS LLEGA.
La
percepción de la vejez puede variar mucho de una persona a otra, y es cierto
que algunas personas pueden experimentar miedo o ansiedad, al pensar en el
envejecimiento y en la idea de que la vida puede volverse más larga y
potencialmente más difícil. A medida que envejecemos, tenemos la oportunidad de
adquirir una perspectiva más amplia de la vida. Experimentamos diferentes
etapas, desafíos y alegrías a lo largo de nuestro recorrido, y cada una de
ellas nos brinda la oportunidad de aprender y crecer como individuos.
Sentirse viejo,
no debería ser exclusivamente determinado por la edad cronológica, sino más
bien por la actitud y la percepción individual. La aceptación de la vida tal
como es, incluyendo los cambios que la edad trae consigo, en lugar de luchar
contra el paso del tiempo o resistirse a los cambios inevitables, podemos
aprender a adaptarnos y encontrar la felicidad y la plenitud en cada etapa de
nuestra vida.
La vejez
puede ofrecer experiencias únicas y oportunidades para profundizar en aspectos
de la vida, que tal vez no se hayan explorado completamente en etapas
anteriores, esto lo digo por experiencia y sin mucho cuestionarme, ¿cómo no tuve todo esto cuando yo era joven?,
fueron muchas las circunstancias para que antes, no hubiera sucedido lo que hoy estoy viviendo con siete décadas bien
aprendidas…Como disfrutar de las relaciones familiares, dedicar tiempo a lo que
me apasiona hacer, compartir conocimientos con generaciones más jóvenes y
desarrollar una mayor conexión espiritual o introspección.
La vejez
puede ser una oportunidad para reflexionar sobre la vida vivida y encontrar
significado en nuestras experiencias, y así abrazarla con aceptación y gratitud
al Creador, por permitirnos llegar a esta edad, ver crecer a nuestros hijos, verlos
profesionales, disfrutar de las travesuras de los nietos, servir al prójimo con
amor, poder seguir trabajando en lo que nos gusta. Sentirnos realizados y una
oportunidad tan valiosa, poder prepararnos lúcidamente para nuestra partida a
la Patria Celestial.
En lugar de
resistirnos o lamentarnos por lo que no tenemos o lo que ya no podemos hacer,
el verdadero crecimiento y aprendizaje radica en aprender a aceptar y
adaptarnos a estas nuevas circunstancias. Es aprender a aceptar la vida tal
como nos llega, nos invita a soltar el control y las expectativas rígidas, y
nos abre a un mayor crecimiento personal y espiritual. Entonces, el mayor
aprendizaje de la edad reside en aceptar la vida exactamente como nos llega y
hay que aprovecharla para desarrollar una mayor compasión hacia nosotros mismos
y hacia los demás, cultivamos la empatía y la comprensión.
“Que
el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja”
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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