el señor es mi pastos

nada me faltara

lunes, 3 de julio de 2023

EN EL EVANGELIO DE AYER DOMINGO SEGÚN MATEO 10,37-42

 NOS DEBE LLAMAR LA ATENCIÓN ESTE PÁRRAFO 

“Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de mis discípulos, no quedará sin recompensa”.

Esta enseñanza refleja la importancia de cuidar y mostrar compasión hacia los demás, reconociendo que incluso las acciones aparentemente insignificantes pueden tener un impacto significativo y ser recompensadas por Dios.

Jesús transmitió un mensaje poderoso sobre el valor de las acciones compasivas y la importancia de tratar a los demás con bondad, especialmente a aquellos que son considerados "pequeños" en la sociedad como son:

Los niños: Jesús destacó la importancia de los niños y los consideró como modelos de humildad y confianza. En varias ocasiones, enseñó que debemos recibir a los niños y tratarlos con amor y cuidado.

Los necesitados y marginados: Esto incluye a las personas pobres, hambrientas, enfermas, sin hogar o desplazadas, los que sufren injusticias y discriminación. Jesús mostró una preocupación especial por aquellos que se encontraban en situaciones de vulnerabilidad y llamó a sus seguidores a ayudar y apoyar a los menos afortunados.

Los excluidos y menospreciados: Jesús también se refirió a aquellos que eran considerados socialmente marginados, como los pecadores, los recaudadores de impuestos, las prostitutas y los samaritanos. Él les mostró amor y aceptación, desafiando las normas sociales de su tiempo.

La enseñanza de Jesús en este pasaje también subraya la importancia de la generosidad y el cuidado hacia los demás. Nos insta a estar atentos a las necesidades de aquellos que nos rodean, especialmente aquellos que son vulnerables o menospreciados por la sociedad. Al ofrecerles nuestra ayuda y apoyo, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y demostrando nuestra fe en acción.

Además, Jesús enseña que nuestras acciones de bondad no solo tienen un impacto en aquellos a quienes servimos, sino que también seremos recompensados por Dios. Esta recompensa puede tomar diferentes formas, como bendiciones, crecimiento espiritual o incluso la recompensa eterna en el Reino de Dios. Aunque no debemos realizar buenas obras solo para obtener recompensas, Jesús nos asegura que Dios valora y honra nuestras acciones de amor y servicio hacia los demás.

Esto nos anima a ser generosos y atentos a las necesidades de los demás, siguiendo el ejemplo de Jesús y mostrando nuestro amor por Dios y por nuestros semejantes.

“Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja”

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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