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lunes, 15 de enero de 2024

 VOCACIÓN CRISTIANA

Retroalimentación del Evangelio de Jn 1, 35-42

Desde el principio del Ministerio Público de Jesús, se nos enseña lo que es la vocación cristiana que se caracterizó por encuentros personales, una adhesión entusiasta y una invitación a una relación interpersonal más profunda.

Ya sea llamando a sus discípulos individualmente, por ejemplo, cuando Jesús llamó a los pescadores Simón Pedro y Andrés, ellos dejaron inmediatamente sus redes y lo siguieron (Mateo 4,18-20) ahí vemos cómo las personas dejaron sus ocupaciones y sus vidas anteriores para seguir a Jesús. O interactuando con personas en su vida cotidiana, como la mujer samaritana en el pozo, Jesús valoraba los encuentros individuales. Esto destaca la importancia del encuentro personal en la vida cristiana, donde cada persona tiene la oportunidad de encontrarse directamente con Jesús y no rehuir a su llamado.

La adhesión entusiasta a Jesús se expresaba a través de acciones concretas, compromisos radicales, confesiones de fe, celebración y una búsqueda activa de su presencia. Estas respuestas muestran la atracción magnética que Jesús ejercía sobre aquellos que le encontraban, llevándoles a seguirle con un entusiasmo profundo y transformador.

El ministerio de Jesús se basaba en el establecimiento de relaciones interpersonales. Él no sólo enseñaba a las multitudes, sino que también compartía momentos íntimos con sus seguidores. La Última Cena, donde compartió el pan y el vino con sus discípulos, es un ejemplo claro de esta dimensión interpersonal. Jesús buscaba una conexión más profunda y significativa con aquellos que le seguían.

En este contexto, la vocación cristiana, entendida como la respuesta de los seguidores de Jesús, va más allá de una simple decisión intelectual; implica un compromiso total con la persona de Jesús y una entrega sincera a seguirle.

Así, la vida cristiana se construye sobre la base de encuentros personales con Jesús, una adhesión entusiasta a su mensaje y una relación profunda e interpersonal con el Hijo de Dios. Estos principios fundamentales continúan siendo relevantes para los cristianos en la actualidad, inspirándonos a vivir de manera comprometida y apasionada en su seguimiento de Jesús.

“Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja”

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

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