OTRA VEZ HABLAMOS DE CÁNCER. YA ES UN TEMA RECURRENTE QUE ATAÑE A UNA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO.
Conocí recién a una señora de nombre Ana, quién me pidió
que la visitara y comentó que tiene mucho miedo porque está con cáncer. Y,
además, dijo, creo que me falta mucha fe.
Si soy sincera, a pesar de mi experiencia de haber contraído
cáncer de ambas mamas, debo comprender mucho más, cuando alguien expresa temor a
enfermarse de cáncer o ya ha contraído el cáncer y siente que le falta fe. Pero
qué importante es cuando se abordan estas preocupaciones, tratar al enfermo o
la enferma con sensibilidad y empatía. Y para orientar a Ana, fue primero escuchar
sus inquietudes, su casi desesperación y sin demostrar pena (pero sí que se siente). A veces, expresar
los miedos en voz alta puede ser un primer paso hacia la comprensión y la
aceptación. Escuchar a quienes se acercan a nosotros con confianza muchas veces,
la simple acción de ser escuchado puede ser tremendamente reconfortante.
Mi presencia en su casa fue para ofrecerle apoyo
emocional, hablar sobre mi experiencia la que fue honesta, porque tener a alguien
dispuesto a escuchar es reconstituyente. Fue oportuno hacerle conocer los
desafíos que fueron enfrentados y cómo se pudo superar los obstáculos porque yo
también tuve miedo, pero es la fe la que nos fortalece. Claro, que hay que reconocer que la enfermedad y el miedo
pueden ser abrumadores, siendo necesario buscar un profesional de la salud
mental para que proporcione apoyo adicional. Según ella, yo era su referente en
el contexto de la enfermedad del cáncer y creo que por eso pidió una visita. Que,
por supuesto no la negamos, estamos recuperadas y no hay que pensar dos veces
para dar la ayuda, puede ser ella u otra persona, estamos en el camino.
Después se le habló de la fe y esperanza para su pronta
recuperación y la motivación que tenía, eran sus dos hijos adolescentes y por supuesto su esposo.
Se le dio algunos consejos prácticos basados en mi
experiencia, cómo fue abordada la enfermedad, las lecciones que fueron aprendidas
y cómo se encontraron las fuerzas para superar los desafíos. Cómo fueron afrontados
los efectos secundarios del tratamiento, después de una quimioterapia y
radioterapia, cómo mantener una mentalidad positiva y cómo se busca el apoyo en
Dios primero, en la oración y en el núcleo familiar.
La enfermedad del cáncer puede ser un proceso largo y
desafiante, pero saber que hay personas que ya pasaron por estas pruebas, hay que
buscarlas como apoyo emocional y espiritual, porque son estas personas con las
que se puede compartir las intranquilidades de la enferma y o enfermo al haber
pasado éstas, por experiencias similares.
Y siempre cada vez lo digo, Ana, no fue la excepción, si tienes cáncer, hay que mantener mente positiva, buena alimentación, hacer un poco de ejercicios si se puede, tratar de mantener buen estado de ánimo a pesar de las adversidades y lo más principal, mucho apego a Dios, enfrentarse ante una fe religiosa a través de la preparación espiritual (Oración, Confesión, Eucaristía) y una fe psicológica, para confiar en los profesionales que te asisten y que lo deben hacer con calidad y calidez.
La sugerencia que se le dio a Ana, fue fortalecer su fe, la que puede crecer poco a poco, pero sí, con perseverancia. acudir a la oración más a menudo, rezar el Santo Rosario diario, la meditación o hablar con un sacerdote, sabemos que estas prácticas espirituales brindan consuelo y serenidad.
Y jamás perder la FE...
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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