el señor es mi pastos

nada me faltara

domingo, 4 de febrero de 2024

 ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!

ABRE TU BIBLIA Y LEE: Mc. 1,29-39

El pasaje del Evangelio según Marcos, narra varios eventos que ocurrieron en la vida de Jesús durante un día específico.

En este fragmento, vemos a Jesús realizando actividades ministeriales en Cafarnaún. Comienza su día enseñando en la sinagoga, donde la gente queda asombrada por su autoridad y poder. Después de la enseñanza, se dirige a la casa de Simón y Andrés, donde la suegra de Simón está enferma con fiebre. Jesús muestra su compasión y poder al sanarla con un simple toque. Este acto de curación es un ejemplo del poder divino de Jesús sobre las enfermedades y su deseo de aliviar el sufrimiento humano.

La noticia de la sanación se propaga rápidamente, y al atardecer, la gente comienza a llevar a los enfermos y poseídos por demonios a Jesús. Marcos destaca la multitud que se reúne a las puertas de la casa, demostrando la creciente popularidad y la necesidad de las enseñanzas y curaciones de Jesús.

Jesús no se limita a quedarse en un sólo lugar; su ministerio abarca más allá de las fronteras de una comunidad específica. A la mañana siguiente, se retira a un lugar solitario para orar. Este acto resalta la importancia de la comunicación íntima con Dios en la vida del Mesías, mostrando el ejemplo de dedicación y dependencia de Jesús en la voluntad divina.

Cuando sus discípulos lo encuentran, le informan sobre la multitud que lo busca. En lugar de quedarse en el mismo lugar donde fue bien recibido, Jesús decide avanzar hacia otras aldeas para predicar, ya que esa es la razón principal de su misión. Esto subraya la idea de que su ministerio no se limita a un lugar geográfico, sino que abarca a toda la humanidad.

El Evangelio de Marcos destaca la autoridad de Jesús sobre la enfermedad, su compasión por el sufrimiento humano, resaltando la prioridad de la predicación de Jesús sobre las curaciones físicas. su dedicación a la oración y su prioridad en la predicación del Reino de Dios. 

Jesús no deja que su fama como sanador lo desvíe de su misión principal de proclamar el Reino de Dios.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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