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nada me faltara

viernes, 1 de marzo de 2024

 FINALIZANDO UN CICLO LABORAL

Reflexión sobre el Cierre de un Ciclo Laboral

En este momento de mi vida, me encuentro reflexionando sobre mi renuncia al trabajo y el cierre de un ciclo laboral que ha abarcado décadas de trabajo y dedicación. Es un momento de introspección y gratitud por todas las experiencias vividas, los desafíos superados y las bendiciones recibidas a lo largo de mi trayectoria profesional.

Se abre la puerta para compartir mis pensamientos y sentimientos sobre este importante momento en mi vida.

Desde mi infancia, como una de las hijas mayores, me ocupé de los quehaceres del hogar y de cuidar a mis hermanos, somos nueve en total. Luego, me casé, y mi labor continuó con la atención a mi esposo y mis hijos. Paralelamente, trabajaba como maestra, era estudiante universitaria y me dedicaba a obras sociales y religiosas. El trabajo nunca cesaba.

Durante 41 años ejercí como maestra, y por casi 30 años como abogada en ejercicio independiente. La pandemia llegó, cerré mi oficina jurídica y pronto fui invitada a asesorar legalmente a la Diócesis de Tarija. Ahora, a mis 73 años, he decidido cerrar este ciclo laboral. Es hora de dedicarme a mi hogar, a mi esposo, mis nietos y a lo que más disfruto: escribir y seguir difundiendo la Palabra de Dios, enviando diariamente el Santo Evangelio, rezar a diario el Santo Rosario por la plataforma Zoom fruto del Covid-19, y seguir compartiendo actividades en grupos solidarios por más de cuatro décadas.

No me siento cansada, pero creo que es tiempo de priorizar mi salud. He atravesado dos operaciones por cáncer de mama y una cirugía a corazón abierto, actualmente seguida de una linfagitis.

Al renunciar al trabajo por cuestión de salud, estoy dando un paso hacia un nuevo capítulo en mi vida, uno centrado en el cuidado personal y el servicio a mi familia y más que todo a Dios. Agradezco cada momento de esta larga jornada laboral, llena de aprendizajes y gratificaciones, pero ahora es momento de dedicarme a mí misma y a quienes amo.

Entregándome a la Voluntad de Dios

De aquí en adelante, entrego todo en manos de Dios, siempre lo hice y bajo su voluntad. Reconozco la realidad de no conocer la extensión de mi vida terrenal, pero confío en que cada día es un regalo del Señor. Estoy dispuesta a acoger con gratitud y diligencia cualquier propósito que Él tenga para mí en este tiempo que me ha sido otorgado.

Me entrego sin reservas, confiando en que Dios tiene un plan para mí, un propósito que se irá revelando a medida que avance en este nuevo capítulo de mi vida. Acepto con humildad y gratitud cada día que Él me concede, y estaré atenta a sus señales y guía en cada paso que dé.

Dando Gracias por los Años Cumplidos en el trabajo

Doy gracias a Dios por los años cumplidos, pues al analizarlos, son una verdadera bendición. ¡Gracias, Señor!, por permitirme vivir cada uno de estos años, por las experiencias vividas, por tantos desafíos superados y las tantas Gracias recibidas.

Reconozco cada año como un regalo de Tu amor infinito, una oportunidad para crecer, aprender y servir. Cada año es un testimonio de Tu fidelidad y misericordia, y por eso te doy gracias, Señor.

Que mi vida sea un testimonio de Tu gracia y bondad, y que cada día que me concedas sea vivido con gratitud y propósito. Confiando en Tu guía y dirección, seguiré adelante con esperanza y confianza en Tu plan perfecto para mí.

¡Gracias, ¡Señor, por todos los años vividos y por los que están por venir!

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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