FINALIZANDO UN CICLO LABORAL
Reflexión sobre el Cierre de un Ciclo Laboral
En este momento de mi vida, me encuentro reflexionando
sobre mi renuncia al trabajo y el cierre de un ciclo laboral que ha abarcado
décadas de trabajo y dedicación. Es un momento de introspección y gratitud por
todas las experiencias vividas, los desafíos superados y las bendiciones
recibidas a lo largo de mi trayectoria profesional.
Se abre la puerta para compartir mis
pensamientos y sentimientos sobre este importante momento en mi vida.
Desde mi infancia, como una de las hijas mayores, me
ocupé de los quehaceres del hogar y de cuidar a mis hermanos, somos nueve en
total. Luego, me casé, y mi labor continuó con la atención a mi esposo y mis
hijos. Paralelamente, trabajaba como maestra, era estudiante universitaria y me
dedicaba a obras sociales y religiosas. El trabajo nunca cesaba.
Durante 41 años ejercí como maestra, y por casi 30
años como abogada en ejercicio independiente. La pandemia llegó, cerré mi
oficina jurídica y pronto fui invitada a asesorar legalmente a la Diócesis de
Tarija. Ahora, a mis 73 años, he decidido cerrar este ciclo laboral. Es hora de
dedicarme a mi hogar, a mi esposo, mis nietos y a lo que más disfruto: escribir
y seguir difundiendo la Palabra de Dios, enviando diariamente el Santo Evangelio,
rezar a diario el Santo Rosario por la plataforma Zoom fruto del Covid-19, y seguir
compartiendo actividades en grupos solidarios por más de cuatro décadas.
No me siento cansada, pero creo que es tiempo de
priorizar mi salud. He atravesado dos operaciones por cáncer de mama y una
cirugía a corazón abierto, actualmente seguida de una linfagitis.
Al renunciar al trabajo por cuestión de salud, estoy
dando un paso hacia un nuevo capítulo en mi vida, uno centrado en el cuidado
personal y el servicio a mi familia y más que todo a Dios. Agradezco cada
momento de esta larga jornada laboral, llena de aprendizajes y gratificaciones,
pero ahora es momento de dedicarme a mí misma y a quienes amo.
Entregándome a la Voluntad de Dios
De aquí en adelante, entrego todo en manos de Dios,
siempre lo hice y bajo su voluntad. Reconozco la realidad de no conocer la
extensión de mi vida terrenal, pero confío en que cada día es un regalo del
Señor. Estoy dispuesta a acoger con gratitud y diligencia cualquier propósito
que Él tenga para mí en este tiempo que me ha sido otorgado.
Me entrego sin reservas, confiando en que Dios tiene
un plan para mí, un propósito que se irá revelando a medida que avance en este
nuevo capítulo de mi vida. Acepto con humildad y gratitud cada día que Él me
concede, y estaré atenta a sus señales y guía en cada paso que dé.
Dando Gracias por los Años
Cumplidos en el trabajo
Doy gracias a Dios por los años cumplidos, pues al
analizarlos, son una verdadera bendición. ¡Gracias, Señor!, por permitirme
vivir cada uno de estos años, por las experiencias vividas, por tantos desafíos
superados y las tantas Gracias recibidas.
Reconozco cada año como un regalo de Tu amor infinito,
una oportunidad para crecer, aprender y servir. Cada año es un testimonio de Tu
fidelidad y misericordia, y por eso te doy gracias, Señor.
Que mi vida sea un testimonio de Tu gracia y bondad, y
que cada día que me concedas sea vivido con gratitud y propósito. Confiando en
Tu guía y dirección, seguiré adelante con esperanza y confianza en Tu plan
perfecto para mí.
¡Gracias, ¡Señor, por todos los
años vividos y por los que están por venir!
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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