DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES
DIAS LO VOLVERÉ A LEVANTAR Jn 2,13-25
El pasaje bíblico es significativo porque anticipa la
muerte y resurrección de Jesús. La muerte de Jesús en la cruz es vista como la
destrucción del templo, y su resurrección tres días después es la
reconstrucción, cumpliendo así la afirmación que hizo.
La muerte y resurrección de Jesús como el centro del
cristianismo señala hacia adelante los eventos centrales de la fe cristiana: la
muerte sacrificial de Jesús en la cruz por los pecados del mundo y su
victoriosa resurrección. La destrucción del templo (su muerte) y su
reconstrucción en tres días (su resurrección) son la base misma de la fe
cristiana, que ofrece esperanza de vida eterna y reconciliación con Dios.
Jesús desafía las prácticas y estructuras religiosas
establecidas al limpiar el templo de los vendedores y al afirmar su autoridad
para hacerlo. Esta acción y sus palabras subrayan la importancia de la relación
personal con Dios sobre las prácticas externas y rituales.
Aunque Jesús habla de la destrucción de su cuerpo,
también promete su reconstrucción en tres días. Esta promesa asegura a sus
seguidores que, incluso después de su partida física, la presencia de Dios
seguirá estando con ellos a través del Espíritu Santo y la comunidad de
creyentes.
En conjunto, este pasaje ofrece una visión profunda de
la identidad y la misión de Jesús, así como del significado central de su
muerte y resurrección en la fe cristiana.
Esta declaración es una afirmación de la identidad
única de Jesús como el Mesías prometido. Al referirse a su cuerpo como un templo,
está insinuando que él mismo es el lugar de encuentro entre Dios y la
humanidad. La destrucción y reconstrucción en tres días apuntan a su muerte y
resurrección, eventos que confirmarán su identidad como el Hijo de Dios.
En la tradición judía, el templo era el lugar sagrado donde se encontraba la presencia de Dios. Jesús desafía esta noción al afirmar que su propio cuerpo es el nuevo templo. Esta enseñanza cambia fundamentalmente la forma en que las personas interactúan con lo divino, ya que no se limita a un lugar físico, sino que se encuentra en la persona de Jesús.
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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