“EL QUE ESTÉ SIN PECADO QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA”
Esta frase es una cita bíblica que proviene del
Evangelio según San Juan, capítulo 8, 1-11. La escena se sitúa en el contexto de
una mujer sorprendida en adulterio, que es llevada ante Jesús por un grupo de
escribas y fariseos para ser juzgada. Quieren ponerlo a prueba y le preguntan
si debe ser lapidada según la ley de Moisés.
Cuando Jesús guarda silencio frente a la insidia de
los moralistas y se pone a escribir en el suelo, como si no le interesara la cuestión
que le planteaban. Muestra su actitud de no responder con ira o condenación,
sino con calma y sabiduría. Este gesto puede interpretarse como una oportunidad
para reflexionar sobre la situación y para invitar a los presentes a considerar
sus propias acciones y actitudes.
La autoridad de Jesús no se funda en la mera
observancia de reglas y leyes, sino en su amor misericordioso, norma suprema
que debe guiar todo comportamiento humano. Su ejemplo nos muestra que el amor y
la compasión deben ser el fundamento de nuestra conducta hacia los demás, y que
la misericordia debe prevalecer sobre el juicio.
Esta enseñanza de Jesús resalta la importancia de la
comprensión, la misericordia y la humildad en nuestras interacciones con los
demás. Nos recuerda que todos somos pecadores y que nadie está en posición de
juzgar a otro con arrogancia o superioridad moral. Es un llamado a la compasión
y al perdón, y nos invita a tratar a los demás con amor y respeto, reconociendo
nuestra propia humanidad y fragilidad.
Jesús nos muestra cómo vivir de acuerdo con los
valores del Reino de Dios, donde la compasión, la justicia y el perdón son
fundamentales. Su actitud de amor y perdón hacia los pecadores y marginados nos
invita a seguir su ejemplo y a tratar a los demás con compasión y comprensión.
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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