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lunes, 1 de julio de 2024

 ¡SÍGUEME! DEL EVANGELIO DE SAN MATEO 8,18-22

Al ver Jesús una multitud a su alrededor, dio orden de pasar al otro lado del lago.

 Se acercó un maestro de la ley y le dijo: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas”.

Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.

Otro de sus discípulos le dijo: “Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre”.

 Pero Jesús le dijo: “Tú Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”.

REFLEXIÓN

Este pasaje nos ofrece una profunda reflexión sobre el costo de seguir a Jesús y lo que significa ser un verdadero discípulo, enfatizando la necesidad de una dedicación completa y prioritaria.

Jesús subraya la necesidad de un compromiso total y radical para seguirlo. Cuando dice: "Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza," nos recuerda que seguir a Cristo puede significar renunciar a las comodidades y seguridades terrenales. El discipulado requiere una disposición a abrazar la incertidumbre y las dificultades por amor a Cristo.

La respuesta de Jesús al discípulo que quiere enterrar a su padre puede parecer dura, pero enfatiza la urgencia y la prioridad del Reino de Dios. Jesús no está negando la importancia de las responsabilidades familiares, sino resaltando que el llamado a seguirle debe ser la prioridad suprema. En la vida cristiana, nuestras prioridades deben estar alineadas con la misión y el propósito de Dios.

Seguir a Jesús implica una renuncia a las cosas que consideramos importantes y una entrega total a su voluntad. Esta entrega no siempre es fácil, pero es esencial para ser un verdadero discípulo. Jesús nos invita a confiar plenamente en él y a poner nuestra fe en acción, incluso cuando eso significa hacer sacrificios personales.

El llamado a seguir a Jesús es un llamado a la fe y la confianza. Confiar en que Jesús proveerá y guiará, incluso cuando el camino sea incierto o difícil. Esta confianza es fundamental para vivir una vida cristiana auténtica y plena.

En nuestra vida diaria debemos integrar principios que nos ayudará a vivir de una manera más auténtica y significativa, reflejando un verdadero compromiso con nuestros valores y con los demás.

Enfrentar la vida con una actitud de fe y confianza, incluso cuando las cosas no salen como esperamos, es clave. Recordar que, al igual que Jesús no tenía un lugar donde recostar la cabeza, a veces nosotros también enfrentaremos incertidumbres y desafíos. Sin embargo, podemos encontrar paz y propósito en medio de ellos.

Así como Jesús pide un compromiso total, nosotros también debemos evaluar qué es verdaderamente esencial en nuestras vidas. Esto puede significar dedicar más tiempo a nuestra familia, a nuestras relaciones personales, a nuestras propias creencias y valores. Pregúntate: ¿Estoy dedicando tiempo suficiente a lo que realmente importa?

Este pasaje nos recuerda la importancia de dar prioridad a nuestra vida espiritual. Esto puede ser a través de la oración, la meditación, la participación en la comunidad de fe, o simplemente buscando momentos de paz y reflexión diaria. Mantener una conexión con lo espiritual nos puede dar fortaleza y claridad en momentos de dificultad.

Seguir a Jesús también implica vivir una vida de servicio a los demás. Esto se puede manifestar en pequeños actos de bondad, en la disposición a ayudar a quienes nos rodean, y en la promoción de la justicia y la paz en nuestra sociedad.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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