EN LA VÍSPERA DE LA CELEBRACIÓN DE LOS 24 AÑOS DEL GRUPO LOS “CENTINELAS DEL DIVINO NIÑO”
Queridas amigas, amigos y miembros de nuestra
comunidad:
Hoy quiero
compartir con ustedes una experiencia profundamente conmovedora que acaba de
suceder hace tan solo quince minutos. En un giro que yo llamo providencial,
tocan a nuestra puerta. Un hombre se identifica como enviado por alguien buscando
algo de ayuda en el grupo, y tras él se revela una escena desgarradora y
dolorosa: un rostro y cuerpo desfigurados
por el ácido, consecuencia de una cruel represalia por haber denunciado como
víctima abusos sexuales.
Este hombre,
cuya identidad se ha perdido entre el sufrimiento y la injusticia, llegó
buscando ayuda desesperadamente. Necesitaba reconstruir su nariz para poder
respirar adecuadamente. En ese momento, en nombre de cada uno de los Centinelas
del Divino Niño, entregamos de los aportes una modesta suma de 250.00
bolivianos como un gesto de solidaridad y apoyo, no fue mucho dinero, pero quizás la base para llegar al objetivo, pero en
ese rostro desfigurado se notaba la alegría y la esperanza de una reconstrucción
facial. Este pequeño acto representa nuestra respuesta inmediata a su llamado
desesperado, nuestra forma de decirle que no está solo en su dolor y que la
comunidad de los Centinelas del Divino Niño está aquí para acompañarlo y
ayudarlo en su camino hacia la recuperación.
Cada uno de
nosotros puede ser testigo de que la fe se expresa a través de nuestras
acciones, que cada gesto de amor y compasión es una oración viviente. Esta
experiencia nos recuerda la importancia de estar siempre listos para responder
al llamado del prójimo, especialmente cuando enfrentan circunstancias tan
difíciles y desgarradoras como las que hoy presenciamos.
Invito a cada
uno de ustedes a unirnos en oración por este hombre y por tantos niños que
enfrentan situaciones similares en silencio. Que nuestra fe nos inspire a
seguir actuando con amor y compasión, llevando esperanza a aquellos que más lo
necesitan.
Que el Divino Niño nos guíe y fortalezca en nuestra
misión de amor y servicio hacia los demás.
Mirtha Villarroel de Rocha
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