ACLARACIÓN SOBRE TRES CONCEPTOS REFERENTE A LA DONACIÓN VOLUNTARIA EN LA SANTA MISA.
Solemos siempre decir: “VOY A PAGAR MISA POR…" "ESTO ES PARA MI LIMOSNA EN LA MISA”, pero
no decimos "DARÉ O HARÉ MI OFRENDA DURANTE
EL OFERTORIO”.
ACLARAMOS LOS CONCEPTOS:
PAGO DE LA MISA: Esta expresión puede ser mal interpretada, ya que la Misa en sí misma no se "COMPRA"
ni se "PAGA" “LA MISA NO TIENE PRECIO”. Más bien, los fieles
pueden hacer una ofrenda específica para que se celebre una misa por una
intención particular, como una misa por un difunto, por la salud de alguien
o por una acción de gracias. Este tipo de ofrenda es una contribución
económica que ayuda a sostener las necesidades materiales de la parroquia y del
sacerdote que celebra la misa.
LIMOSNA:
Tradicionalmente, la limosna es una donación voluntaria que se da a los
necesitados, generalmente en forma de dinero o bienes. La limosna es un acto de caridad y solidaridad
con los más limitados económicamente.
OFRENDA: Se
refiere a una donación voluntaria y
devota que se hace durante la Misa como signo de agradecimiento y entrega a
Dios. La ofrenda puede ser monetaria o en especie y es presentada en el altar como parte del
rito del ofertorio. Es una forma de apoyar las necesidades de la
iglesia y sus obras caritativas sin la connotación de compra o pago, sino como
un acto de amor y generosidad hacia Dios y la comunidad.
DECIMOS QUE LA MISA NO TIENE PRECIO POR VARIAS RAZONES TEOLÓGICAS Y
ESPIRITUALES:
Naturaleza Divina de la Misa: La Misa es
un acto sagrado en el que se celebra la Eucaristía, memorial de la Pasión, Muerte
y Resurrección de Jesucristo.
La celebración es un encuentro con lo divino y un acto de adoración a Dios, que
trasciende cualquier valor material.
Gracia y Salvación: La gracia que se recibe en la
Misa y en los sacramentos no puede ser comprada ni vendida. La salvación y las bendiciones divinas son
dones gratuitos de Dios, y no pueden ser objeto de transacciones comerciales.
Acto de Fe y Comunidad: La misa es una expresión de
la fe comunitaria y personal de los fieles. Es
un acto de amor, gratitud y comunión con Dios y con la comunidad de creyentes.
Este valor espiritual y comunitario no se puede medir en términos monetarios.
ENSEÑANZA DE LA IGLESIA: La Iglesia Católica enseña
que los sacramentos y los actos litúrgicos no son bienes comerciales. La
práctica de dar una ofrenda para la celebración de una misa (por una intención
particular, por ejemplo) no debe ser vista como un pago, sino como una
contribución voluntaria para el sostenimiento de la iglesia y sus ministros.
Decisiones
Prácticas y personales
Si tienes ingresos estables y suficientes, podrías
considerar dar el 5-10% de tus ingresos mensuales.
Si estás en una situación económica difícil, da lo
que puedas sin comprometer tus necesidades básicas. Recuerda que la generosidad
no se mide solo en términos monetarios, sino también en tiempo y talentos.
Si has recibido una bendición financiera especial,
como un bono, lotería o un regalo, podrías considerar hacer una ofrenda
adicional como acción de gracias.
En caso, pertenezcas a algún grupo de oración o de tu parroquia y se precisen fondos para alguna actividad programada, trata de no ser indiferente para trabajar y conseguir estos, de manera conjunta.
Lo más importante, es que la ofrenda sea un acto de amor y gratitud a
Dios, y que se haga con alegría y generosidad, sin sentirse obligado.
Y puedes acompañar con esta oración:
¡Señor! con gratitud y amor en mi corazón, hoy daré
mi ofrenda como signo de mi fe y compromiso contigo y con tu iglesia. Que esta
ofrenda sea una bendición para la comunidad y una expresión de mi devoción a
Ti. AMEN.
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos
proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
No hay comentarios:
Publicar un comentario