¡ESTOS SON MI MADRE Y MIS HERMANOS! DEL EVANGELIO DE SAN MATEO 12,46-40
Mientras
Jesús estaba hablando a la multitud, su madre y sus hermanos se quedaron
afuera, queriendo hablar con él. Alguien
le dijo: "Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar
contigo."
Él respondió al que se lo decía: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: "Aquí están mi madre y mis hermanos".
Porque
cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi
hermano, mi hermana y mi madre."
REFLEXIÓN
En este pasaje, Jesús redefine
los lazos familiares en términos espirituales. No se trata simplemente de los
vínculos de sangre, sino de aquellos que hacen la voluntad de Dios.
Jesús nos enseña que nuestra
verdadera familia no se limita a nuestros parientes biológicos. Cualquiera que
hace la voluntad de Dios es parte de su familia.
Aplicación
Práctica
Participa
activamente en tu comunidad religiosa. Ve a la iglesia, únete a grupos de
oración y establece conexiones con personas que comparten tu fe.
Al
extender su mano hacia sus discípulos y llamarlos su madre y hermanos, Jesús
nos invita a ver a cada persona como parte de nuestra familia espiritual.
Apoya a
tus hermanas y hermanos en la Fe. Brindando apoyo emocional y
material a los miembros de tu comunidad de fe, reconociéndolos como parte de tu
familia espiritual.
Estudia la Biblia. Dedica tiempo a leer y
estudiar las Escrituras para comprender mejor la voluntad de Dios.
Vive según
los valores del Evangelio. Practicando la misericordia, la justicia, el
amor y el perdón en tu vida diaria. Haz obras de caridad y sé un ejemplo de
bondad y compasión.
Incluye a
Todos. Trata a cada
persona con dignidad y respeto, independientemente de sus antecedentes,
creencias o situación.
Practica
la Hospitalidad. Abre tu hogar y corazón a los demás. Ofrece
ayuda y apoyo a quienes lo necesitan, reconociendo que todos somos hijos de
Dios.
Dedica
Tiempo a la Oración y la Meditación. Fortaleciendo tu relación con Dios a través de
la oración diaria y la meditación.
Participa
en la Vida de la Iglesia: Involúcrate en las actividades y servicios de
tu iglesia para fortalecer tu conexión con la comunidad de fe y con Dios.
Al vivir según los valores del
Evangelio y hacer la voluntad del Padre, podemos ser verdaderos hermanos y
hermanas de Jesús.
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen
nos proteja!
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