el señor es mi pastos

nada me faltara

miércoles, 19 de junio de 2024

 LA ENSEÑANZA CENTRAL DEL EVANGELIO DE HOY DÍA SEGÚN MATEO 6,1-5.16-18, ES QUE NUESTRA VIDA ESPIRITUAL DEBE SER SINCERA Y AUTÉNTICA, LIBRE DE HIPOCRESÍA Y MOTIVACIONES EGOÍSTAS.

En nuestra reflexión personal y práctica diaria, este pasaje nos desafía a examinar nuestros corazones y nuestras acciones para asegurarnos de que realmente estamos viviendo según los principios del Reino de Dios. Nos invita a renovar nuestro compromiso con una fe genuina, donde la oración, el ayuno y la caridad se convierten en expresiones auténticas de nuestra relación con Dios y nuestro amor por los demás.

Nuestra vivencia de la vida cristiana debe ser sincera, sin hipocresías ni dobles intereses, tomando en cuenta los pilares de la religión y cómo los practicamos bajo la enseñanza de Jesús cuando:

Enseña a orar en secreto, no buscando la atención de otros para ser vistos como piadosos. La oración debe ser un momento íntimo y genuino de comunicación con Dios, sin pretensiones ni ostentaciones.

A hacer un ayuno discreto y sincero de manera que no busque la admiración pública, sino como una expresión de humildad y dedicación personal hacia Dios. Es una disciplina espiritual que fortalece la relación personal con Dios y busca purificar el corazón.

Y practicar la caridad y generosidad desinteresada, dando a los necesitados sin alarde ni motivos egoístas. La caridad debe ser un acto de amor sincero y desinteresado hacia el prójimo, reflejando así el amor de Dios por todos.

Estos pilares son fundamentales en la vida cristiana porque implica vivir nuestra fe de forma auténtica y sincera, sin falsedad ni segundas intenciones o con motivaciones ocultas. Buscando siempre la gloria de Dios y el bienestar de nuestros semejantes por encima de cualquier reconocimiento humano.

La práctica de la religión según el Evangelio de Mateo se basa en una relación íntima y sincera con Dios, expresada a través de la oración, el ayuno y la caridad, siendo estos actos una manifestación visible de nuestra fe y compromiso con los principios del Reino de Dios.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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