LA ENSEÑANZA CENTRAL DEL EVANGELIO DE HOY DÍA SEGÚN MATEO 6,1-5.16-18, ES QUE NUESTRA VIDA ESPIRITUAL DEBE SER SINCERA Y AUTÉNTICA, LIBRE DE HIPOCRESÍA Y MOTIVACIONES EGOÍSTAS.
En nuestra reflexión personal y
práctica diaria, este pasaje nos desafía a examinar nuestros corazones y
nuestras acciones para asegurarnos de que realmente estamos viviendo según los
principios del Reino de Dios. Nos invita a renovar nuestro compromiso con una
fe genuina, donde la oración, el ayuno y la caridad se convierten en
expresiones auténticas de nuestra relación con Dios y nuestro amor por los
demás.
Nuestra vivencia de la vida cristiana debe ser sincera, sin hipocresías
ni dobles intereses, tomando en cuenta los pilares de la religión y cómo los practicamos
bajo la enseñanza de Jesús cuando:
Enseña a orar en secreto, no buscando la atención de otros para ser vistos como piadosos. La
oración debe ser un momento íntimo y genuino de comunicación con Dios, sin
pretensiones ni ostentaciones.
A hacer un ayuno discreto y sincero de manera que no busque la admiración pública,
sino como una expresión de humildad y dedicación personal hacia Dios. Es una
disciplina espiritual que fortalece la relación personal con Dios y busca
purificar el corazón.
Y practicar la caridad y generosidad desinteresada, dando a los necesitados sin alarde
ni motivos egoístas. La caridad debe ser un acto de amor sincero y
desinteresado hacia el prójimo, reflejando así el amor de Dios por todos.
Estos pilares son fundamentales en la vida cristiana porque implica
vivir nuestra fe de forma auténtica y sincera, sin falsedad ni segundas
intenciones o con motivaciones ocultas. Buscando siempre la gloria de Dios y el
bienestar de nuestros semejantes por encima de cualquier reconocimiento humano.
La práctica de la religión según el Evangelio de Mateo se basa en una
relación íntima y sincera con Dios, expresada a través de la oración, el ayuno
y la caridad, siendo estos actos una manifestación visible de nuestra fe y
compromiso con los principios del Reino de Dios.
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu
amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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