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martes, 18 de junio de 2024

¿CÓMO PODEMOS EVALUAR NUESTRA VIDA INTERIOR A LA LUZ DEL EVANGELIO DE HOY DÍA? MATEO 5, 43-48 DONDE ESTAMOS LLAMADOS A LA PERFECCIÓN Y NO A LA MEDIOCRIDAD.

En el Evangelio según Mateo 5,43-48, Jesús nos plantea una reflexión profunda sobre el amor y la actitud hacia los demás. Si solo amamos a los que nos aman y saludamos solo a quienes nos saludan, ¿qué mérito tendríamos? Según Jesús, los publicanos y los paganos también hacen lo mismo. En otras palabras, actuar de esta manera no tiene ningún mérito especial desde una perspectiva cristiana.

Jesús nos llama a un estándar más alto de amor y caridad: amar incluso a aquellos que nos hacen daño, bendecir a los que nos maldicen, y orar por quienes nos persiguen (Mateo 5,44).

El premio o la recompensa que Jesús promete no es tanto una retribución material o mundana, sino más bien una bienaventuranza espiritual y la experiencia de la gracia de Dios. Al vivir según el amor incondicional y la misericordia hacia todos, estamos siguiendo el ejemplo de Cristo y nos acercamos más a la perfección cristiana mencionada en Mateo 5,48.

Si evaluamos nuestra vida interior a la luz del Evangelio, buscamos crecer en el amor, la misericordia, la humildad, la fe y la virtud. Al hacerlo, nos abrimos a recibir las bendiciones y la gracia de Dios, fortaleciendo así nuestra relación con él y viviendo de acuerdo con sus enseñanzas y promesas de las que podemos obtener.

Con quienes tenemos conflictos o diferencias. ¿Estamos dispuestos a perdonar de corazón y a buscar la reconciliación, siguiendo el ejemplo de Jesús? ¿Buscamos genuinamente su bienestar y felicidad, o caemos en actitudes de indiferencia o incluso de rencor?

La Palabra del Señor implica un compromiso activo con el amor, la caridad y la búsqueda constante de la perfección cristiana. Esto nos aleja de la mediocridad espiritual y nos acerca a vivir según los ideales de Jesús, que nos llamó a ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto.

Porque Jesús nos enseña el amor y el perdón, a amar incluso a nuestros enemigos y a perdonar a quienes nos han hecho daño. Esto nos lleva a experimentar el amor incondicional de Dios y a vivir en paz interior, liberándonos de la carga del resentimiento y la amargura.

Nos enseña a practicar la misericordia y la compasión hacia los demás, y es así donde reflejamos el amor de Dios en nuestras acciones. Esto no solo fortalece nuestra vida espiritual, sino que también construye relaciones más saludables y armoniosas.

Jesús nos llama a servir a los demás con humildad, siguiendo su ejemplo de lavar los pies de sus discípulos. Al vivir una vida de servicio desinteresado, encontramos satisfacción y significado profundo en nuestras acciones.

Nos enseña a actuar con caridad hacia los demás, especialmente hacia aquellos que más lo necesitan o que están en situaciones difíciles. La caridad auténtica va más allá de las acciones superficiales y busca el bien integral de la persona.

 Siguiendo los mandamientos y viviendo una vida de virtud, nos acercamos más a la perfección a la que Jesús nos llama. Esto implica actuar con integridad y honestidad en todas nuestras relaciones y decisiones.

Al confiar en Dios y poner nuestra fe en él, encontramos consuelo y fortaleza en tiempos de dificultad, como las de soportar graves enfermedades, falta de trabajo, crisis familiares. Pero la fe nos ayuda a perseverar y a mantener una perspectiva de esperanza, sabiendo que Dios está con nosotros en todo momento.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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