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sábado, 11 de noviembre de 2023

 UNA CIRUGÍA A CORAZÓN ABIERTO ES UN PROCEDIMIENTO SERIO Y DE ALTO RIESGO.

"Quiero compartir contigo una etapa significativa de mi vida que tuvo lugar un día como hoy, el 11 de noviembre de 2021. Fui sometida a una cirugía a corazón abierto, un procedimiento de alto riesgo que enfrenté con mucha fe, valentía y confianza en el Señor y en los galenos. Mi historia se teje con un trasfondo de años viviendo con estenosis aórtica severa, una condición cardíaca grave que requería una intervención urgente.

Preguntaba a los médicos cardiólogos y cirujanos cardiovasculares cuándo sería el momento adecuado para la operación, y su respuesta era siempre la misma: "Ayer". La decisión de someterme a la cirugía se tomó en familia, con el apoyo como siempre de mi amado esposo, mis hijos que compartían la misma preocupación por mi salud.

Sin embargo, quiero enfatizar una anécdota que se destacó durante mi camino hacia la cirugía. Mientras me dirigía hacia el quirófano, pasé por el pasillo donde se encontraban otras habitaciones con pacientes en diversas situaciones de salud. En ese momento, un señor le dice a una de mis hijas, “de qué la van a operar a su mamita” y ella responde con el motivo: sorprendido este señor expresa "Parece que su mamá se va a la playa, está muy contenta". En ese momento, creo que pude transmitir la alegría que sentía porque era más profunda que cualquier emoción terrenal; era la paz en mi corazón, la certeza de que mi vida estaba en las manos de Dios y que Él tenía el control absoluto, porque podía no salir viva del quirógrafo pero yo estaba preparada.

Es cierto que la cirugía a corazón abierto es un procedimiento serio y de alto riesgo, pero con el apoyo de la medicina y la fortaleza espiritual, muchas personas logran superar estos desafíos y recuperarse con éxito. Es hermoso recordar cómo se puede encontrar paz en momentos de muchas dificultades como las que pasé, pero pude reafirmar mi fe y no dejar la oración como única arma poderosa  del cristiano.

Salí bien de la cirugía, y en mi recuperación, me comprometí una vez más a amar al Señor y a mi prójimo. Estoy aquí para hacer su voluntad y ayudar dentro de mis posibilidades. Esta experiencia me ha recordado la importancia de la fe, la familia y el apoyo de los seres queridos, de muchos amigos y amigas, todos solidarios  en momentos de dificultad.

Agradezco a Dios por haberme dado una tercera oportunidad, digo así porque ya fui sometida a operaciones de cáncer de las dos mamas y mi deseo es compartir esta historia de superación y fe con ustedes, recordando que la vida es un regalo preciado y que debemos aprovecharla al máximo mientras hacemos el bien a los demás, con poco o mucho dinero. ¡Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros, y estoy agradecida por la oportunidad de seguir cumpliendo ese propósito en mi vida!

Quiero que mi historia te infunda mucha fe hacia nuestro Creador y te llene de amor con el necesitado. Me anima a recordarte la importancia de la fortaleza en momentos difíciles y la confianza en la divina providencia. Cada desafío que enfrentamos en la vida puede convertirse en una oportunidad para crecer, aprender y fortalecer nuestra conexión con Dios, no importa la edad que tengas.

Espero que mi historia ayude a muchas personas a enfrentar sus propios retos con valentía y fe. Y que yo pueda estar en el camino de otros que también pasan aprietos, así sea con una granito de arena.

Mi recuperación hasta este momento es exitosa y que sigo adelante con una vida plena, significativa y dinámica por la  Gracia de Dios.

“Que el señor nos bendiga y la Virgen nos proteja”

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

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