UNA CIRUGÍA A CORAZÓN ABIERTO ES UN PROCEDIMIENTO SERIO Y DE ALTO RIESGO.
"Quiero
compartir contigo una etapa significativa de mi vida que tuvo lugar un día como
hoy, el 11 de noviembre de 2021. Fui sometida a una cirugía a corazón abierto,
un procedimiento de alto riesgo que enfrenté con mucha fe, valentía y confianza
en el Señor y en los galenos. Mi historia se teje con un trasfondo de años
viviendo con estenosis aórtica severa, una condición cardíaca grave que
requería una intervención urgente.
Preguntaba a los
médicos cardiólogos y cirujanos cardiovasculares cuándo sería el momento
adecuado para la operación, y su respuesta era siempre la misma:
"Ayer". La decisión de someterme a la cirugía se tomó en familia, con
el apoyo como siempre de mi amado esposo, mis hijos que compartían la misma
preocupación por mi salud.
Sin embargo,
quiero enfatizar una anécdota que se destacó durante mi camino hacia la
cirugía. Mientras me dirigía hacia el quirófano, pasé por el pasillo donde se
encontraban otras habitaciones con pacientes en diversas situaciones de salud.
En ese momento, un señor le dice a una de mis hijas, “de qué la van a operar a su mamita” y ella responde con el motivo: sorprendido
este señor expresa "Parece que su
mamá se va a la playa, está muy contenta". En ese momento, creo que
pude transmitir la alegría que sentía porque era más profunda que cualquier
emoción terrenal; era la paz en mi corazón, la certeza de que mi vida estaba en
las manos de Dios y que Él tenía el control absoluto, porque podía no salir viva del quirógrafo pero yo estaba preparada.
Es cierto que la
cirugía a corazón abierto es un procedimiento serio y de alto riesgo, pero con
el apoyo de la medicina y la fortaleza espiritual, muchas personas logran
superar estos desafíos y recuperarse con éxito. Es hermoso recordar cómo se
puede encontrar paz en momentos de muchas dificultades como las que pasé, pero
pude reafirmar mi fe y no dejar la oración como única arma poderosa del cristiano.
Salí bien de la
cirugía, y en mi recuperación, me comprometí una vez más a amar al Señor y a mi
prójimo. Estoy aquí para hacer su voluntad y ayudar dentro de mis
posibilidades. Esta experiencia me ha recordado la importancia de la fe, la
familia y el apoyo de los seres queridos, de muchos amigos y amigas, todos solidarios en momentos de dificultad.
Agradezco a Dios
por haberme dado una tercera oportunidad, digo así porque ya fui sometida a operaciones
de cáncer de las dos mamas y mi deseo es compartir esta historia de superación
y fe con ustedes, recordando que la vida es un regalo preciado y que debemos
aprovecharla al máximo mientras hacemos el bien a los demás, con poco o mucho
dinero. ¡Dios tiene un propósito para
cada uno de nosotros, y estoy agradecida por la oportunidad de seguir cumpliendo
ese propósito en mi vida!
Quiero que mi historia
te infunda mucha fe hacia nuestro Creador y te llene de amor con el necesitado.
Me anima a recordarte la importancia de la fortaleza en momentos difíciles y la
confianza en la divina providencia. Cada desafío que enfrentamos en la vida
puede convertirse en una oportunidad para crecer, aprender y fortalecer nuestra
conexión con Dios, no importa la edad que tengas.
Espero que mi historia
ayude a muchas personas a enfrentar sus propios retos con valentía y fe. Y que yo
pueda estar en el camino de otros que también pasan aprietos, así sea con una granito de arena.
Mi recuperación hasta este momento es exitosa y que sigo adelante con una
vida plena, significativa y dinámica por la Gracia de Dios.
“Que el señor nos
bendiga y la Virgen nos proteja”
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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