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viernes, 9 de agosto de 2024

 ¿QUÉ PODRÁ DAR UN HOMBRE PARA RECOBRAR SU VIDA? DEL EVANGELIO DE SAN MATEO 16,24-28

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras. De cierto os digo que algunos de los que están aquí no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino

En este pasaje, Jesús aborda el tema del valor y la recompensa en términos espirituales. Jesús enseña que, al final de los tiempos, Él vendrá a juzgar a cada persona de acuerdo con sus acciones. Las obras de cada uno reflejarán su verdadera lealtad y fe.

Jesús presenta una paradoja: aquellos que intentan aferrarse a su vida y sus intereses mundanos la perderán, mientras que aquellos que la entregan por causa de Jesús encontrarán una vida verdadera y eterna.

Jesús pregunta retóricamente sobre qué ganaría una persona si obtiene todo el mundo, pero pierde su alma. Esto subraya el valor infinito del alma humana en comparación con las riquezas y logros materiales.

Jesús llama a sus seguidores a renunciar a sus propios deseos egoístas y cargar con las dificultades que vienen al seguirle. Esto implica una entrega total a la voluntad de Dios y una disposición para enfrentar sufrimientos y sacrificios.

En esencia, el pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y el verdadero valor de nuestras vidas. Nos desafía a poner a Dios y Su voluntad en primer lugar, incluso si esto implica sacrificios, y nos recuerda que el valor de nuestras almas y nuestras decisiones espirituales son de importancia eterna.

REFLEXIÓN

En este pasaje, Jesús nos desafía a reconsiderar nuestras prioridades y la verdadera medida del valor en nuestras vidas. A menudo, estamos atrapados en la búsqueda de logros materiales, poder o reconocimiento, creyendo que estos son los indicadores de éxito y felicidad. Sin embargo, Jesús nos invita a una perspectiva radicalmente diferente: la verdadera vida se encuentra en la entrega total a Dios y en el sacrificio por los demás.

Jesús nos recuerda que nuestra alma, nuestra verdadera esencia, tiene un valor incalculable. Ganar el mundo entero no vale la pena si se pierde el alma. Este llamado a reflexionar sobre la eternidad y la trascendencia nos invita a vivir de manera que nuestras decisiones y acciones reflejen una verdadera valoración de lo espiritual sobre lo material.

El juicio final según nuestras obras nos recuerda que nuestras acciones tienen peso y significado. Vivir con integridad, amor y justicia no es solo un ideal abstracto, sino una forma tangible de preparar el terreno para la recompensa eterna prometida por Jesús.

 Jesús nos llama a una renuncia personal que va más allá de los sacrificios superficiales. Negarse a uno mismo implica una transformación profunda del corazón y la mente, donde nuestros deseos egoístas y ambiciones son puestos en segundo plano frente a la voluntad de Dios. Cargar la cruz, es aceptar las dificultades y sufrimientos que vienen con el camino del discipulado, reconociendo que seguir a Cristo a menudo significa ir en contra de la corriente de la sociedad.

PRÁCTICA EN NUESTRA VIDA DIARIA

Considerar cómo puedes reorientar tus prioridades hacia lo que realmente importa: el amor y el servicio a los demás. Puede ser el deseo de reconocimiento, el afán de riqueza, o la búsqueda de poder.

Reducir compras hasta donar a quienes más lo necesitan. La idea es centrarte en lo esencial y en las cosas que realmente aportan valor espiritual.

Enfrentarse a los retos y sufrimientos con una actitud de confianza en Dios. Cuando llegue el sufrimiento, hay que aceptar con una disposición abierta y confiada, viéndolo como una oportunidad para crecer y fortalecer tu fe.

Ayudar a cargar la cruz a quienes están sufriendo, familiares, amigos o miembros de tu comunidad que atraviesen momentos difíciles con empatía y acción, demostrando el amor de Cristo.

Aplicar estos principios en la vida diaria te ayudará a vivir de acuerdo con la enseñanza de Jesús sobre el valor verdadero y la vida eterna. Es un proceso continuo de crecimiento y transformación, donde cada acción y decisión puede ser una oportunidad para reflejar tu fe y tu compromiso con Dios.

 ¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

 Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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