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viernes, 23 de agosto de 2024

 ¡AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS, Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO! DEL EVANGELIO DE SAN MATEO 22,34-40

 Los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron entre sí. Y uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para tentarle: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?” Él le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.  Este es el mandamiento principal y el primero. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas

REFLEXIÓN

 Jesús resume toda la ley y las enseñanzas de los profetas en dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo. Esto destaca la centralidad del amor en la vida cristiana. No se trata solo de seguir reglas, sino de vivir en una relación de amor que influye en todas nuestras acciones y decisiones. Estos mandamientos son la base sobre la cual se sostiene toda la ley y las enseñanzas de los profetas.

Amar a Dios “con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” enlaza un compromiso total. No se trata solo de una devoción superficial, sino de un amor que abarca nuestro ser entero, nuestras emociones, nuestras decisiones y nuestra mente. Este amor se traduce en nuestra adoración, obediencia y relación constante con Él.

 Amar al prójimo “como a ti mismo” sugiere una empatía y compasión que nos lleva a tratar a los demás con el mismo cuidado y respeto que quisiéramos recibir. Este amor no es solo un sentimiento, sino una práctica activa de justicia, misericordia y servicio.

 Los dos mandamientos no están separados; están profundamente conectados. El amor a Dios se manifiesta en la forma en que amamos a los demás. No podemos decir que amamos a Dios y, al mismo tiempo, tratar mal a las personas a nuestro alrededor. La autenticidad de nuestro amor a Dios se refleja en nuestras acciones hacia los demás.

Reflexiona sobre cómo puedes incorporar estos principios en tu vida diaria. ¿Cómo puedes amar a Dios más plenamente en tu rutina diaria? ¿Cómo puedes ser más intencional en el amor hacia aquellos que te rodean, especialmente en situaciones difíciles?

 Estos dos mandamientos nos llaman a vivir una vida de amor acreditado y comprometido, en relación con Dios y con los demás. Nos invitan a ser transformados por ese amor y a reflejarlo en cada aspecto de nuestra vida.

Integrar los mandamientos de amar a Dios y al prójimo en la práctica diaria puede transformar profundamente nuestra vida y nuestras relaciones.

 Reflexión Espiritual

Tómate unos minutos al final del día para reflexionar sobre cómo has vivido tu fe, identificar áreas de mejora y dar gracias por las bendiciones recibidas.

 Amar al Prójimo

Realiza al menos un acto de bondad cada día, ya sea grande o pequeño. Puede ser ayudar a alguien, ofrecer una palabra amable o simplemente estar presente para alguien en necesidad.

 Presta atención innegable cuando alguien te hable. A veces, simplemente escuchar con empatía puede ser un gran apoyo para otra persona.

 Trabaja en resolver conflictos y ofrecer perdón. El amor al prójimo también implica dejar atrás resentimientos y buscar la paz en tus relaciones.

 Dedica tiempo cada día para orar, escuchar el evangelio diario, rezar el rosario expresar tu gratitud y buscar guía espiritual. Esto ayuda a mantenerte conectado con Dios y a fortalecer tu relación con Él.

 ¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

 Tu amiga

 Mirtha Villarroel de Rocha

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