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martes, 13 de agosto de 2024

 ¡CUIDADO CON DESPRECIAR A UNO DE ESTOS PEQUEÑOS! DEL EVANGELIO DE SAN MATEO 1-5.10.12-14

En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo que, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, el que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino y que se le hundiera en el fondo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Si tu mano o tu pie te fuera ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se aparta una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va a buscar la que se había apartado? Y si acontece que la halla, de cierto os digo que se regocija más por aquella que por las noventa y nueve que no se habían descarriado. Así no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

MENSAJE PRINCIPAL

Jesús nos llama a adoptar una actitud de humildad y sencillez, comparando esta disposición con la de un niño. En un mundo donde a menudo valoramos el poder, el estatus y el éxito, el mensaje de Jesús nos recuerda que el verdadero valor ante Dios no se mide por logros externos, sino por la pureza y humildad del corazón. La humildad implica reconocer nuestra dependencia de Dios y nuestra necesidad de su gracia, así como la apertura para recibir y dar amor incondicional.

 Aplicación en la Vida Cotidiana

La advertencia de Jesús subraya la importancia de cuidar y proteger a los más vulnerables entre nosotros.

 La parábola de la oveja perdida refuerza la idea de que cada vida es valiosa y que debemos hacer un esfuerzo activo para recuperar a aquellos que se han apartado.

Este pasaje nos recuerda que, en la vida y en la comunidad, debemos tratar a todos con respeto y cuidado, especialmente a aquellos que son más vulnerables.

¿Cómo podemos cultivar una actitud de humildad en nuestra vida diaria? ¿Estamos dispuestos a reconocer nuestras propias limitaciones y a valorar a los demás sin prejuicios?

 ¿Estamos atentos a las necesidades de los más vulnerables en nuestras vidas? ¿Cómo podemos ser un apoyo y una fuente de fortaleza para aquellos que enfrentan dificultades?

 La parábola de la oveja perdida revela el amor incondicional de Dios y su deseo de que nadie se pierda. A pesar de tener noventa y nueve ovejas seguras, el pastor va en busca de la que se ha perdido, demostrando que cada vida tiene un valor inmenso y que el esfuerzo por recuperar lo que se ha extraviado es esencial. Este acto de búsqueda es un reflejo del amor de Dios por cada uno de nosotros.

Presta atención a las personas que te rodean, especialmente a aquellas que pueden estar pasando por momentos difíciles. Ofrece tu tiempo y empatía para escuchar y entender sus problemas.

Apoya organizaciones y proyectos por más pequeño que sea éste, que trabajan con poblaciones vulnerables, como refugios, programas de apoyo a niños, a enfermos con cáncer y familias en necesidad.

El mensaje de Jesús en Mateo nos invita a mirar más allá de las apariencias y a abrazar un amor que busca activamente el bienestar de los demás. Al reflexionar sobre estas enseñanzas, podemos buscar maneras de ser instrumentos de amor, cuidado y compasión en nuestro mundo, siguiendo el ejemplo de Cristo y contribuyendo a un reino de paz y justicia.

 ¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

 Tu amiga

 Mirtha Villarroel de Rocha

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