RIESGO DE INGOBERNABILIDAD EN BOLIVIA: UN LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD NACIONAL.
El conflicto público mediático y prolongado entre las principales autoridades del Estado no es un asunto menor, amenaza la estabilidad, la economía, la gobernabilidad y y algo más delicado, al prestigio internacional de nuestro país. Cuando los desacuerdos se exponen al público, es una amenaza directa a la estabilidad del futuro de país, la institucionalidad y generan un riesgo real de ingobernabilidad, a la inversión, a la seguridad y al futuro de todas las familias bolivianas.
No es un secreto que la
confrontación, cuando se expande por redes sociales y medios, se convierte en
un espectáculo que confunde, polariza y desgasta. El país no puede seguir
atrapado en la narrativa del enfrentamiento mientras persisten problemas
urgentes como la economía debilitada, la inseguridad, el desempleo, corrupción,
narcotráfico, la migración y la pérdida de valores. Cuando las tensiones entre
quienes deben conducir el país se exponen sin filtros, se fractura la serenidad
nacional y se debilita la confianza que la ciudadanía depositó en sus
autoridades.
Las redes sociales son
útiles para comunicar, pero jamás para gobernar ni para resolver diferencias.
Lo que se discute por TikTok, Facebook o prensa se vuelve sensacionalismo, no
política pública. Mantener el conflicto en lo mediático solo profundiza la
división y convierte a la ciudadanía en espectadora de una disputa que merece
ser resuelta en privado y con responsabilidad.
El diálogo es la
herramienta más poderosa para prevenir la escalada de cualquier conflicto.
Cuando quienes están llamados a conducir el Estado no conversan, no coordinan o
se responden mediante indirectas, el país entero entra en zona de riesgo. La
comunicación directa no es un gesto político, es un deber de Estado desactivar
el conflicto del escenario mediático.
Bolivia necesita
autoridades que honren el rol para el cual fueron electas. La institucionalidad
no puede ser sacrificada por egos, impulsos o estrategias de posicionamiento
personal. Un país sin coordinación interna es un país debilitado frente a la
economía global, las relaciones internacionales y la inversión.
La población está cansada
de la confrontación permanente. El pueblo quiere ver líderes que actúen como
estadistas, no como adversarios. La confianza se reconstruye cuando las
autoridades se dedican a trabajar, a proponer soluciones y a mirar por el bien
común en lugar de alimentar rivalidades.
¿Qué se necesita para evitar el daño al país?
Restablecer la comunicación
directa entre las autoridades.
El diálogo frontal,
transparente y respetuoso es la base mínima para desmontar tensiones. Sin
comunicación, cualquier malentendido se amplifica y se transforma en crisis.
Desactivar el conflicto del escenario mediático.
Las redes sociales no son
el lugar para resolver diferencias de Estado. Cuando un conflicto político se
ventila públicamente, se agrava, se distorsiona y se usa como arma de presión.
Sacarlo del espacio mediático es una necesidad urgente.
Priorizar la institucionalidad y la estabilidad nacional.
El país no puede estar
sometido a disputas personales o políticas. La población exige que prevalezcan
la Constitución Política del Estado, la independencia de funciones y la
responsabilidad en el ejercicio del cargo encomendado.
El pueblo observa, evalúa y
se cansa. La confianza se reconstruye con acciones, no con discursos. Cada
autoridad debe asumir que su comportamiento impacta directamente en la
credibilidad del Estado.
Lo que está en juego no es
un cargo ni una imagen personal: es el destino de un país entero. La historia
nos enseñó que la ingobernabilidad nunca trae desarrollo, sólo trae retrocesos.
Por eso, este llamado no es un reclamo ni una crítica: es una súplica de una ciudadanía que quiere paz, trabajo, estabilidad y futuro.
Es momento de bajar la
tensión, apagar el ruido, elevar el nivel y actuar con la madurez que exige el
cargo.
Sobre el peligro de la división interna
Los pueblos no se destruyen desde afuera, sino desde adentro, cuando sus líderes no saben escucharse.
“Todo reino dividido contra
sí mismo quedará desolado; toda casa dividida no podrá subsistir.” Mateo 12,25
Comentarios
Publicar un comentario