BOLIVIA MERECE UN TIEMPO NUEVO
Bolivia no pide milagros
imposibles: pide sensatez, humildad y grandeza de espíritu.
Nuestro país ha resistido
crisis, tormentas y silencios largos. Hoy sólo espera que quienes recibieron la
confianza de la Nación vuelvan a mirarse sin espada ni sombra, sino con la
voluntad sincera de construir.
Si las autoridades vuelven
al diálogo, Bolivia respirará.
Respirará en las aulas, en
las calles, en las familias.
Respirará el trabajador que
madruga para ganar el pan de cada día, la madre que sostiene el hogar como
vendedora ambulante o con un puesto en el mercado sin poder ver a sus hijos
durante el día.
Respirará el joven que
sueña con quedarse, no dejar a su familia y no con marcharse a otra nación para
vivir como emigrante.
Porque un país se levanta
cuando quienes lo guían se escuchan, se reconocen y ponen primero la Patria.
Si cada uno renuncia al ego
por el bien del país, habrá luz.
Una luz que no se compra ni
se impone: se elige.
Una luz que nace de la
humildad, del deber ético y del respeto por la voz de millones que quieren paz.
La historia no recuerda a
quienes ganan discusiones, sino a quienes ganan futuro para su pueblo.
Si en lugar de rivalidad
hay encuentro, este capítulo no será herida: será punto de partida.
Seremos un país que
aprendió, que maduró, que eligió la unidad en vez del ruido y el silencio
obligado.
Porque las naciones que se
reconstruyen desde el respeto dejan huella; las que se fragmentan desde el
orgullo, se pierden.
Aún estamos a tiempo.
El disenso no es enemigo
del progreso, pero la soberbia sí.
El debate fortalece, la
agresión debilita.
El diálogo salva.
Que Bolivia sea el lugar
donde la palabra restaure y no destruya.
Donde la mirada pese más
que el grito.
Donde la responsabilidad
esté por encima del ego.
Que el poder recuerde para
quién existe y es para la gente del país y el que llega de afuera para invertir
en esta tierra bendita,
Para la historia que estamos escribiendo hoy.
“Bienaventurados los que
trabajan por la paz, porque ellos serán reconocidos como hijos de Dios.” (Mateo
5,9)
¡Que el Señor nos bendiga y
la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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