UN EXAMEN DEL CORAZÓN. CERRAR EL AÑO EN LA PRESENCIA DE DIOS.
Permíteme, Señor,
autoevaluarme
“Examíname, oh Dios, mira
mi corazón; ponme a prueba y conoce lo que siento” (Salmo 139,23)
Permíteme, Señor, detenerme
en tu presencia y mirar mi vida con sinceridad.
Enséñame a reconocer si te
puse en primer lugar, si respondí a tu llamado y si viví conforme al propósito
que tú sembraste en mí.
Muéstrame cómo amé a mi
familia, cómo cuidé mis relaciones con amigos y amistades y cómo serví en
aquello que me confiaste.
Si fui luz, gracias; si fui
sombra, transfórmame.
Nada de lo bueno fue mío,
todo vino de tu gracia.
Gracias por sostenerme sin
condiciones, por bendecirme aún cuando no supe pedir.
Hoy pongo mis proyectos, mi
camino y mi futuro en tus manos.
Sigue siendo Tú mi fuerza,
mi ayuda y mi paz. Amén.
Al terminar el año 2025, me
presento ante Dios con el corazón abierto. No para juzgarme con dureza, sino
para reconocer con humildad cómo he caminado, qué lugar le he dado al Señor en
mi vida y cómo he respondido al propósito que Él me encomendó. Hoy deseo mirar
mi vida a la luz de su amor y su misericordia.
¿Fue Dios el primer lugar en mi vida?
Me pregunto con sinceridad si Dios ocupó el centro
de mis decisiones, pensamientos y acciones.
Si busqué su voluntad antes
de actuar.
Si confié en Él en los
momentos de alegría y también en los de dificultad.
“Busquen primero el Reino
de Dios y su justicia.” (Mateo 6,33)
Mi
respuesta con la familia, los amigos y el entorno
Reviso cómo amé, cómo
escuché, cómo serví.
Si fui paciente,
comprensivo y cercano.
Si cuidé los vínculos que
Dios puso en mis manos como un regalo sagrado.
“Ámense unos a otros como
Yo los he amado.” (Juan 13,34)
Mis
proyectos y mi servicio en la comunidad y grupo de oración
Miro mis proyectos
personales y espirituales, preguntándome si nacieron del ego o de la voluntad
de Dios.
Si fui constante,
responsable y fiel.
Si supe ofrecer mis dones
para edificar y no para sobresalir.
“Si el Señor no construye
la casa, en vano trabajan los constructores.” (Salmo 127,1)
¿Fui
testimonio y fuerza dinámica del ejemplo para otros?
Me cuestiono si mi vida fue
luz o tropiezo.
Si mis palabras animaron o
hirieron.
Si mi ejemplo acercó a
otros a Dios o los alejó.
“Que brille su luz delante
de los hombres.” (Mateo 5,16)
Gratitud
por la fidelidad de Dios
Reconozco que, aun con mis
límites, Dios nunca dejó de sostenerme.
Él fue mi fuerza, mi ayuda
y mi refugio y no permitió que la barca se hundiera.
Agradezco la vida, la
salud, mi familia, y cada bendición recibida, incluso aquellas que llegaron
disfrazadas de prueba.
“El Señor es mi fuerza y mi
escudo.” (Salmo 28,7)
Entrega
y esperanza para el nuevo tiempo
Hoy no cierro el año con
miedo, sino con esperanza.
Entrego a Dios mis
proyectos, mis sueños y mis caminos.
Le pido que los bendiga si
vienen de Él y que transforme lo que aún necesita ser purificado.
“Encomienda al Señor tus
obras, y tus planes se cumplirán.” (Proverbios 16,3)
Oración de Agradecimiento
Padre amado, gracias por
este año vivido.
Si fallé, recíbeme con
misericordia.
Si acerté, fue por tu
gracia.
Bendice mi familia, mis
proyectos y mi servicio.
Que el nuevo tiempo sea
para mayor gloria de tu santo nombre.
Amén.
¡Que el Señor siga bendiciendo
este año que se va e igual la Virgen nos proteja ¡
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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