CONSTRUIR PUENTES EN TIEMPOS DE TENSIÓN POLÍTICA: Desde la experiencia de una abogada conciliadora extrajudicial dirigida a la nueva gestión gubernamental.
el señor es mi pastos
nada me faltara
lunes, 1 de diciembre de 2025
Bolivia los eligió como
dupla, confiando en que serían un buen equipo para enfrentar los desafíos de la
Patria. Hoy, sin embargo, vemos con preocupación que un conflicto temprano se
está haciendo público, generando inquietud y dividiendo miradas, cuando lo que
necesitamos es sanar y reconstruir. El conflicto no es un enemigo, es una
oportunidad para dialogar y comprendernos mejor.
Durante más de 30 años, he
dedicado mi vida profesional como abogada conciliadora extrajudicial a resolver conflictos y a ayudar a
las personas a reencontrarse en la palabra, en la escucha y en el
entendimiento. Siempre he creído y demostrado que la confrontación nunca
construye; en cambio, el diálogo abre caminos donde parecía no haberlos. En una
conciliación extrajudicial o judicial no hay ganadores ni perdedores, porque el verdadero
triunfo es la paz social y un acuerdo que beneficie a todos. Sé que mi voz no
tiene un alcance gubernamental, pero como conciliadora levanto mi
mensaje con convicción.
El enemigo no es la
persona, son los malentendidos, el orgullo, el silencio y la falta de diálogo. En
una conciliación verdadera ya dijimos, no hay vencedores ni vencidos. El único ganador debe
ser Bolivia. Después de tantos años de crisis, confrontación y
corrupción, muchos bolivianos depositaron su esperanza en un nuevo rumbo, un
país con paz, respeto institucional y estabilidad. Cuando desde dentro del
mismo gobierno surge una actitud que genera incertidumbre, claramente se toca
la sensibilidad y el cansancio de toda una nación.
Bolivia necesita unidad y
sensatez. La verdadera grandeza de un líder se demuestra en su capacidad de
construir puentes, escuchar y buscar soluciones con humildad y responsabilidad.
No hay espacio para
actitudes que generen desconfianza, división o ingobernabilidad, especialmente
desde quienes han sido llamados a trabajar por el bien común.
Quienes ejercen altos
cargos tienen un compromiso profundo con la estabilidad del país, con la
institucionalidad y con la esperanza de millones de bolivianos que merecen paz,
trabajo y seguridad.
Hoy más que nunca, Bolivia
exige respeto, colaboración y madurez política.
Porque el futuro de la
Patria está por encima de los egoísmos y protagonismos individuales. Por la paz
y el bienestar de todos los bolivianos, caminemos siempre hacia la unidad.
Como ciudadanos, sentimos
preocupación, incertidumbre y, a veces, impotencia. Pero también somos parte
fundamental de la solución.
Recién iniciada la nueva
gestión gubernamental con dos hombres a quienes encomendamos el poder y destino de la
nación ya se muestran señales públicas de desacuerdo. Esa confrontación, si se
deja crecer, puede perjudicar no sólo su relación institucional, sino a todos
los bolivianos que esperan gobernabilidad, paz y trabajo conjunto.
Los cargos no son para
competir, sino para servir. Hay que detener la confrontación y abrir espacios
de diálogo directo. Ningún conflicto se soluciona exponiendo al país.
Hay que cambiar el “yo tengo la razón” por un “podemos solucionarlo juntos”
Esa es la clave de la
convivencia democrática. Dar ejemplo de respeto institucional y empatía. Porque gobernar es escuchar, no imponer.
“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de
Dios.” Mateo 5,9
Continuará…
“Que el Señor nos bendiga y
la Virgen nos proteja”
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