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lunes, 2 de octubre de 2023

 ¿CÓMO APLICAMOS LA PARÁBOLA DE LOS DOS HIJOS EN NUESTRA VIDA DIARIA?

Basado en el Evangelio de Mt. 21, 28-32. En este contexto, Jesús está destacando la importancia de la sinceridad en la respuesta a la llamada de Dios. Dios llama a cada uno de nosotros, pero es nuestra respuesta sincera y nuestro arrepentimiento lo que cuenta. La gracia de Dios está disponible para todos, pero somos libres para aceptar o rechazar esa invitación, y nuestras acciones y actitudes son un reflejo de nuestra respuesta a su llamado.

Aplicar el mensaje de la parábola de los dos hijos en nuestra vida diaria implica reflexionar sobre nuestra relación con Dios y nuestras acciones. Podemos aplicar este mensaje en nuestras vidas cotidianas con:

Sinceridad en nuestra relación con Dios: La parábola enfatiza la importancia de ser sinceros en nuestra respuesta a Dios. En lugar de hacer promesas vacías o aparentar una obediencia superficial, debemos ser honestos con Dios acerca de nuestras intenciones y deseos. Esto significa sinceridad en la oración y la búsqueda de una relación genuina con Dios.

Arrepentimiento y cambio: Al igual que el primer hijo que se arrepintió y obedeció, debemos estar dispuestos a reconocer nuestros errores y pecados, y estar abiertos al arrepentimiento y al cambio, mientras tengamos vida aún. No esperemos el último momento. Esto se debe demostrar con una actitud humilde y la disposición de corregir nuestras acciones cuando nos alejamos del camino de Dios.

Obediencia activa: La parábola destaca que la obediencia activa es lo que cuenta. No basta con decir que seguimos a Dios; debemos demostrarlo con nuestras acciones. Es vivir de acuerdo con los principios y enseñanzas de Dios en nuestras decisiones diarias, comportamiento y relaciones con los demás.

No juzgar a los demás: La parábola también nos recuerda que no debemos juzgar apresuradamente a otros. Los publicanos y las prostitutas, a pesar de su apariencia inicial de pecado, fueron capaces de arrepentirse y seguir a Dios. Esto nos anima a no emitir juicios precipitados sobre las personas y a recordar que todos tienen la oportunidad de cambiar y volver a Dios.

Aprender de la humildad: La parábola nos invita a reconocer que a veces las personas que no parecen religiosas o justas pueden estar más cerca de Dios debido a su humildad y disposición a escuchar y cambiar.

Esta parábola de los dos hijos se aplica en nuestra vida diaria, porque debemos vivir con sinceridad, arrepentimiento, obediencia y humildad, cumpliendo la voluntad de nuestro Padre y para con los demás a través de sus Mandamientos. Esto nos ayuda a crecer espiritualmente y a seguir el camino que Dios tiene trazado para nosotros.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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