el señor es mi pastos

nada me faltara

jueves, 5 de octubre de 2023

 TE COMPARTO UNA VIVENCIA. AYER ME VISITÓ UNA ABUELA MUY AFLIGIDA Y CUENTA SU HISTORIA QUE VIVE CON UN NIETO ADOLESCENTE, AL QUE CRIÓ DESDE LOS DOS AÑOS.

Y LO PRIMERO QUE DIJO: ¡TENGO MUCHO MIEDO!…

Escuchar a alguien que está pasando por un momento difícil y que expresa su miedo debe ser para nosotros, un acto de compasión y empatía importante. Cuando alguien te cuenta que tiene miedo, es fundamental escuchar con atención y ofrecer apoyo.  Hay formas en las que puedes responder a una persona afligida que expresa su miedo, porque el miedo puede ser una emoción abrumadora, y a veces simplemente compartirlo con alguien de confianza puede ser un alivio.

Decirles que no soy psicóloga, pero cuando comenzó a contar lo que sucede en su hogar la escuché activamente, prestándole atención completa a lo que decía y demostrarle que estaba interesada en su historia y sus sentimientos. Te digo algo, hay que evitar interrumpir y permitir que la persona se exprese libremente. También hay que ser compasivo, al mostrarle empatía y comprensión hacia sus sentimientos. En ese momento le dije "Siento mucho lo que está pasando", para demostrarle que me preocupaba su bienestar.

Le ofrecí mi apoyo y le pregunté si hay algo específico en lo que pueda ayudar o si necesita hablar más sobre sus preocupaciones. Se iba por la parte legal, pero emocionalmente la vi sobresaltada. A veces, el simple hecho de saber que alguien está dispuesto a escuchar, puede ser reconstituyente.

No hay que minimizar los sentimientos, hay que evitar decir estas frases como "No tienes por qué tener miedo" o "No te preocupes" “Ya pasará” … En su lugar, hay que validar sus emociones y decirle que es normal sentir miedo en determinadas situaciones. Pues, me atreví a decirle que hacía dos días atrás yo tenía mucho miedo por ciertas razones. Pero le hice notar que es necesario tener fe y confianza en el Señor y si el miedo está siendo presa de ella como quiso hacerlo conmigo, pues hay que afrontar los desafíos y las dificultades de la vida.

La animé a buscar ayuda profesional fuera de lo legal, porque noté la gravedad de su estado tanto físico como emocional y que estaba interfiriendo en su calidad de vida de adulta mayor, consideré un paso importante para abordar sus preocupaciones. Se fue, pero la noté un poco sosegada, porque hubo la escucha activa, ayuda profesional y hasta la ayuda espiritual.

Es natural tener momentos de miedo y duda, incluso para aquellos que tienen una fe profunda. La fe no necesariamente significa que nunca experimentemos miedo o incertidumbre, ya que las emociones humanas son complejas y pueden ser influenciadas por diversas circunstancias.

La fe puede proporcionar consuelo y esperanza en momentos difíciles, y para muchas personas, tener confianza en un poder superior que da fortaleza y seguridad, en que todo sucederá, según un plan divino y puede ayudar a reducir el miedo a lo desconocido.

El hecho de reflexionar un poco sobre la relación con nuestra fe y la confianza en Dios, es recordar que Dios es nuestra fortaleza y refugio incondicional, la verdad les digo que es muy reconfortante en momentos de miedo, somos humanos y experimentamos inseguridades de vez en cuando. Porque la fe es un viaje y una práctica continua, es útil orar, meditar y reflexionar para fortalecer la confianza en Dios.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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