LA CONFESIÓN NO SÓLO IMPLICA EL ARREPENTIMIENTO Y EL
PERDÓN, SINO TAMBIÉN EL PROPÓSITO DE ENMIENDA.
La confesión es un
sacramento en la Iglesia Católica que permite a los fieles arrepentirse de sus
pecados y recibir el perdón de Dios. Es un acto de humildad y sinceridad ante
Dios, en el que se reconocen los errores cometidos y se pide la misericordia
divina.
El Día de las Confesiones es una jornada especial en la que se invita a los fieles a acudir a confesarse y a recibir el perdón de Dios. Aunque no hay un día específico en la liturgia católica dedicado exclusivamente a las confesiones, la Iglesia organiza días de confesiones durante la Cuaresma y Semana Santa, antes de la Solemne Eucaristía de la Cena del Señor y Lavatorio de los pies.
Pero no te olvides que el segundo Mandamientos de la Iglesia Católica nos enseña a confesarse al menos una vez al año, para seguir creciendo en la fe y en la relación con Dios.
Es importante recordar
que la confesión no solo implica el arrepentimiento y el perdón, sino también
el propósito de enmienda, es decir, el compromiso de no volver a cometer los
mismos errores y de cambiar de actitud. La confesión es una oportunidad para
renovar nuestra relación con Dios y para fortalecer nuestra fe en su
misericordia y en su amor incondicional.
“Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos
proteja”
tu amiga
Mirtha
Villarroel Hurtado
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