el señor es mi pastos

nada me faltara

lunes, 7 de septiembre de 2026

 REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

LA CORRECCIÓN FRATERNA

Tomada del Evangelio del domingo 6/9/26 según san Mateo 18,15-20

Jesús nos enseña que, cuando una persona nos ofende o actúa mal, no debemos divulgar su falta ni humillarla delante de los demás. Primero debemos hablar con ella a solas, con respeto, serenidad y amor.

Corregir fraternalmente no significa juzgar ni demostrar que somos mejores. Significa ayudar al hermano a reconocer su error y darle la oportunidad de cambiar. Si no escucha, Jesús aconseja buscar la ayuda prudente de una o dos personas; y solo después acudir a la comunidad.

La corrección fraterna debe nacer del amor, no del enojo ni del deseo de venganza. Antes de corregir, debemos preguntarnos: ¿Quiero ayudar a esta persona o solamente descargar mi molestia?

La caridad en la corrección fraterna

Nos da el valor para hablar con sinceridad y la fortaleza para escuchar, comprender y perdonar. Por eso, Jesús une la corrección fraterna con la oración comunitaria. Cuando la comunidad ora unida, recibe sabiduría para actuar, fuerza para superar sus diferencias y humildad para buscar la reconciliación.

Veremos algunos ejemplos:

En un grupo de la Iglesia, una persona suele hablar mal de los demás y provoca divisiones. En vez de criticarla públicamente, una hermana se acerca en privado y le dice con cariño:

“Te aprecio mucho, pero algunos comentarios están causando dolor. Quizás podríamos hablar de nuestras diferencias con más respeto y buscar juntos una solución”.

Luego, la comunidad ora por la reconciliación, sin señalar ni juzgar a nadie. Así, la corrección fraterna nace de la caridad: busca recuperar al hermano, sanar las heridas y fortalecer la unidad.

También puede aplicarse en la política. Si un presidente y un vicepresidente llegaron juntos al poder, deberían mantener una relación basada en la lealtad institucional, el diálogo y el respeto, incluso cuando tengan diferencias.

La corrección fraterna no significa guardar silencio ante los errores. Significa señalar lo incorrecto con verdad y firmeza, pero sin insultar, desprestigiar ni buscar destruir al otro. Cuando el conflicto afecta a todo el país, también corresponde una explicación pública y transparente.

Se puede hablar así:

“Señor Presidente, no comparto esta decisión porque considero que perjudica al pueblo. Le propongo que dialoguemos, revisemos sus consecuencias y encontremos juntos una solución”.

Criticar para corregir construye; atacar para destruir divide. En política, la caridad debe ir acompañada de verdad, justicia y responsabilidad por el bien común.

No es correcto divulgar audios privados ni exponer a una familia sin antes verificar su autenticidad y buscar el diálogo. Aunque existiera un asunto de interés público, debe tratarse por las vías legales y con pruebas, respetando la intimidad y la dignidad de las personas. Las redes sociales no deben convertirse en un tribunal para destruir honras y familias.

Jesús concluye recordándonos la fuerza de la oración comunitaria como esencial en la vida de la Iglesia porque nos recuerda que no caminamos solos:

“Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre,Yo estoy presente en medio de ellos.” (Mateo 18,15-20).

Oración

Señor Jesús, dame humildad para reconocer mis errores, prudencia para corregir y un corazón dispuesto a perdonar. Que mis palabras no hieran, sino que ayuden a sanar y recuperar al hermano. Amén.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

domingo, 6 de septiembre de 2026

 REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

MANTENER EL CONTACTO CON DIOS

Mantener el contacto con Dios no significa recordarlo solamente cuando atravesamos una dificultad o necesitamos su ayuda. Es procurar su presencia todos los días, hablar con Él mediante la oración y permitir que su Palabra ilumine nuestras decisiones.

Dios nos habla de muchas maneras, pero especialmente por medio de la Sagrada Escritura. Por eso es importante dedicar cada día unos minutos a leer el Evangelio, aunque sea un breve pasaje. No se trata de leer apresuradamente para cumplir una obligación, sino de guardar silencio, prestar atención y preguntarnos: ¿Qué quiere decirme Dios hoy?

Escuchar, comprender y vivir

La Palabra de Dios necesita recorrer tres caminos en nuestra vida:

Primero, escucharla.

Debemos acercarnos a ella con un corazón abierto, dejando por un momento las preocupaciones, los ruidos y las distracciones.

Segundo, asimilarla.

No basta con leerla; necesitamos meditarla, guardarla en nuestro interior y permitir que confronte nuestra manera de pensar y de actuar.

Tercero, ponerla en práctica.

La Palabra se vuelve vida cuando nos impulsa a perdonar, servir, hablar con verdad, ayudar al necesitado, tratar con respeto a nuestra familia y corregir aquello que no agrada a Dios.

Podemos conocer muchas citas bíblicas y participar en diferentes actos religiosos; pero, si nuestras acciones contradicen nuestras palabras, nuestra fe queda solamente en apariencias. Dios nos invita a ser coherentes: que exista unidad entre lo que creemos, lo que decimos y lo que hacemos.

No podemos hablar de amor y tratar mal a los demás; pedir perdón a Dios y negarnos a perdonar; defender la verdad y vivir en la mentira; rezar con devoción y permanecer indiferentes ante el sufrimiento ajeno.

Ser coherentes no significa ser perfectos. Todos podemos equivocarnos y caer. La coherencia cristiana consiste en reconocer humildemente nuestros errores, pedir perdón, corregirnos y volver a comenzar de la mano de Dios.

Un encuentro diario con su Palabra

No necesitamos disponer de mucho tiempo. Podemos comenzar reservando unos minutos cada mañana o antes de dormir:

Invocar al Espíritu Santo.

Leer lentamente el Evangelio del día.

Elegir una palabra o frase que toque nuestro corazón.

Preguntarnos qué debemos cambiar o practicar.

Terminar con una oración y un compromiso concreto.

Quizás ese compromiso sea escuchar con paciencia, evitar una crítica, reconciliarnos con alguien, visitar a una persona enferma, acompañar a quien se siente solo o realizar nuestro trabajo con mayor responsabilidad.

Cuando escuchamos la Palabra y la llevamos a la vida, mantenemos una relación cercana con Dios. Poco a poco, Él transforma nuestro corazón, fortalece nuestra fe y nos enseña a vivir con mayor amor y esperanza.

Oración

Señor, abre mi corazón para escuchar tu Palabra.

Ayúdame a comprenderla, guardarla y ponerla en práctica.

Que mis palabras no contradigan mis acciones

y que mi conducta refleje la fe que profeso.

Dame humildad para reconocer mis errores,

fortaleza para corregirlos

y perseverancia para buscarte cada día.

Que tu Palabra sea luz para mis decisiones,

consuelo en mis dificultades

y guía en cada paso de mi vida. Amén.

“Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”. Lucas 11,28

 ¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

 REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

CUANDO UN HIJO CONSUME DROGAS: ACOMPAÑAR SIN JUZGAR

Detrás de un hijo que consume drogas puede haber una madre que llora en silencio y un padre que no sabe cómo acercarse. Muchas veces se preguntan: ¿En qué fallamos? ¿Qué más pudimos hacer?. Y a ese sufrimiento se suman las miradas y los comentarios de quienes desconocen su historia.

No podemos concluir que faltó, amor o cuidado porque un hijo esté atravesando esta situación. Cada familia tiene una historia que merece ser escuchada. Si hubo errores, reconocerlos puede abrir un camino de reparación; señalarlos con crueldad solo aumenta el dolor.

La Palabra de Dios nos invita a ayudarnos a llevar las cargas. Podemos hacerlo escuchando sin acusar, ofreciendo compañía y alentando a buscar ayuda profesional. También los padres necesitan apoyo para sostenerse y cuidar de toda la familia.

Amar a un hijo en estas circunstancias exige ternura y firmeza. Significa decirle: “Te amo, me preocupa lo que estás viviendo y quiero ayudarte. También necesitamos límites que nos protejan a todos”. Buscar tratamiento y poner límites puede ser una expresión profunda de amor.

La oración nos sostiene para dar esos pasos. Podemos confiar en Dios mientras buscamos ayuda, aprendemos a escuchar y aceptamos que la recuperación puede necesitar tiempo. Nuestro hijo conserva su dignidad, incluso en sus momentos más difíciles.

 Antes de juzgar a esa familia, preguntémonos qué podemos hacer para que no camine sola. Sabemos que como madres lo que hacemos es rezar y pedir que Dios lo cuide

Oración

Señor Jesús, ponemos en tus manos a los hijos que están sufriendo por el consumo de drogas y a sus familias.

Acércales personas que sepan ayudarlos y dales valor para recibir esa ayuda. Sostén a los padres cuando los venza el cansancio; enséñales a acompañar con amor, a poner límites con firmeza y a cuidar también de sí mismos.

Donde haya culpa, abre un camino de comprensión; donde haya heridas, danos humildad para repararlas. Que nuestra fe nos anime a actuar y que nunca falten manos dispuestas a acompañarnos. Amén.

En pie, clama durante la noche; cuando comienza la ronda derrama como agua tu corazón ante el Señor, alza tus manos hacia Él por la vida de tus hijitos que desfallecen de hambre  en la esquina de todas las calles ” Lamentaciones 2,19

Habla con el Señor y dile, pongo en tus manos a mi hijo y nómbralo. Libéralo de las drogas, sana sus heridas y dale la fuerza para aceptar ayuda y comenzar una vida nueva.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

viernes, 4 de septiembre de 2026

 REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

DESPUÉS DE CINCUENTA AÑOS, VOLVERÍA A CASARME CONTIGO

Me casé contigo sin conocer a fondo tu vida. Conocía al hombre del que me había enamorado, pero todavía no al compañero que iría descubriendo con los años. No sabía todo lo que nos esperaba, ni cuánto tendríamos que aprender para construir un hogar, criar y educar a los hijos.

Aquel día te dije que sí con ilusión. Hoy, al cumplir nuestras bodas de oro, te lo digo con la certeza que solamente puede dar una vida compartida: me volvería a casar contigo.

Porque una cosa es elegir a alguien cuando todo está por comenzar, y otra es volver a elegirlo después de cincuenta años. Cuando ya conocemos nuestras diferencias, nuestras limitaciones y esas pequeñas costumbres que al principio ni imaginábamos. Cuando el amor ya no vive solamente de promesas, sino de lo que hemos sido capaces de construir y cuidar.

No quiero contar una historia perfecta. Quiero hablar de la nuestra. De dos personas que han recorrido juntas una vida y que todavía encuentran razones para seguir tomándose de la mano.

Con los años he comprendido que el amor también está en lo cotidiano: en preguntar ¿cómo te sientes? Más aún si se pasa por alguna enfermedad o cirugía, en preocuparse por el cansancio del otro, en compartir la mesa y en descubrir que su compañía sigue haciéndonos falta.

Hay una ternura profunda en llegar a esta etapa y mirar con gratitud al compañero de tantos años y dar Gracias a Dios por su compañía. Para mí, uno de los regalos más bonitos ha sido enseñarle a mi esposo a rezar juntos antes de dormir, las tres Avemarías: por el poder que te concedió el Padre, por el amor que te concedió el Hijo y por la sabiduría que te concedió el Espíritu Santo. Después hacemos la Consagración a la Virgen María y nos despedimos con un “Hasta mañana, si Dios lo permite”, y un “te amo” que guarda toda una vida compartida.

Hoy les abro un rinconcito de nuestra intimidad. Sé que muchos matrimonios tienen también estos pequeños encuentros de amor y de fe, y qué bueno es compartirlos. Porque, después de tantos años, rezar juntos antes de dormir es otra manera de decirnos: sigo aquí, contigo y de la mano de Dios.

Hoy miro nuestra familia, con nuestros tres hijos, y seis nietos, lo vivido, lo aprendido, y siento que aquel “sí” sigue teniendo sentido. Le doy gracias a Dios por nuestra vida y le pido que nos enseñe a cuidarnos en esta etapa, cuando quizá los pasos sean más lentos y pareciera que el cansancio nos agobia, pero el cariño todavía tiene tanto que decir.

A quienes lean estas palabras quiero compartirles algo: el amor necesita atención. No basta con haberlo prometido el día de la boda. Hay que expresarlo, escucharlo, respetarlo y darle un lugar entre las preocupaciones de cada día. Nunca es demasiado tarde para decirle al otro cuánto significa en nuestra vida.

Y a ti, esposo mío, quiero decirte:

Han pasado cincuenta años desde nuestra boda, pero al mirarte aún encuentro dentro de mí a aquella mujer que te dijo que sí, con el corazón lleno de ilusión y tantos sueños por cumplir.

Me casé contigo sin conocer a fondo tu vida, sin saber todos los caminos que nos tocaría recorrer. Hoy, después de compartir tantos años, te elijo por nuestra historia y por todo lo que todavía deseo vivir a tu lado.

Ahora sé que el amor también se sostiene en los cuidados de cada día, en la paciencia, en la oración compartida y en esa mano que buscamos cuando nos faltan las fuerzas.

Si pudiera regresar al día de nuestra boda, sabiendo lo que hoy sé, volvería a acercarme a ti y a tomar tu mano. Llevaría conmigo la gratitud por nuestras alegrías y la certeza de que, incluso en los días difíciles, ha valido la pena caminar juntos.

“El amor nunca pasará. Pasarán las profecías, callarán las lenguas y se perderá el conocimiento"  1 Corintios 13,8.

Cincuenta años después, damos gracias a Dios por ese amor que ha madurado entre alegrías, pruebas y cuidados, y que hoy nos permite seguir diciendo: “Me volvería a casar contigo”.

 ¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.


jueves, 3 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL 

DETRÁS DE CADA NOTICIA HAY UNA FAMILIA

Dañar el buen nombre de una familia puede ser tan fácil como perder una aguja en un pajar; reparar ese daño, tan difícil como volver a encontrarla. Una publicación se comparte en segundos, pero las heridas que deja pueden acompañar a una persona durante años.

Al pensar en la familia presidencial de Bolivia, siento pena por el sufrimiento que la exposición pública puede provocar en un hogar. Detrás de los cargos y los titulares hay una esposa, hijos y seres queridos. También hay sentimientos que merecen respeto.

Tenemos derecho a cuestionar a nuestros gobernantes, pedir explicaciones y exigir que se investigue cualquier denuncia. Pero ninguna diferencia política justifica inventar, humillar o convertir una sospecha en una condena. La verdad necesita pruebas; la dignidad merece respeto siempre.

Las redes sociales nos ponen ante una responsabilidad: antes de compartir, preguntémonos si lo que publicamos está comprobado y qué daño puede causar. Si difundimos una falsedad, debemos rectificarla. Borrar una publicación no siempre borra la herida.

Como creyentes, cuidemos que el rencor no encuentre espacio en nuestro corazón. No podemos afirmar que quien piensa diferente carece de Dios: solo Él conoce el interior de cada persona. Sí podemos examinar nuestras propias palabras y reconocer cuándo estamos alimentando la mentira, la crueldad o el deseo de ver caer al otro.

La dignidad no desaparece porque otros la ataquen. Ninguna burla puede quitarle a una persona el valor que tiene ante Dios. Por eso, acompañemos a quienes sufren, pidamos justicia para quienes hayan sido dañados y dejemos que la verdad se esclarezca sin alimentar el odio.

“No te dejes vencer por  lo malo; al contrario, más bien vence el mal a fuerza del bien”. Romanos 12,21.

Oración

Señor, protege a las familias heridas por la exposición pública. Consuela a quienes sufren, ilumina a quienes buscan la verdad y enséñanos a usar nuestras palabras con responsabilidad y misericordia. Que nuestras diferencias nunca nos hagan olvidar que somos hermanos.

Señor Jesús, pongo en tus manos a la familia presidencial de Bolivia y a todas las familias heridas por rumores, ofensas y juicios apresurados. Abrázalas en su dolor, fortalece su unión y devuelve la paz a sus hogares.

Que la verdad salga a la luz y la justicia camine de la mano de la misericordia. Aparta de nuestros corazones el odio y enséñanos a cuidar la dignidad del prójimo con cada palabra que pronunciamos o compartimos. Amén.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

 REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

CUANDO UNA ADICCIÓN ESTÁ DESTRUYENDO TU FAMILIA

Hay dolores que se viven a puerta cerrada: esperar a alguien que no llega, escuchar promesas que vuelven a romperse, ver cómo desaparecen la confianza y la tranquilidad del hogar. Cuando una adicción entra en la vida de una persona, también alcanza a quienes la aman.

Quizá has llorado, suplicado y rezado para que todo cambie. Tal vez te preguntas: ¿Qué hice mal? ¿Por qué mi amor no es suficiente? No te culpes por no poder resolverlo todo. Puedes acompañar a quien amas, pero no puedes recorrer su camino de recuperación en su lugar.

La Palabra de Dios nos invita:” Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré» (Mateo 11,28).

Esta invitación también es para ti, que sostienes a tu familia mientras por dentro sientes que te derrumbas.

Amar también significa hablar con verdad: “Te quiero y deseo ayudarte, pero necesitamos buscar ayuda”. Significa poner límites al dinero que entregas, dejar de ocultar lo que sucede y cuidar tu dignidad y la de tus hijos. Perdonar no te obliga a soportar violencia ni a permanecer en peligro. Si hay amenazas o agresiones, busca protección y ayuda inmediata.

No cargues este sufrimiento en silencio. Acude a profesionales y a espacios de apoyo para familiares. La oración y el acompañamiento espiritual pueden sostenerte mientras buscas esa ayuda. Pedir apoyo no es traicionar a quien amas: es reconocer que la familia también necesita cuidado.

Si tú eres quien está atravesando una adicción, tu vida conserva su valor. Reconocer el daño y aceptar ayuda puede ser el comienzo de un camino distinto. Tus seres queridos necesitan que las promesas se conviertan, poco a poco, en acciones.

La recuperación puede tener dificultades, pero hay motivos para esperar. Hoy no tienes que resolver toda tu vida: puedes dar un primer paso, contar lo que está pasando y dejarte acompañar.

Oremos

Señor Jesús, entra en nuestro hogar herido. Sostén a quien vive una adicción y dale valor para aceptar ayuda. Abraza a quienes lloran en silencio, protege a nuestros hijos y enséñanos a amar con verdad y con límites. Danos fortaleza para buscar apoyo y esperanza para caminar un día a la vez. Amén.

“El Señor está cerca de los que tienen el corazón herido, y salva a los de espíritu abatido”. Salmo 34,18

Cuando una adicción hiere a tu familia, Dios no es indiferente a tus lágrimas. Acércate a Él y busca ayuda: tú también necesitas apoyo, cuidado y esperanza.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

martes, 1 de septiembre de 2026

 REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

SEPTIEMBRE, MES DE LA BIBLIA: QUE LA PALABRA DE DIOS HABITE EN NUESTRO HOGAR

Durante el mes de septiembre, la Iglesia católica nos invita a acercarnos de una manera especial a la Sagrada Escritura. No se trata únicamente de tener una Biblia en casa, sino de abrirla, leerla, escucharla y permitir que transforme nuestra vida.

Sugerencia

Podemos preparar un pequeño rincón de oración en nuestro hogar: una Biblia abierta, una cruz, algunas flores y una vela encendida. Sin embargo, lo más importante no será la belleza del altar, sino la disposición de nuestro corazón.

La Biblia no debe permanecer cerrada sobre un mueble o colocar objetos encima de ella. Es la Palabra viva de Dios, que nos orienta cuando estamos confundidos, nos consuela en el sufrimiento, nos corrige con amor y fortalece nuestra esperanza.

Invitemos a toda la familia a reunirse, aunque sea durante unos minutos. Podemos comenzar haciendo la señal de la cruz, pedir la luz del Espíritu Santo, leer un breve pasaje y guardar silencio. Después, cada uno puede compartir qué frase llamó más su atención.

No necesitamos leer muchos capítulos de una sola vez. Una pequeña lectura, meditada con fe y llevada a la vida, puede cambiar nuestro día.

Que este mes de la Biblia sea una oportunidad para volver a escuchar a Dios en familia. Porque una casa donde se lee, se medita y se vive la Palabra del Señor, se convierte también en un pequeño templo donde Dios permanece.

Reflexión

En este primer día del Mes de la Biblia, abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios. Que cada página que leamos ilumine nuestras decisiones, fortalezca nuestra fe y nos guíe por el camino del bien.

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4,4

Oración

Señor Jesús, abre nuestra mente y nuestro corazón para comprender tu Palabra. Que ella sea luz en nuestras decisiones, consuelo en nuestras dificultades y guía para nuestra familia. Ayúdanos no solamente a escucharla, sino también a vivirla y compartirla. Amén. “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

  CUANDO QUIEREN DESTRUIR A UNA FAMILIA La familia no siempre es atacada desde afuera. Muchas veces comienza a destruirse desde adentro: c...