REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL
CUANDO UN HIJO CONSUME DROGAS: ACOMPAÑAR SIN JUZGAR
Detrás de un hijo que consume drogas puede haber una madre que llora en silencio y un padre que no sabe cómo acercarse. Muchas veces se preguntan: ¿En qué fallamos? ¿Qué más pudimos hacer?. Y a ese sufrimiento se suman las miradas y los comentarios de quienes desconocen su historia.
No podemos concluir que faltó, amor o cuidado porque un hijo esté atravesando esta situación. Cada familia tiene una historia que merece ser escuchada. Si hubo errores, reconocerlos puede abrir un camino de reparación; señalarlos con crueldad solo aumenta el dolor.
La Palabra de Dios nos invita a ayudarnos a llevar las cargas. Podemos hacerlo escuchando sin acusar, ofreciendo compañía y alentando a buscar ayuda profesional. También los padres necesitan apoyo para sostenerse y cuidar de toda la familia.
Amar a un hijo en estas circunstancias exige ternura y firmeza. Significa decirle: “Te amo, me preocupa lo que estás viviendo y quiero ayudarte. También necesitamos límites que nos protejan a todos”. Buscar tratamiento y poner límites puede ser una expresión profunda de amor.
La oración nos sostiene para dar esos pasos. Podemos confiar en Dios mientras buscamos ayuda, aprendemos a escuchar y aceptamos que la recuperación puede necesitar tiempo. Nuestro hijo conserva su dignidad, incluso en sus momentos más difíciles.
Antes de juzgar a esa familia, preguntémonos qué podemos hacer para que no camine sola. Sabemos que como madres lo que hacemos es rezar y pedir que Dios lo cuide
Oración
Señor Jesús, ponemos en tus manos a los hijos que están sufriendo por el consumo de drogas y a sus familias.
Acércales personas que sepan ayudarlos y dales valor para recibir esa ayuda. Sostén a los padres cuando los venza el cansancio; enséñales a acompañar con amor, a poner límites con firmeza y a cuidar también de sí mismos.
Donde haya culpa, abre un camino de comprensión; donde haya heridas, danos humildad para repararlas. Que nuestra fe nos anime a actuar y que nunca falten manos dispuestas a acompañarnos. Amén.
“En pie, clama durante la noche; cuando comienza la ronda derrama como agua tu corazón ante el Señor, alza tus manos hacia Él por la vida de tus hijitos que desfallecen de hambre en la esquina de todas las calles ” Lamentaciones 2,19
Habla con el Señor y dile, pongo en tus manos a mi hijo y nómbralo. Libéralo de las drogas, sana sus heridas y dale la fuerza para aceptar ayuda y comenzar una vida nueva.
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!
Tu amiga,
Mirtha Villarroel de Rocha
Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.
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