jueves, 5 de noviembre de 2026

¡VIVE CADA DÍA COMO SI FUERA TU ULTIMO DÍA Y APRENDE CADA DÍA COMO SI FUERAS A VIVIR ETERNAMENTE!

 Frase popularmente atribuida a Mahatma Gandhi. Me gusta mucho. ¡Qué profunda enseñanza en tan pocas palabras!

Nos invita a reflexionar sobre dos grandes realidades de nuestra existencia: el valor del tiempo y la importancia de aprender mientras tengamos vida.

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre”.

Vivimos haciendo planes para mañana, para el próximo año o para cuando tengamos tiempo. Postergamos una visita, un abrazo, una reconciliación, una obra de caridad y hasta nuestra propia conversión, olvidando que el mañana no está prometido para nadie.

¿Cuántas personas salieron de sus hogares pensando que regresarían y nunca volvieron? ¿Cuántas palabras de amor quedaron sin pronunciarse? ¿Cuántos perdones llegaron demasiado tarde?

Vivir como si fuera nuestro último día no significa vivir con miedo a la muerte, sino aprender a valorar cada instante como un regalo de Dios.

¿Qué nos enseña la palabra de Dios?

“Enséñanos a ver lo que es la vida, para que así tengamos un corazón prudente”. (Salmo 90, (89), 12

Dios nos recuerda que nuestra vida terrenal es pasajera y que debemos aprovecharla para sembrar amor, practicar la misericordia y prepararnos espiritualmente para nuestro encuentro con Él.

¡Nunca dejes de aprender!

La segunda parte de esta reflexión también encierra una hermosa enseñanza: aprender como si fuéramos a vivir eternamente.

Mientras tengamos vida, siempre habrá algo nuevo que aprender. No solamente de los libros o de las experiencias, sino también de nuestros errores, de nuestros sufrimientos y de las personas que Dios pone en nuestro camino.

Aprendamos a ser más pacientes, a escuchar antes de juzgar, a perdonar antes de guardar rencor y a compartir lo que tienes antes de acumular.

La edad puede arrugar nuestro rostro, pero nunca debería apagar nuestras ganas de aprender ni nuestra capacidad de amar.

REFLEXIONEMOS

Si hoy fuera el último día de tu vida:

¿A quién llamarías para pedirle perdón? ¿A quién abrazarías? ¿Qué buena obra realizarías? ¿Estarías preparado para encontrarte con Dios?

Y si el Señor te regalara muchos años más, ¿qué estarías dispuesto a cambiar y aprender para convertirte en una mejor persona?

No basta sumar años a nuestra vida; debemos procurar llenar nuestros años de amor, sabiduría y buenas obras de caridad.

¡TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO! MIENTRAS TENGAMOS VIDA.

Hoy es una nueva oportunidad para reconciliarnos, corregir nuestros errores, acercarnos a Dios y hacer el bien.

No esperemos a que llegue la vejez para aprender a vivir, ni a que se acerque la muerte para comenzar a amar.

Porque cada amanecer es una página nueva que Dios nos permite escribir, pero no sabemos cuántas páginas quedan en el libro de nuestra vida.

ORACIÓN

Señor Jesús, gracias por regalarme un día más de vida. Enséñame a valorar el tiempo, a no desperdiciarlo en resentimientos y a aprovechar cada oportunidad para amar, aprender y servir. Dame sabiduría para reconocer mis errores, humildad para corregirlos y un corazón dispuesto a vivir conforme a tu voluntad. Que cuando llegue mi último día, pueda partir en paz, confiando en tu infinita misericordia. Amén. 

¡VIVE CADA DÍA COMO SI FUERA EL ÚLTIMO Y APRENDE COMO SI FUERAS A VIVIR ETERNAMENTE!

¡QUE DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE PROTEJA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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