Frase popularmente atribuida a Mahatma Gandhi. Me gusta mucho. ¡Qué profunda enseñanza en tan pocas palabras!
Nos
invita a reflexionar sobre dos grandes realidades de nuestra existencia: el valor del tiempo y la importancia de
aprender mientras tengamos vida.
“Vive como si fueras a morir
mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre”.
Vivimos
haciendo planes para mañana, para el próximo año o para cuando tengamos tiempo.
Postergamos una visita, un abrazo, una reconciliación, una obra de caridad y
hasta nuestra propia conversión, olvidando que el mañana no está prometido para
nadie.
¿Cuántas
personas salieron de sus hogares pensando que regresarían y nunca volvieron?
¿Cuántas palabras de amor quedaron sin pronunciarse? ¿Cuántos perdones llegaron
demasiado tarde?
Vivir
como si fuera nuestro último día no significa vivir con miedo a la muerte, sino
aprender a valorar cada instante como un regalo de Dios.
¿Qué nos enseña la palabra de Dios?
“Enséñanos a ver lo que es la vida, para que así tengamos un corazón prudente”. (Salmo 90, (89), 12
Dios nos
recuerda que nuestra vida terrenal es pasajera y que debemos aprovecharla para
sembrar amor, practicar la misericordia y prepararnos espiritualmente para
nuestro encuentro con Él.
¡Nunca dejes de aprender!
La
segunda parte de esta reflexión también encierra una hermosa enseñanza:
aprender como si fuéramos a vivir eternamente.
Mientras
tengamos vida, siempre habrá algo nuevo que aprender. No solamente de los
libros o de las experiencias, sino también de nuestros errores, de nuestros
sufrimientos y de las personas que Dios pone en nuestro camino.
Aprendamos
a ser más pacientes, a escuchar antes de juzgar, a perdonar antes de guardar
rencor y a compartir lo que tienes antes de acumular.
La edad
puede arrugar nuestro rostro, pero nunca debería apagar nuestras ganas de
aprender ni nuestra capacidad de amar.
REFLEXIONEMOS
Si hoy
fuera el último día de tu vida:
¿A quién
llamarías para pedirle perdón? ¿A quién abrazarías? ¿Qué buena obra
realizarías? ¿Estarías preparado para encontrarte con Dios?
Y si el
Señor te regalara muchos años más, ¿qué estarías dispuesto a cambiar y aprender para
convertirte en una mejor persona?
No basta
sumar años a nuestra vida; debemos procurar llenar nuestros años de amor,
sabiduría y buenas obras de caridad.
¡TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO! MIENTRAS TENGAMOS VIDA.
Hoy es una nueva oportunidad para reconciliarnos, corregir nuestros errores, acercarnos a Dios y hacer el bien.
No
esperemos a que llegue la vejez para aprender a vivir, ni a que se acerque la
muerte para comenzar a amar.
Porque
cada amanecer es una página nueva que Dios nos permite escribir, pero no
sabemos cuántas páginas quedan en el libro de nuestra vida.
ORACIÓN
Señor Jesús, gracias por regalarme un día más de vida. Enséñame a valorar el tiempo, a no desperdiciarlo en resentimientos y a aprovechar cada oportunidad para amar, aprender y servir. Dame sabiduría para reconocer mis errores, humildad para corregirlos y un corazón dispuesto a vivir conforme a tu voluntad. Que cuando llegue mi último día, pueda partir en paz, confiando en tu infinita misericordia. Amén.
¡VIVE CADA DÍA COMO SI FUERA EL ÚLTIMO Y APRENDE COMO SI FUERAS A VIVIR ETERNAMENTE!
¡QUE DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE PROTEJA!
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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