LA FE COMO CONFIANZA EN DIOS

Han pasado décadas en mi vida, y con el tiempo mi fe ha crecido y se ha fortalecido. Los años me han enseñado que creer no es sólo rezar, sino aprender cada día a amar más, a comprender más, a los demás, en las acciones diarias, ayudar a quien lo necesita, perdonar, tener paciencia y tratar a los demás con respeto y amor.

La fe es creer y confiar en Dios, aunque no podamos verlo. No es sólo una idea, sino una actitud del corazón, confiar en que Dios guía la vida y actúa en ella.

Ejemplo de fe: San José

Ya te mencioné hace días a San José Dormido, quien es considerado un modelo de fe silenciosa.

Aceptó la misión de cuidar a María y a Jesús.

Obedeció a Dios sin buscar reconocimiento.

Protegió a su familia con humildad y responsabilidad.

Su ejemplo muestra que la fe también se vive con acciones, obediencia y responsabilidad, no sólo con palabras.

La fe y las buenas obras

También hablamos de actos visibles como ayudar a otros o hacer ofrendas (por ejemplo, en grupos de oración al que veas conveniente nosotros rezamos a diario el Santo Rosario por Zoom, la ayuda a los enfermos con cáncer y hasta terminal o en el reciente nacimiento a la vida jurídica de la Fundación CENDINI Centinelas del “Divino Niño” aquí en Tarija bajo el lema: Oración y Acción, pueden ser expresiones de fe y amor al prójimo, cuando se hacen con un corazón sincero y la empatía a flor de piel.

La fe en la vida diaria

La fe es confiar en Dios en momentos difíciles, se refleja en vivir con valores, respetar la vida, y tratar a los demás con amor y justicia.

Soy católica y te comparto mi experiencia, con el paso del tiempo mi fe se ha fortalecido. He aprendido a amar más al prójimo, a ser más comprensiva y a ver a Dios en un niño, en un asilo de ancianos o en una visita a un enfermo, presente en los pequeños momentos de la vida.

Cada día intento acercarme más a Dios y seguir el ejemplo de amor que nos enseñó Jesucristo, confiando en que Él guía mi camino y fortalece mi corazón para hacer el bien.

Estamos en tiempo de Cuaresma, un tiempo de reflexión, conversión y amor al prójimo. Que este tiempo nos ayude a ser más solidarios, más compasivos y más humanos con nuestro prójimo.

La Cuaresma nos invita a llenarnos de empatía, a mirar con más amor a quienes sufren y a practicar las obras de misericordia. Que nuestras palabras, gestos y decisiones reflejen misericordia, porque amar al prójimo también es una forma de amar a Dios.

Cada experiencia, cada alegría y también cada dificultad me han dejado un aprendizaje más profundo. Y ese aprendizaje no es sólo para mí, es para vos, y para cada persona que busca hacer el bien en el lugar donde se encuentre.

"Muéstrame tu fe sin obras, y yo por mis obras te mostraré mi fe.” (Santiago 2,18)

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

Comentarios

Entradas populares de este blog