LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA
PASO 34. El rito de la paz
Después del
Padrenuestro, del embolismo y de la respuesta de la asamblea: “Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria,
por siempre, Señor”, el sacerdote pide a Cristo el don de la paz diciendo:
“Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: La paz les dejo, mi paz
les doy…”
Luego invita
a los fieles:
“La paz del Señor esté siempre con ustedes.”
Y el pueblo
responde:
“Y con tu espíritu.”
Si se
considera oportuno, el sacerdote añade:
“Dense fraternalmente la paz.”
El rito de la
paz no es un simple saludo social ni un momento para conversar o recorrer el
templo. Es un gesto litúrgico mediante el cual expresamos la paz, la reconciliación
y la comunión fraterna antes de recibir a Jesucristo en la Eucaristía.
El
intercambio de la paz debe hacerse con sobriedad, respeto y con las personas
más cercanas, sin romper el clima de oración.
¿Cómo debemos
vivir este momento?
Ofrecer la
paz con sencillez y respeto.
Evitar
desplazarse por el templo.
Permanecer en
actitud de recogimiento.
Preparar el
corazón para recibir a Jesús.
Reflexión: No podemos acercarnos al altar con un
corazón lleno de resentimiento. Cristo nos invita a vivir reconciliados con
Dios y con nuestros hermanos.
Cita bíblica:
“La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy como la da el mundo.” (Juan 14,
27)
PASO 35. La fracción del Pan
Mientras la
asamblea canta o recita el Cordero de Dios,
el sacerdote parte la Hostia consagrada. Este gesto recibe el nombre de fracción
del Pan.
Es uno de los
gestos más antiguos de la Iglesia y recuerda la manera en que Jesús partió el
pan en la Última Cena antes de entregarlo a sus discípulos.
La fracción del Pan no significa que Cristo se divida. Jesús está totalmente presente en cada
parte de la Hostia consagrada. Este gesto expresa que, siendo muchos,
participamos de un solo Pan y formamos un solo Cuerpo en Cristo.
Después, el sacerdote deja caer una pequeña partícula de la Hostia en el
cáliz. Este gesto simboliza la unión del Cuerpo y la Sangre de Cristo y
recuerda que Jesús vive glorioso y resucitado.
¿Cómo debemos
vivir este momento?
Permanecer en silencio y recogimiento.
Contemplar con fe este gesto sagrado.
Prepararnos interiormente para la Comunión.
Reflexión: Así como un solo
pan alimenta a muchos, Cristo nos une en una sola familia, la Iglesia.
Cita bíblica: “El pan que partimos, ¿no es comunión
con el Cuerpo de Cristo? Porque hay un solo pan, todos formamos un solo
cuerpo.» (1 Corintios 10, 16-17)
PASO 36. El Cordero
de Dios (Agnus Dei)
Mientras el sacerdote realiza la fracción del Pan,
toda la asamblea canta o recita:
“Cordero
de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.” (Se
repite dos veces.)
“Cordero
de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.”
Con esta oración reconocemos a Jesucristo como el
verdadero Cordero de Dios, que ofreció su vida para quitar el pecado del mundo
y reconciliarnos con el Padre.
Al invocarlo, le
pedimos misericordia, perdón y el don de la paz antes de acercarnos a recibirlo
en la Sagrada Comunión.
¿Cómo debemos vivir
este momento?
Recitar o cantar
con fe y devoción.
Mirar con amor a
Jesús presente en el altar.
Pedirle perdón y
abrir el corazón a su misericordia.
Prepararnos para
recibirlo dignamente.
Reflexión: Cada vez que proclamamos “Cordero
de Dios”, recordamos que Jesús entregó su vida por amor a nosotros y
que solo Él puede concedernos el perdón y la verdadera paz.
Cita bíblica: Al
día siguiente Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: "Éste es el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." (Juan 1, 29)
Mañana, si Dios lo permite, continuaremos con Toque Espiritual.
¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS
BENDIGA!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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