"PRIMERO APRENDIMOS A ORAR Y LUEGO A SERVIR…
El alma de los Centinelas del Divino Niño.
Lo que
distingue a esta obra no es sólo la ayuda material, sino que durante 26 años
han servido reservadamente, sin buscar reconocimiento.
26 años de oración y acción… una obra de Dios.
Hace 26 años
emprendimos un camino bajo un lema que nunca ha cambiado: "Oración y Acción".
Primero
aprendimos a orar y luego a servir. Porque la verdadera oración siempre nos
lleva al encuentro del hermano que sufre.
Durante estos
26 años caminamos silenciosamente, casi en el anonimato. Sin buscar aplausos ni
reconocimientos, asistimos a enfermos renales, personas con cáncer, familias
vulnerables, niños, adultos mayores y a todos aquellos que Dios fue poniendo en
nuestro camino porque la obra de Dios no es restringida.
Cuando la
obra de Dios es buena, ésta se expande y cada ayuda nace del amor. Un alimento, un medicamento, una palabra de
aliento, una visita, una oración, un abrazo o una herramienta para que una
familia pudiera salir adelante. Todo fue posible gracias a la Providencia
de Dios y al corazón generoso de cada Centinela movido por ese amor al Divino
Niño.
El Divino
Niño Jesús nos tomó de la mano desde el primer día y, como todo niño que ama
profundamente, nunca nos soltó. Él ha guiado cada paso de esta obra durante
estos 26 años, mostrándonos que la grandeza está en servir con humildad y amar
sin esperar nada a cambio.
Hoy seguimos
siendo los Centinelas del Divino Niño Jesús, fortalecidos jurídicamente como
Fundación CENDINI, pero con la misma misión que inspiró nuestros primeros
pasos: anunciar a Jesús en su infancia, darlo a conocer, fomentar esta hermosa
devoción, enseñar a amarlo y servir al prójimo con un corazón lleno de fe,
esperanza y caridad.
Creemos
firmemente que contemplar a Jesús desde su nacimiento hasta los doce años es
descubrir la sencillez, la ternura, la obediencia y el inmenso amor de Dios
hecho Niño. Él continúa tocando corazones, transformando vidas y llamándonos a
vivir el Evangelio con alegría y humildad.
Hoy, después
de más de un cuarto de siglo de oración y servicio, renovamos nuestro
compromiso de seguir siendo testigos del amor del Divino Niño Jesús. Como Fundación
CENDINI, continuaremos trabajando para que esta obra siga creciendo,
llevando esperanza a quienes sufren, tendiendo la mano a los más necesitados y
anunciando, con nuestras palabras y nuestras obras, que Jesús vive en medio de
su pueblo.
Que el Divino
Niño Jesús y su Santísima Madre, la Virgen María, bendigan esta misión y a
todos quienes, con generosidad y fe, forman parte de ella. Que cada obra
realizada sea siempre para la mayor gloria de Dios y el bien de nuestros
hermanos.
Pero nuestra espiritualidad no termina allí; al contrario, trasciende y se proyecta mucho más allá. Quien conoce de cerca la vida de los Centinelas descubre que todo nuestro caminar conduce también al amor filial por la Santísima Virgen María. Ella, como Madre de Jesús y Madre nuestra, nos acompaña, intercede por nuestras necesidades y presenta nuestras oraciones a su Hijo amado. Bajo su protección aprendemos a seguir a Cristo con fidelidad, llevando su amor a cada persona que encontramos en el camino. Todo este camino puede resumirse en el lema que nos ha acompañado desde nuestros inicios y que continúa inspirando cada una de nuestras obras: "Oración y acción al servicio de los más necesitados." No son sólo palabras; es un compromiso de vida que refleja el espíritu con el que nacieron los Centinelas del Divino Niño Jesús y que hoy permanece vivo y reforzado en la Fundación CENDINI.
Con la mirada puesta en Jesús, el Divino Niño, y bajo
el amparo de la Santísima Virgen María, seguiremos caminando con fe, esperanza
y amor, sirviendo a Dios en el rostro de nuestros hermanos más necesitados.
Veintiséis años
después, seguimos caminando tomados de la mano del Divino Niño… y mientras Él
nos sostenga, nuestra misión continuará…
"El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el servidor de
todos." (Marcos 10,43)
CENTINELAS DEL DIVINO NIÑO
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